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Archivo: El Centro de Competencias Digitales de Alcázar de San Juan consigue robotizar 90 procesos para Renfe en dos años
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Archivo: El Centro de Competencias Digitales de Alcázar de San Juan consigue robotizar 90 procesos para Renfe en dos años (Foto: Renfe)

Más de la mitad de los madrileños no logra desconectar del trabajo al empezar sus vacaciones

Por MDO
sábado 02 de agosto de 2025, 13:01h
Actualizado: 14/08/2025 15:20h

La desconexión mental del trabajo sigue siendo un reto para la mayoría de los profesionales en la Comunidad de Madrid. Según un estudio elaborado por Randstad, el 53,4 por ciento de los trabajadores madrileños reconoce que no consigue desconectar de inmediato al comenzar sus vacaciones, una cifra significativamente superior a la media nacional, que se sitúa en el 46,9 por ciento.

El informe, basado en más de 4.300 entrevistas a personas en edad laboral de todo el país, revela que el proceso de desactivación del “modo trabajo” puede alargarse para muchos madrileños: un 35,2 por ciento necesita hasta una semana para lograrlo, un 14,7 por ciento entre una y dos semanas, y un 3,5 por ciento admite que tarda más de dos semanas en dejar atrás el estrés laboral.

La desconexión digital, aún lejos de cumplirse

Aunque existe legislación que ampara el derecho a la desconexión digital, Randstad advierte que su aplicación real está lejos de consolidarse. En la Comunidad de Madrid, solo una de cada cuatro personas encuestadas (24,3 por ciento) asegura no recibir ningún tipo de interrupción digital tras finalizar su jornada. El resto declara sufrir intromisiones: ya sea rara vez (28,8 por ciento), de forma ocasional (30,6 por ciento), frecuente (12,4 por ciento) o constante (4,3 por ciento).

En detalle, apenas el 25,6 por ciento de los profesionales madrileños afirma que no recibe nunca comunicaciones laborales fuera de horario. El resto —casi tres de cada cuatro— asegura que su empresa se comunica con ellos de algún modo una vez terminada la jornada. Un 3,7 por ciento dice sufrir interrupciones constantemente, un 11,1 por ciento con frecuencia, un 30,5 por ciento de manera ocasional y un 29,1 por ciento solo “rara vez”.

Más allá de los mensajes, Randstad alerta de un fenómeno más preocupante: la expectativa de disponibilidad permanente. Según el estudio, un 37 por ciento de los trabajadores madrileños afirma sentir presión para responder comunicaciones fuera de su horario laboral.

El panorama en el resto del país

A nivel nacional, los datos muestran una división clara: el 46,9 por ciento de los encuestados afirma que logra desconectar desde el primer día de vacaciones. Sin embargo, el 34,2 por ciento necesita al menos una semana, el 14,3 por ciento tarda hasta dos semanas, y un 4,5 por ciento admite que no consigue relajarse ni después de ese tiempo. En otras palabras, más de la mitad de los españoles (53 por ciento) requiere más de una semana para desconectar plenamente del entorno laboral.

Por comunidades autónomas, Navarra (56 por ciento), Cantabria (54,1 por ciento) y Aragón (52,6 por ciento) lideran el ranking de regiones donde más trabajadores logran desconectar al instante. Les siguen Castilla-La Mancha (52,2 por ciento), Castilla y León (51,7 por ciento) y Galicia (50,6 por ciento).

En un nivel intermedio se encuentran comunidades como Cataluña (47,5 por ciento), Asturias (47,2 por ciento), Madrid (46,6 por ciento) y La Rioja (45,9 por ciento). Por debajo de la media nacional están Comunidad Valenciana (44 por ciento), País Vasco (43,8 por ciento) y Extremadura (43,4 por ciento). En el extremo opuesto destacan Islas Baleares (27,6 por ciento), Andalucía (39,6 por ciento) y Murcia (41,8 por ciento) como las regiones donde más cuesta desconectar.

Las diferencias por sectores

El estudio también identifica notables diferencias en función del sector profesional. Los trabajadores de la educación, la sanidad y el transporte y la logística presentan mayores dificultades para desconectar durante sus vacaciones.

En el ámbito educativo, apenas el 40,4 por ciento consigue dejar el trabajo atrás desde el primer día. Un 26,3 por ciento necesita más de una semana, y un 7 por ciento supera incluso ese plazo. En sanidad, la desconexión inmediata afecta al 37,3 por ciento, mientras que en transporte y logística, un 31,6 por ciento requiere entre una y dos semanas para lograrlo.

En el lado contrario, los sectores con mayor capacidad de desconexión son el industrial, donde el 52,5 por ciento afirma olvidarse del trabajo desde el primer momento, y el sector tecnológico e informático, con un 50,8 por ciento de desconexión inmediata.

En construcción, el 39,7 por ciento logra desconectar al instante y el 30,1 por ciento en menos de una semana. En el sector primario (agrario, ganadero y pesquero), un 32,9 por ciento lo hace de inmediato y un 38,6 por ciento en menos de siete días.

La desconexión, una tarea pendiente

Randstad concluye que el verdadero reto no solo reside en evitar las notificaciones fuera de horario, sino en romper con la cultura de la disponibilidad constante. En el conjunto de España, el 37,7 por ciento de los trabajadores cree que su empresa espera que responda fuera de su jornada, mientras que un 22,8 por ciento duda de si esa presión existe o no.

Apenas el 26,9 por ciento de los profesionales declara que consigue desconectar por completo al terminar su jornada diaria. “Cerrar la puerta mental” del trabajo sigue siendo una asignatura pendiente, con consecuencias directas sobre la salud emocional. Según Randstad, esta desconexión parcial o inexistente favorece el agotamiento mental y la fatiga crónica, factores de riesgo que pueden derivar en trastornos psicológicos si no se abordan a tiempo.

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