En plena crisis de acceso a la vivienda, la adquisición de bloques enteros por parte de fondos de inversión -y la consiguiente proliferación masiva de pisos destinados al alquiler turístico. se convierte en uno de los grandes problemas a los que se enfrentan las grandes urbes. Madrid, por supuesto, no es ninguna excepción. Más aún en un contexto de explosión demográfica como el actual.
Para muestra, la situación que afrontan los vecinos de Tribulete 7, en el céntrico barrio de Lavapiés, donde la socimi Elix Rental Housing logró cerrar el pasado mes de marzo la adquisición del edificio al completo: hasta 52 viviendas y dos locales comerciales. Pese a las múltiples movilizaciones convocadas, los residentes temen ahora que el temido "deshaucio" llegue este mismo mes de diciembre.
Tras efectuar la compra, el siguiente paso en la hoja de ruta fijada por Elix Rental Housing, relatan los propios vecinos, no fue otro que dar el pistoletazo de salida a diversas "prácticas mafiosas" con el único fin de forzar una “expulsión" voluntaria de las viviendas que, hasta la fecha, tenían alquiladas.
Entre tales métodos, obras “infinitas” en casas vacías y zonas comunes, con las consiguientes molestias vinculadas al ruido y la suciedad que estas traen consigo, "amenazas" de extinción de los contratos todavía en vigor, la subida "desmedida" del precio de los alquileres, que en algunos casos ha llegado incluso a triplicar su coste original, y la "okupación" de varios pisos de la mano de residentes "conflictivos".
"Han empezado ya con las obras en los pisos vacíos, con todo sucio, polvo, ruidos... Los decibelios superan por amplia mayoría los límites. Hemos llamado a la Policía, que ha hecho mediciones. Pararon, pero a las pocas semanas ya estaban otra vez. Además, han mandado un informe de una cata diciendo que los pilares del edificio están fatal y que tendrán que apuntalar. Cosa que no entiendo ya que la inspección técnica del bloque se pasó en 2021. Este informe lo firma, además, un arquitecto que trabaja para ellos... Supuestamente, las vigas están en un estado deplorable, pero no nos fiamos”, relata con suma preocupación el portavoz de la Asociación de Vecinos La Corrala Latina-Rastro, Antolín Sánchez, en conversaciones con Madridiario.

Otra prueba de tales prácticas, continúa este representante vecinal, es la llegada masiva de burofaxes que insisten en proclamar el vencimiento de los contratos de alquiler antes incluso de que termine el año: “También continúan llegando más burofaxes de no renovación de contratos. A mí mismo ya me ha llegado. Es una forma de intentar amedrentarme, pero mi abogada ya les ha respondido para aclarar que mi contrato es del año 84 y, por tanto, de renta antigua. Ellos no quieren reconocerlo y pretenden que expire el próximo 31 de diciembre”.
Por su parte, Elix Rental Housing defiende la labor de “contribuir a la mejora de la situación de escasez de vivienda en la ciudad de Madrid" a través de "la adquisición de edificios muy deteriorados, con inversiones necesarias para actualizar las zonas comunes". Todo ello con el objetivo de "mejorar el parque de vivienda existente", más allá de apartamentos turísticos o pisos de lujo.
Aseguran asimismo que la comunicación ha sido fluida "con todos los inquilinos" e incluso "han alcanzado varios acuerdos para encontrar soluciones que se adecuen a sus circunstancias, siempre dentro del marco legal".
Explicaciones, en cualquier caso, que no convencen de modo alguno a unos vecinos para los que la negociación colectiva, y no a título particular, es la única salida.
Misa funeral para “honrar a los barrios” caídos
En el marco de las múltiples movilizaciones efectuadas hasta la fecha, en las que incluso llegaron a sacar los muebles a la calle emulando su propio deshaucio, los vecinos y vecinas, organizados junto al Sindicato de Inquilinas, convocaron el pasado sábado una "acción funeraria llena de música y simbolismo" para "visibilizar el fin de nuestra vida en los barrios de toda la vida".

“Hemos hecho una misa, un funeral, para honrar, sobre todo, al barrio. Lavapiés es uno de los barrios más castizos y multiculturales de Madrid, pero se está muriendo por la acción de este tipo de fondos. Queremos visibilizar como se están muriendo los comercios, edificios y familias enteras que están teniendo que abandonar sus casas a un precio irrisorio, por apenas 6.000 euros, por miedo a las obras. En Tribulete 7 éramos más de 50 familias y ya solo quedamos 35. Nos encontramos absolutamente indefensos ante este tipo de fondos”, sentencia Antolín Sánchez.
Con ello, los residentes pretendían reclamar nuevamente a las administraciones públicas con competencias en la materia -fundamentalmente Comunidad y Ayuntamiento de Madrid- que "hagan su trabajo" e "intervengan el mercado inmobiliario". Esto es, que apliquen la Ley de Vivienda estatal para declarar zonas tensionadas y así fijar topes al precio del alquiler. Solo así, defienden, es posible "garantizar el derecho a una vivienda digna recogido en el artículo 47 de la Constitución.
Aunque las manifestaciones no hayan logrado el cometido de poner freno a los planes del fondo de inversión, los vecinos de Tribulete 7 prometen seguir "dando guerra en defensa del derecho constitucional a la vivienda".