Desde hace cinco años, SIGRE gestiona en la Comunidad de Madrid la recogida de los restos de medicamentos para su correcta eliminación, ya que pueden tener efectos negativos en los acuíferos, la vida animal y las plantas; así como para el reciclaje de los envases. Pero la introducción de los puntos de recogida de productos farmacéuticos también tiene beneficios para la salud.
La última encuesta de hábitos realizada por SIGRE, la entidad sin ánimo de lucro que gestiona el tratamiento de los restos de los medicamentos en España, refleja que ha crecido el número de ciudadanos que revisan el botiquín periódicamente, así como el de aquellos que se desprenden de los medicamentos sobrantes una vez finalizado el tratamiento indicado por el médico.

Estos datos, sin duda, son una buena noticia para SIGRE, como también para las autoridades sanitarias, pues comparten este objetivo. Y es que los medicamentos son apropiados en casos muy concretos, por lo que debe ser un doctor quien los indique; y mal utilizados pueden ser contraproducentes tanto en las personas como en la naturaleza, explica el director general de SIGRE, Juan Carlos Mampaso. Como todo el mundo sabe, pese al alivio que puede suponer a veces tomar una
aspirina, no es nada recomendable tomar un caja completa.
Tampoco es recomendable para el medio ambiente tirar al cubo de la basura o por el desagüe los restos de medicamentos. Pero, en este sentido, los madrileños están cada vez más concienciados.
Así, de los 178.343 kilogramos de residuos farmacéuticos que se recogieron en 2003 en Madrid se ha pasado a los 302.626 kilos de 2006, cifra que casi dobla la del primer año de registro. Y durante el primer semestre de este año ha aumentado la recogida en más de un 9 por ciento.

Sin embargo, el objetivo de SIGRE no es recoger cada vez más kilogramos de medicamentos, pues las autoridades sanitarias pretenden que se reduzca el consumo, así como el peso de los envases, proyecto en el que también trabaja SIGRE. Aun así, sigue siendo significativo el aumento de los kilos depositados en los 2.734 puntos de recogida que hay en la práctica totalidad de las farmacias de la región.
En concreto, Madrid está entre las tres comunidades que más medicamentos depositan en el punto SIGRE. Aunque en cantidad recogida por cada mil habitantes en 2006 se encontraba en mitad de la lista
Las encuestas de hábitos también apuntan que la sociedad está cada vez más sensibilizada. Según los datos facilitados por este sistema gestión integral de residuos, el 85 por ciento de los españoles ya ha tomado conciencia del peligro que supone para el medio ambiente deshacerse de los medicamentos por el desagüe o depositándolos en el cubo de la basura.
Además, en un estudio de SIGRE en el que se ha prestado una especial atención a aquellas personas que más acuden a las farmacias —amas de casa, familias con hijos pequeños, enfermos crónicos y personas mayores— se recoge que el 60 por ciento de los encuestados afirma haber depositado envases y restos de medicamentos en el punto SIGRE durante el último año.
¿Por qué hay que llevar también el prospecto?
SIGRE recomienda que al acabar un tratamiento se depositen en el punto SIGRE —o en el punto de reciclaje de casa— los medicamentos sobrantes y los envases, con su prospecto. Pero, ¿por qué no hay que tirar los restos de plástico o de papel y cartón a su correspondiente contenedor amarillo o azul?
Mampaso apunta dos motivos. El primero, que el envase puede contener trazas del medicamento y estar, de alguna manera, contaminado. Pero, además, señala que para la correcta gestión de los productos farmacéuticos es muy importante contar con la información que aparece en la caja y en el prospecto. La razón es que cuando los restos llegan a la planta de tratamiento de SIGRE en Cerceda (A Coruña) lo primero que se hace es clasificarlos, ya que no con todos se sigue el mismo proceso; depende de la peligrosidad de cada uno.
Los medicamentos sobrantes se aprovechan energéticamente a través de la incineración y los envases que no están contaminados pasan a un proceso de reciclaje. En la actualidad, SIGRE consigue reciclar más de un 30 por ciento de los envases.
Pioneros
En este sentido, SIGRE ha hecho que España sea pionera a nivel europeo en el tratamiento de los residuos de medicamentos, pues —como destaca Mampaso— es el único país del entorno que recicla parte de los envases de los medicamentos que gestiona, porque en otros Estados con un sistema parecido todo se envía a la incineradora.

Pero, además, esta entidad sin ánimo de lucro también fue pionera a la hora de poner en marcha el sistema de gestión integral de los medicamentos. Cuando entró en España la obligación de que la industria se hiciese cargo de sus envases, para lo cual se crearon las sociedades que gestionan en la actualidad el plástico y el vidrio, el sector farmacéutico decidió ir un poco más allá y diseñó un mecanismo para hacerse cargo además de los restos de medicamentos.
Después de la puesta en marcha de SIGRE, en 2004, una normativa europea, y en 2006, una española, empezaron a obligar al sector farmacéutico a dar un correcto tratamiento a los residuos, pero SIGRE ya lo había puesto en marcha.
Aún así, pese a que tanto los madrileños como los españoles están más concienciados de la importancia de utilizar el punto verde de su farmacia y la ventaja que lleva España respecto a otros países europeos en la buena gestión de los restos de medicamentos, Mampaso piensa que "todavía queda camino por recorrer". Para ello, SIGRE cuenta con el apoyo de todo el sector y con las campañas de sensibilización ciudadana.