La polémica en torno a la suspensión temporal de los macroconciertos en el Santiago Bernabéu ha vuelto a situar el foco mediático sobre el siempre complejo equilibrio entre el ocio nocturno, la contaminación acústica resultante y el descanso vecinal. Más allá del caso Chamartín, desde la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) apuntan a una tendencia “tóxica” de proliferación de eventos masivos que ya afecta a numerosos barrios repartidos por toda la capital. Es, dicen, la “mercantilización” de la ciudad por parte del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.
Del WiZink Center, tradicionalmente conocido como Palacio de los Deportes, en pleno corazón del distrito de Salamanca, a la Caja Mágica, a medio camino entre San Fermín y Orcasur, pasando por el Estadio Cívitas Metropolitano, muy próximo al barrio de Rosas, o el recinto ferial de IFEMA. En este capítulo de la serie de reportajes titulada 'Los Otros Bernabéus', Madridiario explora las molestias que sufren los vecinos de Vista Alegre, en Carabanchel, durante los eventos que tienen lugar, cada vez con mayor frecuencia, en el Palacio de Vistalegre.
“El principal problema es que las calles alrededor del Palacio de Vistalegre son muy estrechas. Hay poco colchón ajardinado. Es una continuidad calle, edificio, calle. Esto provoca que el impacto principal de los conciertos sea el tráfico. Viene muchísima gente en transporte privado y, pese a que el Palacio cuenta con un aparcamiento subterráneo, ocupan todo el espacio exterior. Parece que hay barra libre para aparcar donde les dé la gana. En doble fila, sobre la acera... Mientras a los vecinos, en cualquier otro momento, nos multarían”, relata en conversaciones con este digital Javier Rico, vecino de Carabanchel Bajo.
“El transporte público es muy deficiente”
El tráfico rodado supone además un alto impacto acústico, agravado, más si cabe, por los atascos que se generan tanto en los accesos como a la salida de los eventos.“Es cierto que de los conciertos no sale un excesivo volumen porque es un recinto cerrado. Tampoco terminan excesivamente tarde, pero el tapón que se produce a la entrada y a la salida genera mucho ruido. Los atascos de salida se prolongan hasta la medianoche como mínimo”, lamenta este vecino de la zona.
Una circunstancia mediada, en palabras de Rico, por el “mal congénito” del transporte público en Carabanchel: “El transporte público del que disponemos es un factor limitante. Nunca se diseñó un plan de movilidad sostenible como es debido, seguimos con las mismas estaciones de Metro y autobús desde hace años, con frecuencias horribles, sin ascensores ni escaleras mecánicas para subir y bajar a los andenes... Entonces la mayoría de las personas terminan por venir en coche privado”.
En el apartado de “males menores”, Rico apunta también hacia la falta de civismo de buena parte de los asistentes y es que, tras los actos, los vecinos suelen encontrar orines en la vía pública, así como vasos, botellas y otros residuos similares.
Desde la organización, por su parte, niegan la dinámica denunciada por la vecindad, poniendo de relieve el provecho que la celebración de estos eventos trae consigo para los negocios de la zona. “No nos constan denuncias de ese tipo. Más bien todo lo contrario. Los bares, restaurantes, el mercado de Puerta Bonita, el supermercado y el párking bajo el palacio del Palacio se benefician antes y después de las actividades que se celebran”, explica la directora general del Palacio de Vistalegre, Daniela Bosé, a Madridiario.
“No nos constan denuncias”
La responsable sostiene además que, con el objetivo de “evitar molestias sonoras a los vecinos”, todos los eventos tienen lugar “con horarios establecidos y limitados”, con la “cúpula y las puertas cerradas”, a diferencia de lo que ocurre en “macroeventos del estilo festivales al aire libre, en cualquier descampado o aparcamiento”.
En cuanto a los problemas asociados a la acumulación de residuos en las calles aledañas, Bosé echa balones fuera al asegurar que “no depende de nosotros si hay o no suficientes servicios de limpieza antes y después de la celebración de eventos”. Es, por el contrario, “una competencia del Ayuntamiento de Madrid y de la responsabilidad cívica de cada persona”. Así, sus esfuerzos se centran en gestionar los residuos que se generan “dentro de los límites del Palacio”; incluyendo público y backstage. A tal fin, zanja, “disponemos de contenedores”.
“Todas las actividades que celebramos han sido autorizadas por las autoridades competentes y se ejercen en su máxima legalidad, primando el bienestar de público y trabajadores, y teniendo siempre presente al barrio del que formamos parte con orgullo, el Distrito 11, el distrito cultural de Madrid”, concluye la directora del Palacio.
El Palacio de Vistalegre se ha consolidado en los últimos años como uno de los espacios polivalentes de mayor éxito en Madrid. Tal y como recoge su propia página web, la instalación acoge eventos tan variados como conciertos, campeonatos deportivos, actos de empresa como convenciones y jornadas, shows para toda la familia, ferias, rodajes o mítines políticos, entre muchos otros.