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LOS OTROS BERNABÉUS – WIZINK CENTER

WiZink Center
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WiZink Center (Foto: ÓSCAR LAFOX)

De 60 a más de 200 eventos al año: vecinos de Goya, contra la “eventificación” en Salvador Dalí

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
lunes 23 de septiembre de 2024, 07:00h
Actualizado: 26/09/2024 19:38h

La suspensión –al menos temporal– de los macroconciertos en el Estadio Santiago Bernabéu ha dado un respiro a los vecinos de Concha Espina, Castellana, Padre Damián o Rafael Salgado, entre otras avenidas próximas, hartos de la contaminación acústica. La repetida vulneración de la normativa municipal en materia de ruido ha terminado por dar la razón a los afectados, organizados en torno a la Plataforma Ruido Bernabéu, y, antes de que la justicia se pronuncie, ha sido el propio Real Madrid el que ha optado por tomar cartas en el asunto y “reprogramar” su agenda hasta el próximo mes de abril. Aún por resolver, cuáles serán las reformas necesarias para la óptima –y pretendida– insonorización del recinto. Aquellas que terminen por permitir que tales eventos sean compatibles con el descanso de los residentes.

El caso del Santiago Bernabéu, sin embargo, no es único en la capital. De hecho, desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales (FRAVM) apuntan a numerosos “puntos negros” afectados por la “eventificación” -una sucesión perenne de eventos masivos- y que se encuentran repartidos por toda la ciudad. Del Palacio de los Deportes de Goya, hoy conocido por el nombre comercial de Wizink Center, a la Caja Mágica de Usera, pasando por el Palacio de Vistalegre, en pleno corazón de Carabanchel, el recinfo ferial de IFEMA, a caballo entre Hortaleza y Barajas, o el Estadio Cívitas Metropolitano, hogar del Atlético de Madrid y muy próximo al barrio de Las Rosas, en San Blas-Canillejas. En esta serie de reportajes, titulada 'Los Otros Bernabéus', Madridiario repasa las principales molestias que sufren los vecinos fruto de la proliferación de grandes eventos, cada vez más comunes en el Madrid de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.

"Nadie dice 'no' a la música, pero no queremos ser Las Vegas"

“En los últimos diez años hemos pasado de celebrar 60 eventos al año en el Palacio de los Deportes a más de 200”, asegura Alejandro Fernández, portavoz de la Asociación Vecinal Goya Dalí y miembro activo del grupo de trabajo sobre “eventificación” de la FRAVM. Esta escalada, continúa, trae asociados múltiples problemáticas para la vecindad, sobre todo en los alrededores de la Plaza Salvador Dalí: “No hablamos solo del ruido, sino también el ruido invisible, las vibraciones, las acampadas, la suciedad que se acumula, la entrada y salida de personas y vehículos, los cortes de tráfico... Es un cúmulo de cosas. No puede ser que haya eventos todos los días. No queremos ser Las Vegas. Nadie dice 'no' a la música. Solo nos quejamos de los eventos masivos. Hablamos de sobresaturación”.

Fans antes del concierto de Rosalía (Foto: Chema Barroso)

Más allá de la “acumulación”, el principal problema que identifican los vecinos es que la tipología de eventos que se desarrollan en el Palacio poco o nada tienen que ver con el objetivo para el que el recinto fue diseñado: la práctica deportiva. “Muchos de ellos no tienen absolutamente nada que ver con el deporte, que es el fin último de la infraestructura. Nadie se queja del deporte. Ni de los partidos del Madrid de baloncesto ni, en su momento, los del Estudiantes”, argumenta Fernández. Para la celebración de conciertos, añade el representante vecinal, existen “alternativas mucho más apropiadas”. Como ejemplos, el Adele Arena de Múnich, un recinto de 4.000 metros cuadrados y capacidad para 80.000 espectadores que fue levantado ad hoc este mismo verano para el ciclo de conciertos que la cantante británica celebró en la capital de Baviera y que ya ha sido desmontado. También el modelo 'Desierto de Monegros', donde desde hace más de 30 años se celebra un festival con gran afluencia de público sin perjuicio alguno para los habitantes de la zona.

“Tenemos la sensación de que hay vecinos de primera y de segunda”

Para más inri, los residentes de Goya se sienten agraviados por el trato, la dejadez y, sobre todo, la falta de diálogo que perciben por parte de las instituciones madrileñas. “Es kafkiano que un consejero de Cultura -Mariano De Paco- diga que no entiende por qué los vecinos piensan que la música alta es ruido. Además, el Ayuntamiento trata a los vecinos del Bernabéu de una forma y al resto, sobre todo a los del sur, de otra. Como si fuéramos la oposición. Tenemos la sensación de que hay vecinos de primera y de segunda. Ese es el primer error. Solo queremos convivencia. Una ciudad atractiva pero sostenible. No inversiones tóxicas”. Resulta, en definitiva, “un modelo insostenible” y que conduce a Madrid hacia una “mercantilización absoluta”. “Ese no es el camino”, zanja Fernández.

El relato vecinal, sin embargo, es bien distinto a la versión expuesta por la dirección del WiZink Center que “viene actuando desde hace tiempo con una serie de medidas de todo tipo para conseguir que el impacto de la actividad del recinto sea el menor posible”. Decisiones, dicen, adoptadas en consenso con los propios vecinos. Destacan a este respecto la adecuación de horarios, adelantando el comienzo de los eventos para que finalicen, como muy tarde, a las 23:30 horas y prohibiendo las pruebas de sonido antes de las 10:00, y la limitación en la emisión de sonido a 105 decibelios, lo que permite que las “emisiones al exterior sean prácticamente nulas”. Con el objetivo de monitorizar la contaminación acústica, se han colocado dos medidores en la propia fachada del recinto, en las calles Goya y Fuente del Berro. Tales prevenciones se complementan además con la instalación de pantallas, cristaleras, muros y puertas aislantes en las zonas hacia las que se dirige el sonido, concretamente Goya y esquinas de las calles Fuente del Berro y Lombía.

Colas antes de un concierto (Foto: Chema Barroso)

También contribuye a paliar los perjuicios descritos la puesta en funcionamiento de más puertas de acceso y un sistema de control de filas encaminado a evitar aglomeraciones. Para minimizar las molestias asociadas a la iluminación, el rótulo del recinto, ubicado en la fachada de Felipe II, se apaga antes incluso de finalizar los eventos. En materia de limpieza, se ha sustituido la recogida exterior de los cubos de basura por una interior, desde el propio aparcamiento subterráneo del WiZink. En la misma línea, se ha acordado con el Servicio de Limpieza Urgente del Ayuntamiento (SELUR) una actuación en los alrededores del edificio inmediatamente después de la entrada de público y otra limpieza extraordinaria inmediatamente después de la salida. Por último, de la mano de la Policía Municipal, se ha establecido un servicio extraordinario de control del tráfico para facilitar la movilidad en la zona. En cualquier caso, admiten, "todos debemos reconocer los efectos que supone la acumulación de personas en cualquier evento público de los que se celebran en cualquier ciudad del mundo".

En cuanto al número de eventos que se celebran en el WiZink Center cada año, la dirección pone de manifiesto que “se trata de un verdadero espacio multiusos y no de un recinto de conciertos”. Así, apuntan, del total de los eventos realizados en 2023, el 35 por ciento son deportivos y otro 10 por ciento suman los espectáculos familiares y corporativos. En suma, el 55 por ciento restante se correspondería con conciertos, de los cuales un 25 por ciento son de formato pequeño o medio, “con mínima incidencia en el exterior por la baja asistencia de público”: “Los conciertos de gran aforo representan un número sensiblemente reducido en nuestro calendario respecto al total. Es importante esta matización porque, si a efectos meramente numéricos en nuestro recinto se celebran en torno a los 200 eventos anuales, los que realmente tienen impacto por una masiva asistencia de personas son muchos menos”.

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