Como el Barómetro ya incluyó esa pregunta en el primer cuatrimestre del año pasado, se puede observar que los madrileños se mostraban entonces más optimistas, ya que entonces eran el 68,2% los que opinaban que los resultados de la reforma de la M-30 compensarían las molestias de las obras, casi cuatro puntos más. Más allá de las molestias que origina la ejecución de la obra, los madrileños conceden una "buena" valoración global al proyecto, a juicio de los autores del Barómetro, dado que el 63,7% la califica de positiva o muy positiva.
El 66,9% de los hombres valora positiva o muy positivamente el proyecto global y entre las mujeres esta proporción es del 61,0%. Por edades, son los mayores los que principalmente califican de forma positiva la ejecución global de la reforma: el 70,3% de los madrileños de 65 años en adelante otorga una valoración global positiva o muy positiva al proyecto.

En cuanto a la situación laboral, los grupos de población más satisfechos con la realización global de la reforma son los jubilados y pensionistas (72,5%) y los estudiantes (71,1%), que mayoritariamente valoren la reforma como positiva o muy positiva. Respecto al grado de necesidad de la reforma, seis de cada 10 madrileños, un 59,5%, afirman que Madrid requería mucho o bastante acometer el proyecto Calle 30, frente al 30,8% que considera que había poca o ninguna necesidad de ello.
En cuanto a la inversión que se ha destinado para acometer la actuación, el 45,1% de los madrileños entiende que se justifica con el resultado final, mientras que el 34,2% señala que la inversión es excesiva para el rendimiento esperado y el 20,7% no ofrece su opinión al respecto. En concreto respecto a los túneles del entorno del Manzanares, el 63,5 considera que contribuirán mucho o bastante a agilizar la conexión entre diferentes zonas de la ciudad.
El 53 por ciento dan las mismas respuesta a que el soterramiento servirá para liberar parte del tráfico que actualmente pasa por el centro, el 51,6 que disminuirá el tiempo de viaje, el 42,9 que reducirá la contaminación atmosférica y acústica, el 39,3 que ahorrará combustible y el 33,3 por ciento que bajará el número de accidentes. La recuperación de zonas deterioradas y su conversión en espacios verdes y deportivos para disfrute de los ciudadanos es una de las reformas mejor valoradas del proyecto, ya que el 76% de los encuestados opina que estos lugares les serán de mucha o bastante utilidad.
En opinión del 48,5% de los madrileños el proyecto Madrid Calle 30 supondrá una mejora en las infraestructuras que situarán la ciudad al nivel de otras capitales europeas, algo que rechaza el 32,4%. Este porcentaje negativo se eleva al 42,1 entre los madrileños de 16 a 44 años. Por otra parte, los ciudadanos de Madrid esperan mayoritariamente que la transformación que se está llevando a cabo en la M-30 permita mejorar las condiciones de movilidad en la ciudad y el acceso a instalaciones deportivas de forma que sea compatible con la organización de unos Juegos Olímpicos, tal como lo manifiesta el 64,3% de los encuestados