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Concentración ilegal de coches en Alcorcón
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Concentración ilegal de coches en Alcorcón (Foto: CSIT)

Encuentros 'tuning' en Madrid, ¿un problema de seguridad ciudadana?

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
lunes 10 de marzo de 2025, 07:45h
Actualizado: 13/03/2025 20:02h

La archiconocida saga Fast & Furious -o A todo gas, título por el que se la conoce en la traducción española- dio a conocer el 'tuning' al gran público en los primeros años de la década de los 2.000. Lejos de resultar una simple moda pasajera, este "modo de vida", tal y como lo definen sus más fervientes defensores, llega a nuestro país algunos años antes, en los 90, popularizándose, eso sí, en paralelo a los films protagonizados por el ya mítico Dominic Toretto (Vin Diesel).

Aunque hay quien lo considera venido a menos, el fenómeno continúa muy vivo en la actualidad y, bañado por la mística que lo envuelve en las películas de acción, sigue reuniendo a un buen número de amantes del mundo del motor a través de quedadas programadas, casi cada fin de semana, a través de las redes sociales. El objetivo, argumentan los participantes en las concentraciones, conocer a más aficionados y, en definitiva, pasar un buen rato, demostrando, de paso, quién tiene el mejor coche.

Este submundo, convertido casi en tribu urbana, presenta, no obstante, una cara 'B': la modificación de los vehículos, incluyendo elementos prohibidos por la normativa de circulación vigente. Una problemática de seguridad ciudadana que se agudiza aún más, aseguran las administraciones municipales que lo sufren, cuando las quedadas vienen acompañadas de prácticas irresponsables, popularmente conocidas como "quemar rueda", o incluso carreras ilegales. Conductas temerarias, para más inri, muchas veces asociadas al consumo de alcohol y drogas en fiestas clandestinas que terminan, en algunas ocasiones, en trifulca.

Para muestra, las últimas intervenciones de los cuerpos de Policía Local en Alcorcón y Leganés, obligadas a desmantelar, sanciones mediante, diversas concentraciones no autorizadas de vehículos tuneados en las últimas semanas y que terminaron por convertirse en auténticos "macrobotellones", con las consiguientes afecciones de suciedad y ruido.

"Desde hace unos meses, los fines de semana, Policía Local intensifica la vigilancia en horario de tarde-noche de manera principal por los polígonos y vías donde habitualmente se vienen realizando en nuestro municipio al objeto de detectar las posibles convocatorias que se puedan producir e intervenir antes de que el número de participantes sea numeroso. Si bien anteriormente uno de los puntos donde se convocaban algunas de estas concentraciones eran los estacionamientos anexos al Estadio Butarque, desde hace aproximadamente dos meses no se han vuelto a detectar ninguna incidencia en esta zona", trasladan a Madridiario fuentes del Consistorio pepinero.

"Es algo puntual"

Por parte de la Delegación de Seguridad Ciudadana, añaden, "se han establecido durante algunos fines de semana dispositivos especiales de seguridad, focalizados en localizar dichas concentraciones e intervenir denunciando todas las infracciones que se detecten, ya sean en materia de seguridad vial como en seguridad ciudadana. Sin ir más lejos el pasado 14 de febrero se intervino en la calle del Uranio tras localizar una concentración de tuning, donde se interpusieron 38 denuncias en materia de tráfico, la mayoría de ellas por llevar a cabo reformas de importancia en los vehículos".

En cualquier caso, mismas fuentes no titubean al reconocer la gran dificultad que entraña prevenir la celebración de este tipo de concentraciones a raíz de convocatorias de última hora difundidas en redes sociales: "Normalmente se convocan a través de redes sociales horas antes de producirse, estableciendo el punto de reunión en ese mismo momento, lo que hace si cabe más difícil su detección y posterior intervención policial".

Aunque tanto en enero como en febrero tuvieron lugar eventos tuning ilegales en la ciudad, con decenas de vehículos y miles de personas implicadas, desde el Ayuntamiento de Alcorcón describen el fenómeno como "algo puntal". Admitiendo, eso sí, que existen protocolos específicos, convertidos a la postre en "dispositivos especiales" de carácter disuasorio para el "control de alcohol y drogas" y la "revisión de documentación". Todo ello, claro, "en estrecha colaboración con la Policía Nacional".

Uno de los puntos calientes en el municipio no es otro que el aparcamiento del centro comercial Parque Oeste, habitual lugar de encuentro de los aficionados al tuning, donde se han detectado numerosos problemas de movilidad viaria, ruido y suciedad, despertando tanto las quejas de la vecindad como de la dirección del propio centro. Para más inri, admiten desde el Gobierno local, esta ubicación dificulta en gran medida la labor policial pues resulta "problemático" cerrar la zona al tráfico dado su carácter recreativo.

Vehículo tuneado en revisión por agentes de la Policía Local de Alcorcón (Foto: Policía Local de Alcorcón)

Las "kedadas", tal y como ha podido constatar este digital, se extienden asimismo desde hace meses por toda la geografía madrileña, trasladándose de los habituales ubicaciones del sur, donde el nivel de los vehículos suele ser más bajo, hacia otras localidades como Madrid capital, San Fernando de Henares, Arroyomolinos, Las Rozas o Humanes, con coches de gama alta y, salvo excepciones, exentas de disturbios.

"He visto más problemas en dicotecas de cayetanos que en estas quedadas"

Jaime González -nombre ficticio para salvaguardar su privacidad- es un participante habitual de las concentraciones en Las Rozas y Arroyomolinos. Su punto de encuentro habitual, el párking del centro comercial Intu Xanadú. "La mayoría vamos con cero maldad, a hacer amigos del rollo, juntarnos y pasar un buen rato. Incluso he coincidido con familias, padres con sus hijos... Aunque no es lo habitual, también hay grupitos de ocho o diez que van a liarla, queman rueda, ponen la música a todo volumen... Ahí es cuando viene la policía y nos desaloja", reconoce en conversaciones con Madridiario.

A fin de que este tipo de comportamiento no se reproduzcan, asegura, los organizadores suelen establecer una serie de prohibiciones. Una suerte de código intrerno de conducta, a fin de evitar incidentes, que suele respetarse. "He visto más problemas en dicotecas de cayetanos que en estas quedadas. Estos energúmenos no nos representan. La mayoría se celebran con control, con organización, sin hacer el tonto. Eso es lo que de verdad nos representa", zanja.

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