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Los integrantes de Jamming
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Los integrantes de Jamming (Foto: Jamming)

Jamming: el arte de improvisar y crear junto al público

Por Carlota Vergara
lunes 03 de noviembre de 2025, 14:36h
Actualizado: 13/11/2025 19:38h

La improvisación se ha consolidado como un arte que desafía los límites de la escena teatral más tradicional. Mientras que el teatro convencional se basa en guiones y ensayos, la improvisación exige a los actores vivir el momento, escuchar con atención al público y responder de manera inmediata a estímulos que no pueden anticipar. En este terreno, Jamming ha conseguido destacarse, creando funciones irrepetibles donde el público es un importante colaborador en la construcción de la obra.

El equipo de Jamming está formado por tres actores y una actriz, que combinan formación actoral con conocimientos de dramaturgias y dirección. Lolo Díaz, Paula Galimberti y Juanma Diez son quienes dan vida este proyecto.

El proceso de Jamming es imprevisible. A través de códigos QR, el público envía frases conocidas como titulings, que sirven como punto de partida para improvisaciones de diferentes géneros, apodados como stillings. La clave del éxito del grupo no está en la preparación de un guión, sino en la capacidad de los intérpretes de adaptarse y crear de forma conjunta a través de lo inesperado. Los actores entrenan los stillings con constancia, pero no ensayan las funciones.

Uno de los aspectos fundamentales es la relación entre actor y público. La interacción directa con los espectadores transforma las funciones en un lugar donde la participación activa del público es esencial para que la obra funcione. Como consecuencia, Jamming es un laboratorio creativo y emocional. Sus miembros han actuado para audiencias muy diversas: niños, adolescentes, mayores o incluso presidiarios.

¿En qué se diferencia vuestra formación como actores de la de un actor convencional?

Paula Galimberti: La diferencia fundamental es que en la improvisación no tienes texto. Nosotros creamos todas las situaciones al momento a partir de lo que va sucediendo uno u otro. Hacemos una creación colectiva con lo que hay. Eso nos obliga a estar absolutamente presentes, a tener una escucha muy potente y muy activa para crear con lo que va ocurriendo. Aunque tenemos muchas nociones de actor convencional porque todos trabajamos texto, tenemos muchas nociones de dramaturgia y de dirección, eso nos permite tener más facilidad para improvisar, pero sobre todo nos tenemos que apoyar en estar disponibles, presentes y flexibles para crear de una manera conjunta algo que de otra manera sería imposible.

Juanma Diez Diego: Entiendo que un actor convencional también debería estar así, pero en la improvisación no tienes más remedio que entrenar esa adaptabilidad, esa escucha, esa creación colectiva. Nuestras sesiones de jamming van por ahí.

Lolo Díaz: Además se necesitan herramientas de dramaturgia y de dirección, porque no hay un texto escrito y no hay una dirección, entonces también hay que tener nociones de dirección en escena.

¿Cómo de preparado se puede estar para algo que, por definición, no se prepara?

L: Nada preparado, absolutamente nada. Si es verdad que hay una dinámica en la que el público va enviando frases a través de un QR, que pueden también usarse a modo de títulos, de titulings, como decimos en Jamming, y luego a raíz de esas frases vamos, sin tener nada preparado, creando distintas improvisaciones en distintos géneros cinematográficos, teatrales, literarios, que llamamos stillings. Esa es la única dinámica que hay establecida, pero no hay nada preparado.

P: Siempre nos preguntan cómo ensayáis. Nosotros no ensayamos porque no tenemos ningún texto que aprendernos ni nada de eso, entonces no hay un ensayo como tal. Lo que sí hacemos son entrenamientos. Entrenamos y estudiamos nosotros, de alguna manera, los stillings que queremos practicar.

¿Cuál es el mayor desafío para mantener un espectáculo que cambia cada noche?

J: Yo lo digo muy rápido, para mí hay un desafío muy fuerte que es colocarte en el escenario sin tener ni idea de lo que va a pasar y adecuar y crearlo, descubrirlo entre todings, junto con el público, la improvisación que vamos a hacer, estar en la incertidumbre y aprender. Nosotros hemos aprendido con el tiempo, a estar cómodos en esa incertidumbre y poder crear a partir de una incertidumbre que no sabemos a dónde va. Como decía Lolo el ejemplo de la pareja de colores, me gusta mucho, Picasso creo que era el que decía que haces un trazo y a partir de ese trazo hay que arreglarlo, arreglar ese primer trazo para crear ese cuadro y es un poco lo que hacemos nosotros. No sabemos cómo va a ser el cuadro, no sabemos cómo va a ser la historia.

P: En realidad el desafío si lo piensas es todas las noches que hacemos jamming, todos los días que vamos a un eventing de empresa porque como bien está diciendo Juanma es estar ahí, es estar hoy a ver cómo estamos nosotros, cómo va el público, qué ideas tenemos, qué ideas no tenemos, cómo nos escuchamos a tope todos los días. Es un desafío si lo piensas.

¿Cómo manejan los momentos en los que el público propone algo imposible o absurdo?

L: Lo que nos propone el público son las frases, los titulings a partir de los cuales improvisamos. Nosotros tenemos que hacer que sea viable, es decir, a priori puede que nada sea viable, pero todo lo es. O sea, nosotros creamos a partir de eso, entonces cualquier sugerencia que el público proponga ahí que vamos. Esa es la característica fundamental de Jamming, que se crea a partir de lo que el público nos sugiere. Siempre sabemos que es nuestro trabajo amoldarnos a que eso sea factible, a hacerlo tangible y a darle forma a esa idea o propuesta o incluso reto que nos propone el público.

¿Cuál es la clave para conectar con un público tan diverso como el que suele tener Jamming?

J: Lo que queremos es generar una buena energía y un buen ambiente para poder hacer una jamming session cojonuda y ya está.

P: Hemos hecho jamming para niños, adolescentes, gente mayor, e incluso en cárceles. En todos los casos, la experiencia es la misma: cualquier tipo de público sale con energía renovada, con más felicidad, más diversión.

¿Qué pasa si en el escenario uno “se queda en blanco”?

L: Cuando te quedas en blanco es el mejor momento para improvisar. Afortunadamente sí, muchas veces, porque habría que ver qué es lo de quedarse en blanco, que imagino es que te refieres a que sin ideas. Realmente el blanco es como cuando tienes una paleta de colores así que tú las giras y todos los colores, al girar rápido, es el blanco. Los blancos son más una aglomeración de ideas que no te vengan ideas y de esa aglomeración no seleccionar una. Lo que pasa es que pasa en el cerebro muy rápido, pero sí, afortunadamente a mí al menos me ha pasado y a partir de eso que se llama blanco es el mejor momento para improvisar porque vas a crear realmente desde ese momento, no hay nada previsto ni preparado y con la ayuda de los compañerings sacamos adelante la improvisación de Jamming.
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