El pasado 11 de noviembre, los vecinos del distrito de Retiro recibieron por sorpresa la noticia del cierre indefinido del Centro Deportivo Municipal Daoiz y Velarde. Aunque la piscina había sido clausurada en ocasiones anteriores por diferentes incidencias, nunca antes se habían cerrado todas las instalaciones de forma simultánea, desde la sala de musculación hasta las salas de actividades dirigidas. Un cartel en la puerta y avisos por correo y SMS informaban escuetamente de una "avería en el sistema de agua caliente", sin fecha prevista de reapertura.
El Ayuntamiento de Madrid sostiene que la avería, "una rotura en la bomba de agua caliente", hace imposible garantizar los protocolos sanitarios y el confort térmico, y asegura que se trabaja para reabrir "a la mayor brevedad posible". Sin embargo, entre los usuarios la sensación predominante es otra: opacidad, improvisación y hartazgo tras años de reclamaciones por falta de mantenimiento.

Para Carmen, usuaria habitual de la piscina desde su apertura, la noticia no llegó por sorpresa, ya que en más de una ocasión se ha visto obligada a realizar parones en su actividad física por el cierre del vaso de la piscina del centro municipal. Sin embargo, lo que más le indignó fue la falta de información clara y la forma brusca en que ocurrió todo: " Llevábamos dos días con el agua fría, no estaba bien. Se cerró de un día para otro, sin explicaciones más allá del cartel y un mensaje. Nunca habían cerrado todo. La piscina sí, varias veces, pero el polideportivo entero... eso es nuevo", lamenta. Desde que se jubiló, acude al centro cinco o seis días a la semana por la mañana. “Era una actividad muy importante para mí, porque estoy operada de la columna y lo necesito”, señala.
Como Carmen hay muchos vecinos, sobre todo, mayores que ven en el centro deportivo un servicio esencial para ellos. Y su cierre, provoca que tengan que trasladarse a una hora de sus casas para seguir realizando su actividad deportiva, ya que “en Retiro existe mucha escasez de piscinas”.

Mientras que quienes utilizan la piscina estaban más habituados a cierres parciales del vaso, para el resto de usuarios la clausura total del centro sí ha sido una sorpresa. Susana, habitual de las salas de actividades y musculación, explica que el cierre “les pilló a todos en shock”. “Nadie del personal sabía explicarnos qué pasaba. Les preguntabas y respondían que ni ellos conocían la causa. Eso dispara todos los rumores”.
Relata que la única certeza que le transmitieron fue que, desde la primera semana, el centro avisó al banco para que no se cobraran las cuotas del día 20, lo que para muchos usuarios evidenció que "esto iba para largo".
La usuaria denuncia que llevaba tiempo observando deficiencias: duchas que alternan agua helada y caliente sin control, secadores averiados durante meses, goteras y una climatización irregular. "Siempre reclamamos, pedimos que lo arreglen, pero nada se hacía. Esto parece la gota que colma el vaso", haciendo alusión al cierre.
Pero los inconvenientes de la instalación no eran los únicos: "Hay problemas para reservar clases, a las diez en punto entras en la aplicación y a las diez y dos segundos ya no queda nada. Eso significa que faltan clases, falta personal y falta planificación. Y cuando un profesor falla, no hay sustitutos durante semanas". Susana explica que acude a clases de fuerza y de acondicionamiento físico, y que muchos mayores asisten a clases específicas para ellos. La alta demanda, dice, evidencia que "el distrito necesita más actividades, no menos". "Para mucha gente esto no es ocio. Es una recomendación médica, es movilidad, es rutina, es socialización. Dejas de venir unos días y tu cuerpo lo nota", denuncia.
El barrio, recuerda, tiene una población envejecida: "Muchos mayores no se van a ir a un gimnasio privado. No pueden o no quieren. Y esta instalación pública es básica para ellos”. En su entorno más cercano, tiene incluso un familiar que acude al centro por recomendación médica: “Es un trozo de su salud y también de su vida social"
Una clausura que reaviva las denuncias por falta de mantenimiento
"El Daoiz y Velarde es el único con gestión directa pública, y lleva años con falta de mantenimiento. Las duchas fallan, los secadores no funcionan, las jaboneras están mal colocadas y nadie las arregla. El personal hace lo que puede, pero no es suficiente", relata Susana.
Ese deterioro acumulado es lo que alimenta la desconfianza: “Cuando nunca arreglan nada y de repente cierran todo sin explicaciones claras, ¿qué pensamos? Pues que quieren hacer algo con esto. Hay sensación de abandono”.
El cierre del Daoiz y Velarde llega en un momento en el que varias instalaciones deportivas municipales atraviesan incidencias importantes. El partido socialista han denunciado recientemente problemas de humedad, climatización y averías repetidas en varias piscinas de la ciudad. Según la memoria municipal de Sugerencias y Reclamaciones de 2024, la mayor parte de las quejas del área de Deportes están relacionadas con las infraestructuras deportivas, principalmente por falta de mantenimiento y accesibilidad, así como cierres temporales por averías o ausencia de personal.
"Una avería técnica. Reabriremos pronto"
Desde el Consistorio insisten en que se trata exclusivamente de una avería en el sistema de agua caliente que afecta a la seguridad y confort de los usuarios. Aseguran haber informado "por mail o SMS" y que el centro se reabrirá tan pronto como la reparación esté completada.
Sin embargo, usuarios como Carmen y Susana cuestionan la falta de transparencia y la ausencia de una explicación detallada: "Una cosa es que haya una avería y otra que nadie sepa qué está pasando de verdad. Ni una fecha aproximada, ni qué tipo de reparación es, ni por qué ha fallado algo tan básico. Eso no es normal", afirma Susana.
La incertidumbre ha llevado a que los usuarios organicen una concentración el domingo 30 a las 12:00 horas a las puertas del centro. Buscan exigir una apertura inmediata, un plan de mantenimiento estable y una comunicación transparente. "No queremos que esto acabe en un gimnasio privado ni que se deje caer la instalación", explica Susana. "Queremos un servicio público bien atendido. Y que el barrio tenga las clases, las piscinas y los espacios que necesita".
Para Carmen y Susana, y para cientos de vecinos, el mensaje es claro: el polideportivo no es un lujo ni un capricho, sino un servicio esencial. Y este domingo, lo harán saber en la calle.