Los vecinos de la calle de Embajadores están más que hartos de que el tramo entre la plaza de Cascorro y la glorieta se haya convertido en un vertedero incontrolado para todo tipo de desechos, basuras y escombros.
En ese tramo hay tres grupos de contenedores para reciclaje, que son los puntos más conflictivos y sucios. Recientemente se instalaron otros contenedores subterráneos frente a la fachada de Tabacalera, donde no hay comercios ni apenas viviendas.
Para las familias que viven junto a estos contenedores resulta sorprendente que, vaciándolos un promedio de tres veces al día, siempre tengan una montaña de residuos a su alrededor. La explicación está en que otros vecinos y comerciantes han tomado los iglús de reciclaje como un vertedero general. Allí se llevan colchones, muebles viejos, sanitarios, escombros… y el panorama general de la calle es espeluznante.
Especialmente impactantes son los escombros procedentes de pequeñas reformas o locales. Algunos propietarios, en lugar de contratar un saco o un contenedor para depositarlos, los llevan directamente a los puntos de reciclaje. Pero los camiones de recogida y vaciado no tienen obligación de retirarlos, por lo que permanecen en las aceras, a veces durante semanas. También es habitual ver esqueletos de bicicletas, que han sido vandalizadas, amarrados a señales de tráfico o árboles. Un par de ellos llevan más de tres meses allí.
No existe, como en zonas de intenso comercio, como Fuencarral o Preciados, un servicio de recogida de embalajes que circule a horas determinadas y que permita a los establecimiento sacar sus restos a las horas convenidas. Esta carencia hace que los embalajes acaben saturando los puntos de recogida. Algunos comercios ni se molestan en plegar las cajas para que ocupen menos espacio.
Cuando se vacían los contenedores, queda entre ellos un resto de basura que raramente se limpia, con el resultado de malos olores para la zona.
Y, con todo esto, los vecinos siguen preguntándose ¿hay tantas viviendas y comercios como para crear tres montañas de basura todos los días del año?
San Cayetano, yonquis y basura
En esta zona hay otro punto especialmente deteriorado: el porche de la corrala de la calle San Cayetano, entre Embajadores y la Ribera de Curtidores. Es uno de los accesos al patio de la corrala y a los trasteros del edificio. Como ocurre en Embajadores, este porche se ha convertido en otro vertedero. Su situación se agrava porque también es el punto que elijen los yonquis que compran sus dosis en los narcopisos de Cabestreros, para inyectársela o hacerse un chino. Lo normal es que aprovechen para orinar en ese rincón. Los vecinos han reclamado varias veces -sin éxito- que el porche se cierre con una verja, ya que no hay acceso a garaje. La profunda restauración que sufrió este edificio, con entrada principal por la Ribera de Curtidores, 3, mereció varios premios. En la planta baja de la fachada de la Ribera, abren varios comercios. La existencia de este basurero en su otra entrada degrada el resultado y contribuye a aumentar la sensación de inseguridad de los vecinos.
Una medida que reclaman en el barrio, como en otros muchos de la ciudad, es la presencia aleatoria de agentes municipales que sancionen a los infractores. La posibilidad de ser multados, quizá haga replantearse a los incívicos, qué hacer con sus basuras. Echarlas a la calle, a cualquier hora, no es la solución.