El legado del compositor y músico madrileño Bernardo Bonezzi (Madrid, 1964–2012) tendrá un lugar en el callejero de la capital. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento ha aprobado este jueves designar con su nombre a un vial de nueva creación en el distrito de Moncloa-Aravaca, que hasta ahora figuraba como ‘provisional Ofelia Nieto uno’. El nuevo tramo conecta la calle de Ofelia Nieto con la avenida del Santo Ángel de la Guarda y rendirá homenaje a una figura clave de la música española contemporánea.
La vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, ha anunciado la decisión municipal destacando la influencia de Bonezzi en la cultura madrileña y su papel como “uno de los creadores más influyentes de la música española contemporánea”.
Bernardo Bonezzi fue un compositor precoz y visionario. Con apenas 13 años fundó el grupo Zombies, que se convirtió en una de las bandas más emblemáticas de la movida madrileña. Su canción Groenlandia (1980) no solo le dio popularidad, sino que se transformó en un himno intergeneracional y símbolo de toda una época de efervescencia cultural y libertad creativa.
Pero su talento no se limitó al pop. Bonezzi encontró en el cine un segundo hogar artístico y se convirtió en uno de los compositores de bandas sonoras más respetados del panorama nacional. Su música fue esencial en cinco películas de Pedro Almodóvar: Laberinto de pasiones, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Matador, La ley del deseo y Mujeres al borde de un ataque de nervios, consolidando un tándem artístico inolvidable.
También colaboró con otros grandes directores del cine español como Antonio Mercero, José Luis García Berlanga, Icíar Bollaín, Enrique Urbizu o Manuel Gómez Pereira. En 1995, su trabajo en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, de Agustín Díaz Yanes, le valió el Premio Goya a la Mejor Música Original.
La medida aprobada supone más que una rotulación: es un acto de memoria cultural. Bonezzi no solo nació, vivió y murió en Madrid, sino que su obra está profundamente ligada al alma de la ciudad. Su música fue parte esencial del tránsito de Madrid hacia una metrópolis abierta, diversa y vanguardista. Su arte no solo acompañó ese cambio, sino que lo impulsó.
Con esta nueva calle, Madrid reconoce a uno de sus hijos más talentosos y contribuye a que su nombre y su música sigan vivos en la ciudad que tanto inspiró su obra.
Es curioso que ni un solo músico tenga una simple estatua en Madrid.
Un fenómeno tan importante como "la Movida" y ni uno de sus artistas ha sido homenajeado.
Por ejemplo, una escultura hiperrealista de Antonio Vega apoyado en la pared de su plazuela tocando la guitarra con aire melancólico. Él y tantos genios olvidados.