La pandemia ha marcado un antes y un después. Es un hecho que la crisis sanitaria ha alterado los hábitos de vida y ha obligado a cambiar buena parte de lo que, hasta ese momento, se entendía como ‘normal’. Ni siquiera las costumbres han logrado escapar de su impacto. Esto, por ende, también ha dejado su huella en todo lo relativo a la muerte y a las técnicas que se utilizan para conservar los cuerpos o las cenizas. Los métodos tradicionales parecen ser ya cosa del pasado para muchos, en un contexto en el que se abren camino con fuerza opciones tan variopintas como la criogenización, el envío de las cenizas al espacio o su transformación en diamantes. Y esto cobra hoy especial importancia, con la conmemoración del Día de Todos los Santos.
Desde hace algo más de dos años, la muerte ha pasado a estar presente cada día con un virus en circulación que aún hoy sigue cobrándose vidas. Tal es así, que el crecimiento vegetativo de España en 2021 dejó un saldo negativo de 113.023 personas, con más defunciones que nacimientos. Esto, en cambio, no se produjo en la Comunidad de Madrid, donde hubo 51.272 nacimientos y 49.848 defunciones.
Donar el cuerpo a la ciencia o ecofunerales
De acuerdo con la tradición católica de España, el enterramiento superaba a la incineración hasta hace unos años, cuando la tendencia se invirtió en favor de un proceso más económico y que no requiere de una tasa de mantenimiento posterior. Esto demuestra que la cultura funeraria está cambiando, y que hay personas que buscan una alternativa alejada de las costumbres marcadas por la religión.
Una de las opciones más populares es la de donar el cuerpo -o algunos órganos o partes del mismo- a la ciencia o a ciertas organizaciones. Para ello, se ha de manifestar previamente por escrito la voluntad de seguir una práctica que favorece el desarrollo de investigaciones médicas y permite el estudio de nuevas intervenciones quirúrgicas, así como el aprendizaje anatómico de los estudiantes de medicina.
El proceso funerario puede ser ecológico
Esto confirma que el proceso funerario puede hacerse de forma respetuosa con el medio ambiente. Otra prueba de ello son los féretros de maderacertificada procedente de talas controladas, por lo que se evita el uso de cientos de árboles -con un roble de 80 años se hacen cinco ataúdes-. Además, es una alternativa mucho más barata y por la que cada vez optan más personas.
También ha aumentado el número de cementerios naturales en las últimas décadas, que se parecen más a jardines o bosques que a camposantos. En ellos se entierra el cuerpo de forma directa en la tierra, cubierto con un sudario de fibras naturales y biodegradables o en los mencionados ataúdes de cartón. Al cabo de unos meses, se alisa la tierra y se plantan especies autóctonas. De esta manera, la tierra no recibe ataúdes, ropa, calzado, losas de granito o piedra, metales o plásticos. Aunque abundan en países anglosajones y ya hay uno en Francia, en España aún no se ha inaugurado ninguno.
Opciones para los más tradicionales y para los ecologistas
Si se escoge la cremación, el siguiente paso es decidir qué hacer con las cenizas. Los más tradicionales prefieren enterrarlas en el cementerio, arrojarlas al mar, esparcirlas en algún lugar concreto -lo que conlleva sanciones- o, simplemente, conservarlas depositadas en una urna, que puede ser de lo más variada: con forma de pelota de fútbol, de vidrio o de madera.
Lo cierto es que son muchas las alternativas. Y hay para todos los gustos. Los más ecologistas, por ejemplo, plantan árboles en el lugar en el que han enterrado las cenizas, guardadas en urnas biodegradables. La empresa barcelonesa Bios vende una peculiar urna funeraria para mezclar las cenizas con semillas de distintos árboles a elegir. El objetivo es promover un retorno a la vida a través de la naturaleza, al tiempo que se lidia con la contaminación y la deforestación.
La cremación al agua también se postula como una opción menos contaminante, ya que consiste en la disolución del cuerpo con químicos, lo que evita la emisión de CO2. Otra posibilidad -menos habitual- es encargar un retrato del familiar mezclando las cenizas con el óleo. O guardar una muestra en el interior de una joya. La transformación se consigue gracias a que el cuerpo humano contiene un alto porcentaje de carbono lo que, sometido a altas presiones, adopta la forma de una joya.
Esto no es todo. Hay más opciones y algunas pueden parecer sacadas de la ficción. Pero no es así. La criogenización, que consiste en la conservación del cuerpo a unos 196 grados bajo cero, ya ha llegado a España. Sin embargo, hay quienes van más allá y optan por enviar una pequeña parte de las cenizas al espacio. Estas no se esparcen, sino que permanecen en el satélite hasta que, al cabo de unos años, vuelven a la atmósfera y se queman como una estrella fugaz. En 1997, la compañía Celestis inauguró los ‘enterramientos espaciales’, con el lanzamiento de las cenizas de 24 personas en un cohete. Después, ha repetido vuelos y a ella se han unido otras empresas.
A su vez, la innovación ha llegado a la tanatopraxia, las técnicas que se utilizan paraconservar un cadáver. En los últimos años, el sector ha apostado por materiales y productos más respetuosos con el medio ambiente, dejando de lado algunos más nocivos, como el formol. El aerógrafo es uno de los grandes avances. Se trata de un aparato con el que el maquillaje del difunto se realiza de manera más sencilla, sin causar daños en el cadáver.
La EMT refuerza las líneas a los cementerios
Los camposantos esperan una alta afluencia de gente
En países como México, la muerte “se celebra”: se pasa a formar parte del más allá. No ocurre lo mismo en España. Madrid conmemora hoy el Día de Todos los Santos y lo hace desde el recuerdo y la añoranza. En esta ocasión, y siguiendo el ejemplo del pasado año -tras un 2020 marcado por las restricciones a causa de la pandemia-, los cementerios de la región esperan una alta afluencia de gente. De ahí que, con la normalidad ya plenamente instaurada, la Comunidad de Madrid haya reforzado el transporte público con diversas líneas de autobús en la capital y otros municipios.
Así, la EMT ha programado un incremento del servicio, en especial durante este martes, en las siguientes líneas de autobuses: 25 (Plaza de España-Casa de Campo), 106 (Manuel Becerra-Vicálvaro), 108 (Oporto-Cementerio de Carabanchel), 110 (Manuel Becerra-Cementerio de La Almudena), 113 (Méndez Álvaro-Ciudad Lineal), 118 (Embajadores-La Peseta), además de activar los servicios especiales Plaza Elíptica-Cementerio Sur y Plaza de Castilla-Cementerio de Fuencarral.
Desde el pasado 22 de octubre, las líneas 108, 110, 113, 118, el Servicio Especial Plaza Elíptica-Cementerio Sur y el servicio especial Plaza de Castilla-Cementerio de Fuencarral reforzaron su servicio habitual hacia los cementerios.
Asimismo, las líneas 25 y 106 aumentarán hoy los autobuses en circulación. Mañana, 2 de noviembre, únicamente se mantendrá el refuerzo del servicio en las líneas 110 y los dos servicios especiales.
Y aquellos que visiten el Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena contarán con la compañía musical de diferentes intérpretes que, a lo largo del día -a las 11:15 h, a las 13:00 h y a las 16:00 h-, tocarán emblemáticas piezas para rendir homenaje a los que ya no están. Como ya es habitual, la Catedral de la Almudena ha preparado el V Concierto del Silencio, que tendrá lugar entre la capilla del cementerio y sus arcos de entrada. El acceso será gratuito.
Los dulces de todos los Santos
No solo es tradición llevar flores a los difuntos. El 1 de noviembre no pueden faltar en la mesa de los madrileños los que hace años se convirtieron en ‘los postres de todos los Santos’: buñuelos, huesos de santo, flores fritas, pestiños o rosquillas, entre otros. Y es que dice la leyenda que, cuando comes un buñuelo, se salva un alma del Purgatorio.
Las pastelerías también se han visto obligadas a innovar en sus productos clásicos. Los buñuelos de nata y crema, ahora abren paso a los de chocolate, cabello de ángel, coco o fresa. Estos comparten espacio con turrones y panetones que tientan desde hace semanas, a los que se han unido calabazas y galletas de Halloween.
Las pastelerías artesanas de la Comunidad de Madrid venderán estos días unos 350.000 kilos de estos dulces típicos, según lo indicó el pasado martes el presidente de la Asociación de Empresarios Artesanos del Sector de Pastelería de Madrid (ASEMPAS), Juan Antonio Martín, quien presentó junto a la consejera de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, la 'Ruta del Buñuelo' en el Centro de Turismo de la Puerta del Sol.
Martín destacó que el buñuelo es un producto que "está en alza" y afirmó que, a su vez, venderán unos 25.000 kilos de huesos de santo. En concreto, 20 empresas de pastelería se unirán a esta Ruta y contarán con un sello diferenciador, que indica que al menos el 70 por ciento de los productos los hacen ellos mismos. En total, habrá 70 puntos de venta en toda la región, cuatro de ellos sin gluten.
Un puente 'terrorífico'
Como es habitual, este puente coincide con la celebración de Halloween, por lo que los amantes de esta fiesta de origen pagano podrán disfrutar de un amplio programa de actividades culturales y de ocio en la Comunidad de Madrid.
Casa de México organiza diferentes actividades para celebrar el Día de los Muertos, que incluyen cine, talleres, actuaciones o cursos para dar a conocer esta celebración. Además, hasta mediados de noviembre se puede visitar de manera gratuita el altar de muertos y de Catrina que decora la fachada del edificio.
Vuelve la temporada más aterradora de Halloween al Parque de Atracciones. Hasta hoy, estará abierto su nuevo pasaje de terror, ‘El Templo de Shanarkai’, ambientado en el Egipto más maldito. Asimismo, se pueden vivir las experiencias de terror de ‘El Viejo Caserón’, ‘Nosferatu’, ‘Asylum’ y ‘The Walking Dead Experience’.
El Parque Warner también dispone de una programación especial, con el pasaje de terror al aire libre de ‘La Llorona’, y los espectáculos ‘Ghost Town’ y ‘Freddy Krueger: Una nueva pesadilla’. Desde el 1 de octubre, se ha añadido una novedad: el pasaje ‘IT Experience’, basado en las películas de ‘New Line’ e ‘IT Capítulo dos’.
En Zoo de Madrid es posible vivir un Halloween rodeado de misterios salvajes, con pintacaras, cuentacuentos y charlas especiales sobre osos panda, elefantes, orangutanes, chimpancés, rinocerontes, koalas y osos pardos.
El Tour de Fantasmas por Madrid permite descubrir leyendas de espíritus atormentados que recorren las calles de la ciudad al caer la tarde. El recorrido incluye la visita al Palacio de Linares, sede de la Casa de América, y al icónico edificio de Casa de las Siete Chimeneas, que han sido objeto de diversos estudios paranormales.
En el centro de Madrid se puede acudir a una cena original en un restaurante localizado en un antiguo búnker de la guerra civil española, ‘Enigmatium Room’. Una experiencia y juego de escapismo con una duración de 3 horas aproximadamente.