La exposición 'Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra' se presentó este martes en la Fundación Mapfre. Esta muestra ofrece una visión completa e interesante de la obra de Anders Zorn, abarcando desde sus primeras acuarelas y sus viajes formativos, hasta su establecimiento en París, donde se destacó como uno de los protagonistas del auge de la pintura naturalista. Además, se incluyen sus viajes a Estados Unidos y su regreso a Suecia en 1896. También forman parte de la exposición obras de su producción en España, provenientes de Sevilla, Cádiz y Granada, así como piezas que reflejan su amistad con Joaquín Sorolla y Ramón Casas.
Anders Zorn (1860-1920) se destacó como el pintor sueco más relevante de finales del siglo XIX y principios del XX. Proveniente de un modesto entorno rural en la región de Dalecarlia, su talento y dominio de diversas técnicas artísticas le permitieron alcanzar una notable proyección internacional. Se convirtió en uno de los retratistas más solicitados de su época, estableciendo conexiones con monarcas, aristócratas, banqueros y otras figuras prominentes de la sociedad europea y estadounidense. A pesar de su éxito, nunca perdió de vista sus orígenes; además de retratar la vida tradicional de su tierra natal, se comprometió activamente con la promoción y conservación de sus costumbres y patrimonio ante las amenazas que traía la industrialización.
El dominio excepcional de la acuarela caracteriza los comienzos de Zorn, quien perfeccionó esta técnica durante sus viajes de juventud, siendo especialmente significativos los que realizó a España. Entre 1881 y 1914, nuestro país fue visitado por él en nueve ocasiones, lo que evidencia el gran interés que le generaba y las valiosas relaciones personales que allí forjó.
La fascinación por la imagen romántica de España, tan popular en Europa, fue el motivo que impulsó su primera visita. Sin embargo, en ocasiones posteriores, Zorn se trasladó a Madrid para realizar encargos de retratos o simplemente para profundizar en el conocimiento de la cultura y las tradiciones locales, así como para visitar a amigos. En sus tres primeros viajes, el artista se centró exclusivamente en motivos españoles. En estas obras, se puede observar claramente la influencia del estereotipo romántico, especialmente en la representación de la mujer española; no obstante, en sus paisajes y escenas urbanas, Zorn demuestra una mayor libertad y modernidad. Además, cultivó una amistad cercana con destacados pintores como Joaquín Sorolla y Ramón Casas, considerando a Velázquez uno de sus principales referentes artísticos.
Desde 1888, el artista tuvo su base en París y se afirmó como una figura clave en el auge del naturalismo en las exposiciones internacionales, compartiendo este reconocimiento con otros artistas destacados como John Singer Sargent y Joaquín Sorolla. Su éxito rápidamente trascendió las fronteras de Europa y alcanzó Estados Unidos, donde se estableció como uno de los retratistas más solicitados por las grandes fortunas del país.
A pesar de haber alcanzado un notable reconocimiento a nivel internacional, Zorn nunca perdió su conexión con su país. En 1896, más de 20 años después de haber dejado la tierra que lo vio nacer, volvió a Mora, donde falleció en 1920.
La obra de esta trayectoria, que es tanto cosmopolita como profundamente conectada a sus raíces, refleja una amplitud y riqueza notables. En ella, se entrelazan representaciones de la vida moderna y retratos de personalidades de diversos países con escenas que evocan la vida tradicional de su tierra natal.
Un recorrido tanto cronológico como temático por la obra del artista es lo que ofrece el discurso expositivo, abarcando siete ámbitos y más de 130 obras que incluyen acuarelas, pinturas, grabados y esculturas. Esta presentación permite apreciar de manera integral la producción del pintor. A lo largo de la visita, los asistentes se encontrarán con una innovadora propuesta: las Cartelas de autor, que brindan una perspectiva distinta sobre el arte. En estas cartelas, diversos autores invitados —como escritores, fotógrafos e historiadores— comparten sus reflexiones al observar algunas de las obras en exhibición. En esta ocasión, Estrella de Diego, Julio Llamazares, Gloria Oyarzábal y Marta Sanz han sido los encargados de redactar los textos.
Comisariada por Casilda Ybarra Satrústegui y con el apoyo científico de Johan Cederlund y Carl-Johan Olsson, la muestra ha sido coorganizada en colaboración con la Hamburger Kunsthalle de Hamburgo. Además, cuenta con la participación del Zornmuseet de Mora y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como de más de cuarenta prestadores. Entre estos se destacan, además de las instituciones mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla y el Museo Nacional del Prado.