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Bomberos retirando ramas y árboles caídos por el temporal.
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Bomberos retirando ramas y árboles caídos por el temporal. (Foto: 112 Comunidad de Madrid)

La Unidad Médica de Bomberos cierra por primera vez en su historia por falta de médicos tras años de abandono

lunes 05 de enero de 2026, 07:00h
Actualizado: 09/01/2026 18:35h

La Unidad Médica del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad, creada en 1988 y considerada durante décadas un pilar esencial para la salud laboral de los efectivos, ha tenido que cerrar por primera vez en su historia. El motivo, la falta de médicos disponibles para sostener una estructura que ya venía funcionando al límite desde hace años, tal y como ha denunciado el Sindicato de Bomberos CSIT.

El cierre será, al menos sobre el papel, temporal. Se ha fijado una fecha: 12 de enero de 2026. Pero la sensación generalizada entre los profesionales es que esta clausura no es un paréntesis, sino el desenlace de un proceso lento, anunciado y, sobre todo, evitable. Lo ocurrido no es el resultado de un imprevisto, sino la consecuencia directa de años de "inacción administrativa", plazas sanitarias que nunca se convocaron y un goteo de jubilaciones que nadie se molestó en cubrir.

Para entender el origen de este cierre hay que retroceder a 2018. Aquel año, la Oferta de Empleo Público incluía nueve plazas destinadas a reforzar el área sanitaria del cuerpo. Se trataba de puestos clave que cubrían desde un médico especialista en Medicina del Trabajo hasta un psicólogo, tres enfermeros ATS y varios técnicos de prevención de riesgos laborales. Eran más que refuerzos: eran la base necesaria para garantizar que la Unidad Médica pudiera seguir funcionando con solvencia ante una plantilla de bomberos que no dejaba de crecer. Sin embargo, esas plazas nunca llegaron a convocarse. Pasaron los tres años de plazo legal y caducaron sin que se hubiera completado siquiera el proceso administrativo necesario para crearlas. Y, por lo tanto, sin crear esos nuevos puestos de trabajo.

Mientras tanto, las jubilaciones sí llegaban. Una de las más significativas fue la del Jefe de Servicio Sanitario, Sebastián Cartón, cesado incluso veinte días antes de su retiro natural en ese 2018, cuando se caducó la convocatoria de oferta de trabajo. Con su marcha, la unidad seguía activa, pero con menos personal y sin relevo profesional especializado. Para cumplir con la normativa, la Administración improvisó soluciones temporales: atribuciones provisionales de funciones, apoyos puntuales de facultativos externos y parches administrativos que, lejos de fortalecer el servicio, lo colocaban sobre una base cada vez más inestable.

A lo largo de estos años, el Cuerpo de Bomberos ha pasado de contar con entre 800 y 900 efectivos a superar los 1.800. La Unidad Médica, en cambio, no solo no creció, sino que vio reducirse sus recursos humanos. Más bomberos, menos médicos. Y así se llegó a 2025, cuando la jubilación del último jefe de servicio, Vicente Moreno, dejó la unidad sostenida únicamente por dos médicas. Bastó una incidencia laboral y un permiso vacacional para precipitar el cierre. Sin facultativos activos, el servicio sanitario interno quedó completamente inoperativo.

Lo más inquietante para los bomberos es que nadie les advirtió formalmente de que la situación había entrado en fase crítica. No hubo comunicación oficial, ni protocolos de contingencia, ni previsión de impacto. La sensación de abandono no es solo sanitaria; también es institucional.

Y el daño va más allá del propio cuerpo. La Unidad Médica está vinculada por encomienda a la vigilancia de la salud de los trabajadores de la Agencia de Seguridad y Emergencias (ASEM112), dentro de la cual opera. Sin facultativos, esa obligación no puede cumplirse. Esa encomienda, sin médicos, queda automáticamente suspendida. Es decir, el cierre no afecta a un departamento interno, sino a un servicio declarado esencial dentro de la estructura de emergencias públicas.

"La Comunidad de Madrid dejó caducar todas estas plazas de la oferta pública de empleo de 2018. Se perdieron. Y esto que acaba de ocurrir es que la Unidad Médica está cerrada por falta de personal, por falta de médicos. Y las consecuencias son mucho más graves de lo que la gente se cree", asegura el portavoz de CSIT Unión Profesional, Israel Naveso.

Naveso recuerda que la unidad necesita, por ley, un médico especialista en Medicina del Trabajo para poder operar. Hoy, esa figura no existe en activo dentro del cuerpo. "La médico que ocupa esas funciones está de baja hasta el día 12. Y luego la jubilación de Vicente Moreno (el último médico en jubilarse) no se ha cubierto. Igual que las otras dos jubilaciones de los últimos tres años. Así hemos llegado hasta ahora".

Consecuencias que ya se hacen notar

Hasta ahora, cuando un bombero sufría una lesión, presentaba alguna dolencia o necesitaba orientación médica vinculada a su labor, era la Unidad Médica la que evaluaba su caso y elaboraba los informes pertinentes. Ese respaldo interno ha desaparecido, y su ausencia ya se deja sentir. Un ejemplo claro es la organización de los turnos. Antes, un jefe de guardia podía saber con exactitud cuántos efectivos tenía realmente disponibles. Hoy, en cambio, puede ocurrir que una dotación prevista de 220 profesionales se vea reducida a 200 sin que exista un equipo médico propio que gestione de manera directa las bajas o permisos, generando incertidumbre y desajustes operativos.

La Unidad Médica tenía además la responsabilidad de supervisar los procesos de segunda actividad, determinando cuándo un bombero debía pasar a funciones no operativas por motivos de salud o edad. Sin esta evaluación, esos procesos quedan en suspenso. También se interrumpe la vigilancia de la salud laboral, el control del material sanitario en los parques, la supervisión de los botiquines y equipamientos que se utilizan en rescates e intervenciones, e incluso la coordinación médica en caso de incidentes internos durante las guardias.

Otra carencia "alarmante" es la ausencia de un psicólogo. Los bomberos llevan años denunciando la falta de apoyo psicológico especializado para afrontar situaciones traumáticas. Hoy, ni siquiera existe la posibilidad de contar con ese recurso dentro de la organización. "Los bomberos no tenemos ayuda de un profesional. Si necesitamos apoyo, tenemos que buscarlo fuera", afirma Naveso.

La Unidad no cuenta con psicólogos

Aunque oficialmente el cierre se mantendrá hasta el 12 de enero, los sindicatos advierten que esta situación podría repetirse de forma periódica mientras solo haya dos facultativas para cubrir todo el servicio. "Cualquier baja, permiso o incidencia volverá a provocar el colapso", señalan.

Las organizaciones de CSIT Unión Profesional y CSIT han anunciado en un comunicado que serán "implacables" en la defensa de la unidad. Además, reclaman la cobertura inmediata de las plazas perdidas y mejoras en las condiciones laborales de los facultativos. Y señalan también a otras organizaciones sindicales por haber asumido acuerdos con la Administración pese a conocer el riesgo inminente de cierre. Por lo pronto, han hecho un llamamiento a la movilización de la plantilla para que acuda a la manifestación que han convocado el próximo 22 de enero en la que recorrerán las calles de Madrid desde la Dirección General de Función Pública hasta la Puerta del Sol con el lema 'Por la Unidad Médica y por el cuidado de la salud'.

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