El teatro Fernán Gómez se ha volcado este año en la fiesta de los difuntos con dos espectáculos y el montaje del mexicano altar de los muertos en el vestíbulo de las salas. El director del centro, Pérez de la Fuente, quiere reivindicar nuestras tradiciones en Todos los Santos ante la invasión de la extranjera fiesta de Halloween.
Ya comentamos la vuelta de Don Juan Tenorio a la sala grande. Paralelamente se estrena en la pequeña El Monte de las Ánimas, un espectáculo que dirigen Pepa Pedroche e Ignacio García. José Ramón Fernández ha hecho la dramaturgia a partir de la leyenda homónima de Gustavo Adolfo Bécquer.
“En España -afirma Fernández- hay una literatura de terror muy interesante. Buscar textos me ha resultado fácil y vimos enseguida que estos relatos tienen mucho en común con los relatos de terror que atraen actualmente a los jóvenes. El trabajo de los directores del espectáculo ha consistido en poblar la literatura de sensaciones, silencios y sonidos. Enseguida surgió el texto final en el que se han incluido otros relatos románticos en los que volcamos algunos de nuestros miedos en esa gran literatura del siglo XIX”.
Ignacio García, que dirige en la sala hermana Don Juan Tenorio, ha trabajado, sobre todo, en la creación de una atmósfera sonora que contribuya a la inquietud de los espectadores.
Publicado primero en el periódico El Contemporáneo, El monte de las Ánimas figuró después en el volumen Rimas y leyendas, que apareció en 1871, muerto ya Bécquer. El poeta sevillano comienza el relato aludiendo a una costumbre que él conoció en Soria. Una leyenda que habla de batallas entre Templarios que culmina con una masacre de los dos bando contendientes. Los cadáveres se entierran en una ermita pero, cada 1 de noviembre, las ánimas cobran vida para aterrorizar a los lugareños. Cuatro personajes se reúnen para contar historias de miedo. Lo hacen primero en la noche cerrada y, después, a la lumbre del fuego. Los monstruos del XIX parece, según este texto, que no solo son los que aparecen en las leyendas. Como dice una de las mujeres, en Madrid le dan más miedo otro tipo de monstruos que caminan por las calles.
En España no tenemos tradición de teatro de suspense o de terror. Hubo intentos, como el del actor y director Ramón Caralt que, en los años veinte y treinta del pasado siglo, se especializó en este género con bastante éxito. Los títulos que representó son elocuentes:
Beso mortal, Jimmy el misterioso, Herencia sangrienta o el suplicio de una madre, El extraordinario caso del fiscal Freeman, El misterio de la aguja Etretat… Casi en paralelo, Enrique Rambal, además de sus grandes espectáculos de maquinaria apabullante, representó numerosas obras de este tipo: La mano que mata, El asesinato del doctor Ferrara, La venganza del ajusticiado… El reto ahora, con El Monte de las Ánimas, es comprobar si desde un escenario, se puede asustar al espectador del siglo XXI.
Cuatro intérpretes se prestan a recrear el ambiente asfixiante de la leyenda: Javier Godino, Pablo Béjar, Alba Recondo y Lucía Esteso.
Vídeo: Emilio Martínez y Mila Checarelli
El Monte de las Ánimas se representa en la sala Jardiel Poncela hasta el 8 de diciembre.