El pasado mes de julio, el Ayuntamiento de Madrid en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) abría un concurso de ideas para la posterior reforma de la Plaza del Dos de Mayo. Con decenas de propuestas, el jurado, compuesto por arquitectos e ingenieros destacados, ha seleccionado (aunque todavía no de manera oficial) al posible ganador del fallo: Mise en abyme. Una iniciativa de los arquitectos Adrián Paterna y Gonzalo Peña de la mano del estudio KAL A, de Miguel Sotos y Sofía Romeo, que ha sido valorada en función a criterios de “calidad arquitectónica del planteamiento, accesibilidad, continuidad y seguridad del espacio público; propuesta de ordenación del conjunto; racionalidad constructiva y económica, y sostenibilidad y calidad ambiental”.
Las imágenes generadas de la posible transformación presentan un lugar más diáfano, eliminando el foso central de esta plaza y los muros de piedra que bordean al Dos de Mayo y que constituyen un lugar donde sentarse. Las obras de reacondicionamiento también exigen una reubicación de la estatua en honor a Daoíz y Velarde, que se colocará de nuevo en la entrada hacia la calle Dos de Mayo. Las terrazas de hostelería también tendrán que trasladarse y serán colocadas justo debajo de la línea de árboles.
Sin embargo, el tejido asociativo de Malasaña se muestra en contra de la remodelación de la Plaza del Dos de Mayo que ha resultado elegida por el momento, a falta de confirmación, por el jurado.

Por un lado, Amorxelbarrio, un grupo de vecinas que se han organizado para paralizar las obras de esta emblemática plaza del barrio madrileño. Candela Charquero y Carlota Orden, dos jóvenes participantes de esta asociación juvenil de Malasaña, se han rebelado de manera crítica ante el planteamiento del Ayuntamiento de Madrid y del COAM. Por su parte, estas residentes explican que es importante “conservar los espacios públicos de esparcimiento, evitar la paulatina privatización de la plaza y mantener la identidad del barrio”. Además, ambas apuntan que ha sido “una reforma elegida sin una consulta popular y vecinal”. Desde esta asamblea juvenil de Malasaña exponen sus disconformidades y explican que estas medidas de reforma “siguen unos fines de privatización” y convierten a la plaza del Dos de Mayo en una plaza “igual que todo el resto de plazas de Madrid, que siguen el mismo modelo minimalista”.
En la misma línea, se ha manifestado la Asociación Vecinal de Malasaña que también considera que este proyecto conlleva la “comercialización privada de una plaza pública”, según afirma Rodrigo Dominguez, secretario de la agrupación. Por su parte, la redistribución de los elementos fundamentales de la Plaza del Dos de Mayo “no están claros” e informa sobre la conformidad de los vecinos con el estado del epicentro del barrio madrileño de Malasaña: “Las terrazas de la plaza están delimitadas, ocupan un espacio que está bien”, dice Dominguez. El residente cree que “no es el momento de reformar la plaza”, y sostiene que el presupuesto podría ser invertido en asuntos más importantes que involucran al barrio.
Por otro lado, fuentes del Ayuntamiento de la capital y del Colegio de Arquitectos de Madrid insisten en que la propuesta de reforma no es aún la definitiva a falta de la documentación pertinente para que se finalice el proceso adjudicatario. Además, las infografías realizadas por el momento “son documentos de trabajo, con un perfil técnico y enfocados a arquitectos”. Además, tanto el COAM como Miguel Sotos (uno de los arquitectos participantes en la proposición de remodelación de la Plaza del Dos de Mayo), se han mostrado en una posición flexible y abierta al diálogo con el tejido vecinal del barrio de Malasaña. “Se pueden realizar variaciones y mejoras del propio proyecto, no es definitivo”, explican.