El sorteo de la lotería de los niños de San Ildefonso, las cenas de empresa que llenan los restaurantes o los aeropuertos recibiendo a aquellos que retornan a casa nos recuerdan que las fiestas navideñas están a la vuelta de la esquina. Pero lo que de verdad da el pistoletazo de salida a la Navidad, en Madrid, es el concierto que Un pingüino en mi Ascensor realiza cada año en estas fechas.
Porque Mario Gil y Jose Luis Moro, los dos componentes de este grupo que nació en los años 80, asaltaron el escenario de la sala Galileo de Madrid el pasado sábado, para hacer disfrutar, bailar y reír al público. Unos asistentes con una media de edad parecida a la de los protagonistas, que abarrotaron el local y no dejaron de corear cada una de sus canciones.
Grandes éxitos como ‘Espiando a mi vecina’ o ‘Atrapados en el Ascensor’ se fueron intercalando con canciones de otros grupos como ‘Voyage, Voyage’ de Desireless o ‘Love is in the air’, de John Paul Young. Unos temas que, pasados por el tamiz de la imaginación de Mario y de Jose Luis, acaban convirtiendo a la primera en una oda a las meriendas de nuestra infancia (‘Foie gras, foie gras’) y en amarga queja por las peripecias que supone a veces volar con Ryan Air a la segunda.

Esta pareja, que lleva en la música más de 40 años, no solo hizo las delicias de un público fiel con un variado repertorio de canciones, sino que lo completó con su ya tradicional sorteo de una cesta de Navidad, repleta de artículos donde no podían faltar, entre otros, la ginebra Larios, el zumo Don Simón o el gel de ducha La Toja, productos emblema de sus canciones.
Y es que esa fascinación por las marcas viene de lejos para Jose Luis Moro, publicista de profesión. ”Al principio, sobre todo, eran los personajes de la publicidad, que siempre me hicieron mucha gracia. Como tengo una obsesión por mitificar todo, imagino que me atrae desenmascarar a esos seres de permanente sonrisa y mostrar su cara oculta, sus trapos sucios”, señala Jose Luis.
“Las marcas son parte de nuestra cultura. Warhol fue de los primeros en darse cuenta. Mis primeras letras hablaban del bonobús, que salió en el 79 y me pareció divertido escribir sobre ello. Otros grupos, como Alaska y Los Pegamoides, que era mi grupo favorito, también mencionaban marcas como Minipimer, Turmix y Moulinex, lo que me hizo ver que escribir sobre un bonobús no era tan raro”, añade.
Y es que esto es la esencia de los conciertos de Un Pingüino en Mi Ascensor: una mezcla de música pop-rock aderezada con letras desenfadadas y un toque de humor que hace que sus actuaciones sean toda una fiesta. Especialmente este de Navidad que suele ser especial porque “la actitud del público es estupenda, van con ganas de divertirse, disfrutar los villancicos, del sorteo de la cesta de Navidad y de celebrar algo que ya se ha convertido en una tradición”, concluye Jose Luis. Y, un año más, la Navidad arrancó el sábado al ritmo del Pingüino en madrileña sala Galileo.