La bienvenida -sin pregunta durante la Sesión de Control al Gobierno por "cuestiones burocráticas"- a la nueva portavoz de Vox en la Asamblea, Isabel Pérez Moñino, coincide este jueves con el 46 cumpleaños de la presidenta regional. Una fecha de aparente celebración y que, sin embargo, ha estado muy lejos de los tintes festivos. Al menos durante un debate parlamentario que ha ido progresivamente subiendo decibelios, con bronca incluida entre las bancadas del Partido Popular y el Partido Socialista. Como eje central de la tensión reinante en el hemiciclo, como cabía esperar, los "casos de corrupción" que apuntan hacia la Ejecutiva de "tiranos y caraduras" encabezada por Pedro Sánchez.
Todo un "abecedario de la corrupción" que arranca con José Luis Ábalos y el 'Caso Koldo', salpicado por "pistolas", "maletas de narcodictadores" y "lingotes de oro", a la imputación del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por "obedecer a las obsesiones del presidente". O lo que es igual, por una supuesta revelación de secretos fiscales -los de la pareja de la presidenta, Alberto Gómez Amador- para "perjudicar al rival político". También, claro, sobre su entorno más personal y, en especial, su mujer, Begoña Gómez. Toda una "mafia", en palabras de la propia Isabel Díaz Ayuso, de la que Sánchez sería "el número 1". Motivo por el que "también va pa'lante", en referencia a una futurible investigación judicial.
"Es un gobierno de tiranos, de caraduras, un gobierno que vulnera los derechos de los ciudadanos y, por eso, Pedro Sánchez también va pa`lante", arrancaba, contundente, Díaz Ayuso su turno de réplica al portavoz del PSOE-M, Juan Lobato. Para la máxima mandataria en la región, la imputación, por primera vez en la historia de la democracia española, del fiscal general del Estado deja a las claras las "obsesiones del presidente del Gobierno conmigo". No obstante, ha continuado con sorna, "no lo ven delito, porque como todo vale contra el adversario político, no ven dónde están los límites".
"Pedro Sánchez también va pa´lante"
Un "desastre", en definitiva, para el conjunto del país, motivado "porque todos los poderes del Estado han actuado contra un ciudadano particular al que le han vulnerado su derecho a la defensa" y al que "han condenado política y mediáticamente" de la mano de un "escarnio desde hace un año". Tales "prácticas mafiosas", tildadas además de "estalinistas", son, en último término, un "insulto a los españoles" que estarían "indefensos ante este Gobierno".
Lo apuntado por Díaz Ayuso ha sido, acto seguido, reafirmado por su primer espada en la Cámara, Carlos Díaz Pache: "Pistolas, dinero en efectivo, maletas de narcodictadores, lingotes de oro, millones para empresas, amenazas a medios... Lo de Sánchez ya no es corrupción. Tampoco es un Gobierno ni un partido. Esto es la mafia y ustedes -en referencia a los diputados socialistas- son sus cómplices".
El origen de la polémica, pese a la vehemencia mostrada por los populares, nacía en boca de Juan Lobato, quien se serviría de su pregunta durante la Sesión de Control para recriminar a la presidenta que se debe "hablar de condenas" pero "no de imputaciones". Las posteriores declaraciones de Díaz Ayuso despertarían, más si cabe, su indignación. "Es absolutamente vergonzoso. Saben que yo nunca utilizo el 'y tú más'. Aquí ha habido imputados del PP y yo no he abierto la boca por coherencia. No hay derecho a llamarnos organización criminal. Es falso y una vergüenza. Ojalá salga ahora a pedir disculpas", ha aseverado el secretario general de los socialistas madrileños desde los pasillos de la Asamblea.
"Aquí ha habido imputados del PP y yo no he abierto la boca por coherencia"
También se han referido a la bronca vivida en el hemiciclo las portavoces de Más Madrid y Vox. Manuela Bergerot, de hecho, acusaba a primera hora de la mañana a Díaz Ayuso de "creer que controlan los juzgados". Ya en banderas, habitual punto de encuentro entre los representantes políticos y la prensa, la líder de la oposición ha definido como "burdo" el "intento de convertir el caso de un delincuente confeso -González Amador- en el de un fiscal". Se trata, a su juicio, de un "aviso" a "cualquiera que se atreva a investigar la corrupción en el entorno de la señora Ayuso". Más aún, ha zanjado, cuando tales declaraciones tienen lugar en un Pleno "presidido por una diputada -Ana Millán- imputada por aceptar sobornos".
Para Isabel Pérez Moñino, la disputa entre Partido Popular y Partido Socialista por "ver quién es más corrupto de los dos" no es más que un "bochornoso espectáculo" y un "escándalo para los madrileños", que ven como "los dos grandes partidos están más preocupados de proteger a sus líderes que de los problemas de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid".