Las sociedades Renfe Viajeros y Renfe Mercancías han obtenido los certificados de AENOR que verifican su huella de carbono correspondiente a los ejercicios 2022, 2023 y 2024, conforme a los criterios del GHG Protocol, el estándar internacional de referencia para la medición y reporte de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
La certificación abarca todas las fuentes de consumo energético y las actividades de tracción de los servicios ferroviarios y de las instalaciones gestionadas por ambas sociedades, incluyendo tanto las emisiones directas (Alcance 1) como las indirectas por consumo eléctrico (Alcance 2).
Según ha explicado Renfe, este reconocimiento supone un hito importante en su compromiso con la sostenibilidad y la transparencia ambiental, pilares del Plan Director de Sostenibilidad de la compañía.
La verificación de la huella de carbono se suma a la certificación 'Carbono Neutro' que Renfe mantiene desde 2022, conforme a la norma PAS 2060, que acredita las cero emisiones de todos los servicios de Viajeros y Mercancías bajo tracción eléctrica.
Para la medición de sus emisiones, la empresa ha utilizado la herramienta Greemko, una plataforma digital de control y gestión de datos ambientales que automatiza el cálculo de emisiones y evalúa el desempeño ambiental. Esta solución tecnológica fue ganadora en 2021 de la IV edición de TrenLab, la aceleradora de startups de Renfe.
Con esta iniciativa, Renfe se adelanta un año al cumplimiento del Real Decreto 214/2025, que obliga a las grandes empresas y administraciones públicas a calcular y registrar anualmente su huella de carbono a partir de 2026, así como a elaborar un plan de reducción de emisiones.
La compañía ferroviaria prevé que este proceso sea el paso previo a la inscripción en el Registro de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica, consolidando su posición como referente en movilidad sostenible.
Próximos objetivos: incluir todas las áreas del Grupo
El próximo reto del Grupo Renfe será incorporar los datos de Renfe Ingeniería y Mantenimiento y del resto de sus sociedades para calcular la huella de carbono del conjunto del grupo. Además, la compañía trabaja junto a Greemko en el cálculo del Alcance 3, que incluye las emisiones indirectas de la cadena de valor, cuyo reporte será obligatorio a partir de 2028.
Estas certificaciones refuerzan el papel de Renfe como actor clave en la transición hacia una movilidad más limpia y responsable, alineada con los objetivos del Acuerdo de París, el Pacto Verde Europeo y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2021-2030).
Según datos de la compañía, el impacto en gases de efecto invernadero del ferrocarril es casi nulo, con una media de 3,79 gramos de CO₂ equivalente por unidad de transporte, lo que convierte a Renfe en un referente del transporte sostenible en Europa.