Vuelve a Madrid para una cortísima temporada Hoy no estrenamos, un gran trabajo teatral de Imprebis con dirección de Michel López y Santiago Sánchez. Solo van a estar hasta el 14 de septiembre en el teatro Infanta Isabel.
Estamos ante un ejercicio de puro teatro desarrollado por cuatro cómicos extraordinarios. El público asiste como oyente al desarrollo de unas clases de teatro para aficionados. Acuden a ella personajes diversos, desde un antiguo y anciano actor, a una enfermera vasca, pasando por un coronel retirado o un torero. Todos llegan con sus problemas, sus complejos o sus ilusiones y será Santiago Sánchez quien les guie en el aprendizaje, no solo para subirse a un escenario, sino para superar sus contratiempos. Cuando termine el curso se plantean el reto de hacer una representación de Hamlet. Y todos volverán a sus rutinas siendo un poco mejores y más felices. En resumen: el poder sanador del teatro, de permitir a quienes lo interpretan evadirse de sus problemas metiéndose en la piel de los personajes ficticios.
Las complicadas vidas de los alumnos podrían dar argumentos para un gran drama, pero con Imprebis, todo se transforma en buen humor y provoca no pocas carcajadas a lo largo de la representación. La veterana compañía -fue fundada en 1983- hace teatro con los recursos esenciales: el texto y la interpretación. Ellos fueron los pioneros de la improvisación escénica.
En Hoy no estrenamos dos de los actores realizan un extraordinario trabajo de composición de los doce alumnos que asisten a las clases. Los pasos de un personaje a otro se producen a una velocidad vertiginosa, poniendo a prueba la calidad de Carles Castillo y Carles Montoliu. Les basta un elemento de atrezo, un bolso, una gorra, una maleta, un trapo de cocina… para convertirse en Arantxa, el coronel Gutiérrez, Conchín o el viejo actor Rodolfo. La transición es inmediata, salpicada por golpes de humor. Asumiendo el ‘más difícil todavía’, estos dos actores representarán todos los papeles de la tragedia Hamlet, en una reducción del texto y de la acción eficacísima.
No me olvido de Santiago Sánchez y de Víctor Lucas. El primero, en su papel de profesor, va provocando las emociones de los demás, haciéndoles indagar en su interior para poder ofrecer verdad ante el público. Víctor Lucas es un técnico en prácticas, humillado por su tutor pero cuyo amor por el teatro permitirá a la estrambótica compañía llegar a estrenar el Hamlet. Lucas es también el actor que cierra el montaje con uno de esos finales emocionantes que se quedan en la retina. Como dice el titular, los cuatro ofrecen cien minutos de puro teatro.
Esta breve temporada sirve para despedir a uno de los cómicos veteranos: Carles Castillo. Miembro del grupo desde 1986, se ha hecho habitual del público madrileño desde que, hace treinta años, Imprebis aterrizara por primera vez en el teatro Reina Victoria. Carles posee lo que se llama ‘vis cómica’, enganchando inmediatamente con el espectador. Ha decidido que necesita su tiempo alejado de la escena y el miércoles, en la reaparición madrileña, el público puesto en pie le tributó una gran ovación. A ver si el teatro está de suerte y este adiós es como el de muchos toreros: para siempre hasta que decida reaparecer.