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'En Sus Zapatos', proyecto para solucionar el conflicto a través del teatro
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'En Sus Zapatos', proyecto para solucionar el conflicto a través del teatro (Foto: 'En Sus Zapatos')

‘En Sus Zapatos’: ponerse en el lugar del otro para reducir los conflictos en las aulas

Por Carlota Vergara
jueves 12 de febrero de 2026, 07:50h
Actualizado: 12/02/2026 20:07h

El conflicto escolar es una realidad en muchos centros educativos. Un malentendido o una diferencia de opiniones puede escalar de manera rápida para convertirse en una discusión más intensa con emociones difíciles de gestionar. Durante mucho tiempo, los colegios han enfrentado esta coyuntura focalizándose en la corrección de la conducta final. Sin embargo, el programaEn Sus Zapatos, desarrollado por la antropóloga social, dramaturga y experta en educación emocional Pax Dettoni, propone priorizar el trasfondo de las emociones y las reacciones originadas. La iniciativa nació en 2017 impulsada por “la necesidad imperiosa de vincular la educación emocional a la prevención de la violencia y a la construcción de culturas de paz en los centros escolares”.

El proyecto actual se ha respaldado en la metodología previa del Teatro de Conciencia, desarrollado por Dettoni siete años antes. La creadora ha trasladado a Madridiario que el objetivo es hacer visible la relación entre emoción, dolor y conducta. “Con el Teatro de Conciencia se hace visible lo invisible; gracias a las máscaras personificamos las emociones, y gracias a una capa negra personificamos el dolor emocional que nos lleva, generalmente, a usar la violencia”, ha manifestado la experta.

La propuesta permite diferenciar entre el personaje exterior y el mundo interno del mismo. Esta separación posibilita la comprobación de cómo una emoción puede dirigir decisiones y comportamientos. Las historias que construyen los grupos tienen dos desenlaces posibles. En una, “la emoción […] es la que manda […] acabando con un final que suele ser violento”. En el otro relato, el personaje “es capaz de adueñarse de su mundo interior y gobernar a su emoción para actuar con empatía, asertividad para resolver de forma positiva sus conflictos”.

El programa no se diseñó solo para el alumnado. Desde el inicio, Dettoni identificó “la gran necesidad” de que “los adultos de referencia (educadores y familias) se responsabilizaran de los problemas de bullying o de violencia escolar que eran capaces de apuntar en el alumnado”. Por este motivo, la formación siempre comienza con docentes, familias y personal no docente. Esta dinámica consiste en la “empatía activa, porque el sentir ajeno nos impulsa a hacer algo para acompañar/ayudar a la otra persona”. Además, la profesional recuerda que las escuelas deben ser espacios “bondadosos y compasivos”.

En este sentido, Dettoni ha detallado que las sesiones se organizan en torno a tres ejes: “Identificación y gestión de las emociones, empatía activa y resolución positiva del conflicto”. El alumnado es quien concluye el proceso con una representación teatral final.

“Fue realmente un desafío ir adaptando el programa a todas las etapas y creando recursos didácticos específicos. Poco a poco, lo logramos”

En un primer momento, la iniciativa se ideó para Primaria, “en particular para docentes, familias y alumnado de quinto y sexto”. No obstante, el éxito y la demanda obligó a ampliarlo a otros niveles educativos. “Fue realmente un desafío ir adaptando el programa a todas las etapas y creando recursos didácticos específicos. Poco a poco, lo logramos”. En la actualidad, existen versiones para infantil, secundaria y educación especial.

Evidencias del programa en las aulas

Según Dettoni, “el 87 por ciento de ellos siente más empatía y más del 90 por ciento aprende a reconocer y gestionar sus emociones”. Para la fundadora, el factor decisivo es que “el docente (previamente formado) se convierte en un modelo de educación emocional”. El equipo evaluó el impacto en 69 centros de la región, que serán presentados este jueves a las 17:30 horas. Los resultados señalaron “la alta participación de los centros”, la incorporación de la educación emocional a documentos institucionales y “el impacto que los centros atribuyen al programa a la hora de explicar su mejora de la convivencia y la mejora de la alfabetización emocional de su comunidad educativa”.

En particular, los aciertos de ‘En Sus Zapatos’ se pueden observar en dos centros públicos de la Comunidad de Madrid que han incorporado el programa a su funcionamiento.

En el CEIP Ángel González de Leganés, el programa llegó primero como formación para algunos miembros del equipo directivo. Su actual directora, María Jesús Sanz, participó cuando aún era jefa de estudios. “Evidentemente vi los resultados y cómo influía a nivel de resolución de conflictos y de prevención del acoso”, ha destacado. Asimismo, una de las características que más destaca es que el programa no depende de intervenciones externas continuas. “Son los propios docentes los que implementan luego en el aula”. Esa continuidad permite que el enfoque no quede reducido a sesiones aisladas, sino que se integre en el centro naturalmente.

“Son los propios docentes los que implementan luego en el aula”

“Al cambiar esa mirada, una mirada mucho más respetuosa, más compasiva, más de acompañamiento y de respeto, pues eso al final es un modelo que se transmite al alumnado en el día a día”. Esa transformación, ha contado la directora del centro madrileño, ha afectado tanto a la relación con los estudiantes como a la interacción entre adultos. El centro ha ampliado la formación a familias y personal no docente. “Esto hace que todos caminemos en la misma dirección, que seamos capaces de respetar las emociones que sienten los niños y las niñas, no juzgarlas, validarlas”. El equipo directivo ha percibido “una mejora no solamente en cómo se resuelve el conflicto”, “sino en la disminución de los conflictos”.

Sesión de 'En Sus Zapatos'

Sanz ha subrayado que las herramientas proporcionadas por el programa han sido especialmente útiles para los encuentros con familias en momentos de tensión. “Cuando una familia viene al centro viene con un enfado potente” y, “a través de esos zapatos y de la escucha activa, de poder plantearlo desde la calma, ha mejorado mucho”.

Compartir un lenguaje emocional

Carolina Espinosa, directora del CEIP Ana María Matute de Getafe, ha trasladado la importancia de “hablar el mismo idioma entre todos”. “Se habla mucho de que esa emoción en un momento determinado te secuestra. Y realmente tú actúas porque estás como si fueras una marioneta manejada por esa emoción”, ha comentado. Nombrar ese proceso ha permitido que el alumnado identifique con mayor claridad lo que le ocurre antes de reaccionar.

Con el tiempo, ese vocabulario ha trascendido las sesiones específicas. “Ese lenguaje común lo tenemos ya en todo el colegio”. La formación progresiva del claustro (alrededor del 75 por ciento) ha reforzado esa coherencia. El programa se ha extendido también a familias y personal de comedor. “Creemos que el hecho de que toda la comunidad educativa tengamos en común un propio código facilita”, ha dicho la docente. Ese lenguaje ha llegado incluso al ámbito doméstico.

“Ese lenguaje común lo tenemos ya en todo el colegio”

Otra de las incorporaciones que ha integrado este centro es la figura del alumnado mediador, que interviene en conflictos leves durante los recreos.

Más allá del impacto en el alumnado, Espinosa subraya el efecto en el propio profesorado. Tras los años de pandemia, algunas sesiones funcionaron como espacios de cuidado colectivo. “Había un momento de autocuidado, ese momento de conectarnos con los demás”. En un centro grande, ha añadido la dirigente, “era un momento de encuentro con compañeros y compañeras”.

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