La subida de los alquileres comerciales se ha convertido en uno de los principales factores de expulsión del pequeño comercio cultural en la ciudad de Madrid, pero también de los municipios colindantes. En particular, las librerías se enfrentan a un escenario en el que problemáticas como la no renovación de los contratos, los incrementos progresivos de renta y la especulación con los locales hacen inviable la continuidad de proyectos duraderos que han impulsado el tejido cultural y comunitario de los barrios.
Bajo este contexto, dos librerías situadas en la Comunidad de Madrid, se han visto obligadas a echar el cierre. El Movimiento del Caracol, una librería especializada en literatura infantil de Alcobendas, cerrará antes de que concluya el mes de enero, tras diez años de actividad. Por su lado, Tipos Infames, uno de los referentes culturales del centro de Madrid, también se verá obligado a bajar la persiana debido al aumento sostenido de los costes y el cambio del modelo urbano. Ambos casos, reflejan que la presión inmobiliaria está desplazando los proyectos culturales para sustituirlos por negocios de mayor rentabilidad o vinculados al turismo.
El Movimiento del Caracol abrió sus puertas en 2015, con una apuesta firme por la literatura infantil y juvenil pero también como espacio de encuentro para familias y niños. Durante esta última década, la librería ha contado con actividades, talleres y sesiones de narración que han convertido al local en un lugar fundamental dentro del tejido vecinal. En conversación con Madridiario, Patricia Bardillas, su propietaria, ha explicado que el cierre no se debe a un mal funcionamiento del negocio sino a la no renovación de su contrato de alquiler. “No me renuevan el contrato y tengo que buscar un local, pero es imposible. Los alquileres no me permiten continuar. No es que yo quiera cerrar porque me vaya mal, sino que es una obligación”, ha contado a este digital.
No es que yo quiera cerrar porque me vaya mal, sino que es una obligación”
Más allá de su caso concreto, la librera ha subrayado que el problema de la vivienda “es la punta del iceberg” pero que los locales “están casi al mismo nivel de especulación”. Para Bardullas, el mercado de alquiler comercial también está sometido a la subida constante de precios, la alta rotación y la presión para destinar los espacios a usos más rentables; aún fuera de la zona más céntrica de las ciudades.
Esta librería ya se encuentra fuera del centro de Madrid y alejarse más tendría consecuencias tanto profesionales como personales. “Yo ya estoy en la periferia. Seguir yéndome más lejos sería inviable, tanto por mi familia como por los horarios”, ha explicado. Por otro lado, el cambio de ubicación implicaría “empezar casi de cero” y perder el vínculo construido durante diez años con el tejido vecinal. Bardullas también ha insistido en el impacto emocional y comunitario.“He visto crecer a niños desde bebés hasta adolescentes. Algunos ahora ya están en el instituto. Esto es una labor muy de barrio”, ha recordado.
Tipos infames: una subida de más del 50 por ciento
Esta librería ubicada en el centro de Madrid representa otro perfil de negocio. Con una trayectoria ligada a la vida cultural, presentaciones, exposiciones y actividades que la han convertido en un referente para lectores, autores y artistas. Sin embargo, su reconocimiento no ha sido suficiente para resistir a la presión inmobiliaria del barrio de Malasaña.

Alfonso Tordesillas, uno de los responsables, ha detallado que el alquiler ha aumentado de forma sostenida desde la firma del contrato. “En diez años nos ha subido más del 50 por ciento”, ha señalado. “No se trata de una subida puntual, sino de incrementos progresivos que, acumulados, terminan por hacer inviable el negocio. Hay un momento en el que es imposible tanta presión inmobiliaria”, ha resumido uno de los tres amigos que forjó este proyecto hace 15 años.
Este aumento de costes se produce paralelamente en un contexto marcado por la transformación del barrio. La gentrificación y la sustitución de residentes por turistas han alterado el perfil del público. “La gente que viene unos días no compra libros como alguien que vive en el barrio”, ha explicado Tordesillas. “Nuestro público autóctono ha ido desapareciendo, gente que tenía hijos y que se ha tenido que ir cada vez más lejos”, ha lamentado Tordesillas. El cambio en el modelo urbano ha influido directamente en la clientela estable de las librerías, que han visto al tejido vecinal debilitarse.
“Nuestro público autóctono ha ido desapareciendo, gente que tenía hijos y que se ha tenido que ir cada vez más lejos"
El librero también plantea un dilema identitario. “No queremos cambiar nuestra filosofía para vender mapas o pósteres. Ese es otro negocio, condicionado por el turismo, y nosotros no hemos nacido para eso”, ha asegurado. Aún así, Tipos Infames ha intentado resistir equilibrando gastos. “Podíamos haber cerrado hace tres años”, ha reconocido Tordesillas, “pero hemos ido aguantando”. Sin embargo, la suma de factores hace imposible su continuación.
Deterioro económico para los barrios
“Esto no es solo una pérdida emocional”, han señalado desde la icónica librería Tipos Infames, “también genera un deterioro económico en el barrio”. La turistificación ha generado un impacto negativo en los comercios independientes que no compiten sólo por precio, sino en cercanía, actividades y construcción de comunidad. Como ha resumido Alfonso Tordesillas, “no es un problema puntual nuestro, es un problema general de muchos comercios que no pueden soportar esta situación”.