Los vecinos del barrio de Malasaña volverán a salir a la calle este sábado a las 12.00 horas frente al solar destinado a la construcción del nuevo centro de salud de la zona. Una reclamación social -'La salud no cabe en los bajos de un edificio. ¡Queremos un centro de salud, no promesas!'- para conseguir unas instalaciones sanitarias “dignas” y adaptadas a la población real que atienden, que lleva exigiéndose por el tejido asociativo casi una década. La concentración, convocada por la Asociación Vecinal Maravillas, solicitará que se cumpla con el convenio firmado en 2019 y se construya el equipamiento sanitario proyectado para el solar de la calle Antonio Grilo 8.
“Estamos cansadas de esperar”, ha afirmado Maribel Pizarroso, presidente de la agrupación de vecinos. “Han pasado siete años desde que se firmó el acuerdo y seguimos sin centro de salud, con instalaciones que no cumplen ni con las normas mínimas de seguridad ni con la cartera de servicios que debería garantizar la sanidad pública”, ha detallado.
Una atención primaria colapsada
El barrio de Universidad cuenta con dos centros de salud provisionales, ubicados en la calle Norte y en la calle Palma. Sin embargo, desde la asociación han trasladado que los espacios ocupan los bajos de edificios antiguos y son “pequeños, mal ventilados y sin salidas de emergencia”. Tampoco disponen de aulas para talleres, programas de prevención ni servicios complementarios. Entre ambas instalaciones se han habilitado ocho consultas médicas para los 24.000 residentes, además de “la población flotante” que se concentra en uno de los barrios más turísticos de la ciudad.

Pizarroso ha señalado que el espacio es tan limitado que “las analísticas se han tenido que realizar en la propia sala de espera y las reuniones internas del personal sanitario se han improvisado en medio del pasillo, tras unas mamparas”.”No es un servicio digno ni para los pacientes ni para quienes trabajan ahí”, ha criticado la dirigente del colectivo vecinal.
La presidenta de la Asociación Vecinal Barrio Maravillas también ha indicado que las citas médicas se han retrasado “entre una semana y media y dos semanas”. Por las tardes, la atención de enfermería se ha reducido a dos tramos de dos horas y media cada uno, lo que ha limitado aún más la accesibilidad. “Tenemos menos personal y menos servicios que en otros barrios”. Eso es discriminatorio y es ilegal”, ha denunciado la portavoz en conversación telefónica con Madridiario.
Esta reclamación tiene un largo recorrido. En el año 2019, el Consistorio madrileño y el Gobierno Regional firmaron la cesión de la parcela para construir un nuevo centro de atención primaria. Hasta entonces, el espacio había funcionado como huerto urbano y centro cultural autogestionado por el vecindario. Cuando se desalojó en 2020, un cartel anunció la futura construcción del centro sanitario aunque no se ha observado ningún cambio urbanístico de la parcela durante todos estos años.
Desde la Asociación vecinal Maravillas han manifestado que los responsables públicos han asegurado su inminente construcción y han asegurado su compromiso con los residentes. Sin embargo, “no han aportado ni fechas ni presupuestos”. “Nos han prometido que lo harán, pero no hay ni un euro asignado”, ha afirmado Maribel. “No han concretado absolutamente nada”, ha lamentado Pizarroso, que ha relatado que mientras tanto siguen siendo atendidos “en dos cuchitriles alquilados que no cumplen la normativa”.

Por su parte, fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid han explicado que el proyecto se encuentra en fase de supervisión técnica final y que se prevé iniciar la licitación de la obra en enero de 2026. Según estas previsiones, la construcción podría iniciarse en agosto de ese año y tendría una duración estimada de 18 meses. El presupuesto asignado asciende a “casi cuatro millones de euros”. Desde el Gobierno Regional han subrayado que el proceso “ya está despejado y con luz de futuro inmediato”.
Pese a ello, entre el vecindario se ha extendido la desconfianza. “Esto es como la historia de Pedro y el Lobo. Hasta que no lo veamos no lo creeremos”, ha afirmado Pizarroso.