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Real Fábrica de Tapices
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Real Fábrica de Tapices (Foto: José Ant. Velasco (Road Experience))

Tejiendo la historia: el arte de la Fábrica de Tapices

Real Fabrica de Tapices

domingo 30 de marzo de 2025, 09:00h
Actualizado: 08/04/2025 09:11h

La Real Fábrica de Tapices abre sus puertas para acoger la obra de la artista Mako Artigas, que fusiona el vanguardismo occidental y el tradicionalismo textil de Japón. La exposición se inauguró el hace una semana con la presencia de la artista, que paseaba por el emblemático edificio acompañada de su marido Joan Gardy Artigas, también perteneciente al gremio, con sigilo y discreción. Dibujos y diseños para tejidos, así como cerámicas y esmaltes, forman parte del conjunto de composiciones de este homenaje a la diseñadora y ceramista japonesa. Algunas de las piezas que permanecerán visibles en la Real Fábrica de Tapices, hasta el 16 de mayo, son los dibujos que realizó para firmas de prestigio, como Kenzo, Dior, Courrèges y Paco Rabanne. Una exposición comisariada por Ricard Bru, biógrafo de la artista, y organizada por Casa Asia, que podrá ser visitada de lunes a viernes no festivos escribiendo un email a [email protected].

En la entrada a la Real Fábrica de Tapices, una gran alfombra negra y blanca cobra protagonismo. Es obligatorio pisarla para observar la parte más personal de la artista en la exposición Arte y Diseño. MAKO y el textil Japonés. Fotografías de archivo conservadas por la propia artista reflejan las vivencias de su infancia y adolescencia en las que aparece su familia, que se dedicaba a la industria textil en el país asiático. También estos fotogramas en blanco y negro muestran a Mako acompañada de compañeros de profesión como Joan Miró, Picasso y Calder.

Pero la Real Fábrica de Tapices no sólo destina sus instalaciones a albergar exposiciones. Esta institución alojada en un edificio neomudéjar, situada próxima al Paseo del Arte, se dedica a la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros. Los tapices y alfombras de la Real Fábrica pueden contemplarse en todos los palacios pertenecientes a Patrimonio Nacional: Palacio Real, Palacio del Pardo, Palacio de la Granja de San Ildefonso, Palacio de Aranjuez, Palacio de Riofrío, Reales Alcázares, Palacio de Pedralbes, así como en numerosas instituciones, nacionales e internacionales. Aquí se expone una importante colección de alfombras y tapices compuesta por piezas de fabricación propia y obras en depósito. Las obras que componen la colección proceden de importantes instituciones culturales como el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Nacional de Artes Decorativas. Entre ellas destaca la serie de tapices Los hechos de los Apóstoles, tejida en Flandes en el s. XVII, según los cartones de Rafael Sanzio.

La función principal de Real Fábrica es restaurar y elaborar tapices a través de un meticuloso trabajo que puede comprobarse en la zona del taller de fabricación. Las empleadas deslizan sus dedos por los hilos de los telares con sigilo y precisión mientras crean una pieza que garantiza un trabajo de calidad inmejorable. El tiempo de fabricación puede alcanzar los siete y 14 meses el metro cuadrado por persona. Ministerios, empresas, fundaciones y clientes particulares conforman el público que recibe esta institución, que lleva en funcionamiento desde 1721 restaurando y elaborando piezas con enorme valor artístico con 52 trabajadores en la actualidad.

La sala de lanas

La Real Fábrica también presenta una selección de piezas textiles creadas en la propia manufactura, diseñadas por destacados pintores a lo largo de su historia, como Goya, Teniers, Juan Gris, Pérez Villalta, entre otros. Además de la colección de tapices y alfombras, se exhiben las principales herramientas artesanales utilizadas en su producción, como los telares históricos, ruecas, devanaderas y diversos cartones provenientes de su archivo gráfico.

El laboratorio de color es un espacio dedicado a la investigación y creación de nuevas tonalidades para los tapices

Otro de los aspectos más sorprendentes al visitar este edificio tan representativo a nivel cultural son las "técnicas y el instrumental, los mismos que se utilizaban hace cientos de años", cuenta Verónica García, directora de restauración textil de la Real Fábrica de Tapices. Por ejemplo, la máquina empleada para la limpieza de alfombras data de 1905: "A pesar de incluir mayores medidas de seguridad, sigue desempeñando su labor de la misma manera". El tápiz va enrollándose en el tambor de la máquina y, tras una serie de golpes, la alfombra sale desempolvada. Los restos de polvo que se almacenan serán reutilizados para compactar con los sobrantes de lana y reciclarlos. En este sentido, a pesar del uso de los métodos centenarios, la tecnología se ha convertido en uno de los pilares fundamentales.

Uno de los espacios más impresionantes de la fábrica es el habitáculo donde se guardan los ovillos de lana. Allí, una gama infinita de tonalidades se apila, revelando el notable poder térmico del material: al subir las escaleras, se percibe de inmediato un aumento en la temperatura. En el edificio adyacente se encuentra el laboratorio de color, un espacio dedicado a la investigación y creación de nuevas tonalidades para los tapices, llevado a cabo con una meticulosa y vanguardista labor. En tiempos pasados, los colores utilizados en los tintes textiles no se fabricaban de forma sintética. La obtención de estos tonos se realizaba a partir de la cochinilla, una planta cuyo valor era equivalente al de un kilo de oro, debido a la revolución que provocó en el mundo de los tintes naturales por su pureza. En el jardín que conecta ambos edificios de la Real Fábrica de Tapices, se conserva la planta que originaba esta especie, como parte de una exposición museográfica.

Nudo turco y español

En la Real Fábrica de Tapices se trabajan dos tipos de destreza: el nudo turco y el español. El proceso del nudo turco requiere una media de una semana por metro cuadrado por persona, que es el sistema utilizado para su contabilización, lo que representa casi la mitad del tiempo necesario para elaborar un tapiz con la técnica del nudo español. Las diferencias entre ambos nudos son evidentes tanto en el anverso como en el reverso de las alfombras, así como en la cantidad de material empleado; el nudo español, aunque más fino, requiere un mayor volumen de material.

"La Real Fábrica de Tapices divide su labor en tres áreas principales: fabricación, restauración y divulgación"

La restauración es otro de los pilares fundamentales de la actividad económica de la Real Fábrica de Tapices. Piezas que pertenecen a casas reales o a lugares emblemáticos, como el Congreso de los Diputados o el Museo de Arte de Montevideo, son restauradas de manera manual en sus talleres. La Real Fábrica mantiene una excelente relación comercial con países de Latinoamérica, que se han convertido en clientes frecuentes y utilizan de manera regular sus instalaciones para restauraciones y otros trabajos. A día de hoy, fuentes de la institución detallan que se encuentran en proceso de restuaración de varias piezas enviadas desde la República Domincana y desde un exclusivo club privado de la ciudad de Buenos Aires. También se ha forjado vínculos de manera histórica con los países europeos: Mobilier National, bajo la supervisión del Ministerio de Cultura de Francia, ha encargado la restauración de sus piezas artísticas al organismo español en numerosas ocasiones.

En este sentido, hace unos días, el personal del Álcazar de Segovia desmontaba tres de los tapices que forman parte de su patrimonio para enviarlos a la Real Fabrica de Tapices y someterlos a un plan exhaustivo de conservación y recuperación. Una de las piezas de la fortaleza castellano leonesa enviada a la institución ha sido la Batalla de Zama, un tapiz con un gran formato que se exponía hasta la fecha en en la Casa de la Química, el edificio enexo al Álcazar donde se venden las entradas para el acceso al castillo medieval. Los otros dos tapices que ya están siendo trabajados pertenecen al conjunto decorativo de la Sala de Piñas, son Oriana y Amadis. Todos ellos serán limpiados y restaurados y, además, durante este procedimiento serán forrados con algodón cien por cien ecológico para proteger y reforzar el tejido de las obras. Por último, un sistema de suspensión será incluido durante el curso; una cinta velcro, que se coserá manualmente a lo largo del borde superior de los tapices.

Otra de las piezas que ha restaurado la Real Fábrica de Tapices ha sido la bandera original de la Academia General Militar de Zaragoza, a pesar de su complejidad. El estado de conservación de la enseña, que llegó a la fábrica acompañada de seis corbatas de carácter honorífico (dos de ellas dedicadas por la Reina Cristina), era comprometido debido a a sus 139 años de antigüedad y su uso continuado. Esta obra es uno de los bienes más preciados de la Academia, pues han jurado en ella miles de oficiales del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil desde 1886. El proceso de restauración ha sido complejo porque esta bandera original presentaba arrugas, desgarros, decoloraciones y de formació del tejido, entre otros. Por ello, la Real Fábrica ha llevado a cabo un restablecimiento original de la pieza, una fijción de sus elementos decorativos y una limpieza profunda.

"La Real Fábrica de Tapices divide su labor en tres áreas principales: fabricación, restauración y divulgación", explican desde la institución. En este contexto, la divulgación se refiere a las visitas guiadas que se organizan para mostrar al público el funcionamiento de la fábrica. Estas visitas, que se realizan en horario laboral, permiten a los visitantes observar de cerca el proceso de trabajo de la fábrica y se programan cinco veces al día.

Telón de boca del Teatro Español

Telón restaurado del Teatro Español (Foto: Real Fábrica de Tapices)

La Real Fábrica de Tapices ha llevado a cabo la restauración del telón del Teatro Español, una pieza monumental que mide 748x1051 cm y está tejida en damasco de seda granate, sobre el que se encuentra una elaborada decoración central.

Al llegar a las instalaciones de la Real Fábrica, el telón se encontraba en un estado de conservación crítico, con acumulación de polvo y suciedad, el deterioro del tejido de seda y daños en el escudo central. Además, presentaba descosidos en las técnicas decorativas debido al uso del telón y a intervenciones previas mal resueltas, lo que había provocado tensión en el tejido.

El telón se encontraba en un estado de conservación crítico con el deterioro del tejido de seda

El proceso de restauración se centró en varias fases: primero, se realizó una limpieza mecánica para eliminar la suciedad y el polvo acumulado. Luego, se trató de eliminar manchas de grasa y se repararon las estructuras deterioradas por el uso continuo de la pieza. Además, se consolidaron las zonas más dañadas, lo que resultó en un notable aumento de la luminosidad y la intensidad de los colores. Este telón, elaborado con la técnica de repostero o bordado de aplicación, consiste en un trabajo de "recorte" en el que se superponen piezas unidas por un cordón, un proceso que exige gran precisión y cuidado.

Junto a la restauración del telón, la Real Fábrica de Tapices también ha intervenido otras piezas del Teatro Español. Entre ellas destacan el escudo de Madrid y los entelados de los cuatro salones del teatro: el Salón del Rey, el Salón del Alcalde, el Salón de Té y el Salón de Tirso de Molina, todos ellos afectados por manchas y suciedad. Además, se ha llevado a cabo el mantenimiento y limpieza de dos alfombras de nudo turco y una de nudo español.

Un referente de la tradición textil española

Desde su creación en 1996, la Fundación Real Fábrica de Tapices ha sido la encargada de velar por la transmisión de los valores culturales de esta histórica institución, que cuenta con más de 300 años de experiencia en la fabricación y restauración de alfombras, tapices y reposteros.

La Real Fábrica de Tapices fue fundada en 1719 por Felipe V, con el objetivo de satisfacer la demanda de decoración para los Sitios Reales. El monarca, en un esfuerzo por impulsar la economía nacional dentro de las políticas de fomento industrial del siglo XVIII, contrató al tejedor flamenco Jacobo Vandergoten para este fin. La fábrica se ubicó en el edificio conocido como Casa del Abreviador, en los arrabales de Madrid, donde permaneció hasta 1882.

Ese año, Alfonso XII autorizó la demolición de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para proceder al ensanche de Madrid, y ordenó la construcción de un nuevo edificio en la zona del olivar y huerta del Convento de Atocha. La obra, dirigida por el arquitecto José Segundo de Lema, se completó en 1889, fecha en la que comenzó a funcionar en su nueva ubicación, donde sigue operando hoy en día.

Con su transformación en fundación, la Real Fábrica de Tapices continúa con el reto de preservar la producción artesanal de tapices, alfombras y reposteros, a la vez que forma a nuevos artesanos, garantizando la pervivencia de oficios que, aunque en vías de extinción, siguen siendo una de las expresiones más destacadas de las artes suntuarias.

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