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La vicerrectora de estudiantes de la UCM considera que las novatadas deben acabar
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La vicerrectora de estudiantes de la UCM considera que las novatadas deben acabar (Foto: Juan LUis Jaén)

Novatadas: mitos y realidades en Madrid

jueves 19 de septiembre de 2019, 07:28h

Llega septiembre a Madrid, y las terrazas de los bares vuelven a estar llenas de jóvenes que apuran cubos de cerveza. Entre las muchas diferencias que puede encontrarse entre unos y otros, prima solo una: unos vuelven, pero otros llegan.

A estos últimos se les abren las puertas del mundo universitario, aquel que suele recordarse con añoranza pasados unos años y que marca el comienzo de una etapa vital. Un periodo más adulto, sí, pero al mismo tiempo salpicado por matices de inconsciencia, de locura, de inseguridad y miedo, también de entusiasmo y de vitalidad.

Este recién adquirido estatus se encuentra, al mismo tiempo, de frente con una realidad: la convivencia adulta, aquella que tradicionalmente espera a sus “novatos” cargada de una serie de ritos de iniciación que, pareciera, marcarán el resto del transcurso universitario.

Y es cierto, pueden dejar huella.

En el entorno universitario de Madrid existe estos días una palabra maldita que al tiempo hace de tema comodín en la búsqueda de temas de conversación: las novatadas. El video viral de una fuerte bofetada protagonizada por dos jóvenes en el Colegio Mayor Diego de Covarrubias de Madrid ha abierto de nuevo las puertas a la polémica en torno a estas prácticas en el ámbito universitario madrileño.

Tanto la comunidad educativa como el Gobierno regional han condenado con rotundidad el episodio, que ha conllevado la expulsión temporal -como medida "cautelar"- de los dos jóvenes que aparecen en el video, así como la apertura de un expediente por el incidente. Para la vicerrectora de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa María de la Fuente, se debe trabajar en los propios colegios mayores para evitar las novatadas, de las que "es muy fácil entrar y muy difícil salir" y que en el fondo "engendran una jerarquía y sumisión que no se puede permitir".

Sin embargo, para uno (entre muchos otros) de los veteranos del Colegio Mayor El Faro, también adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, la situación vivida por sus compañeros, responde seguramente a una “ida de manos” en la que además entra “el alcohol de por medio”.

Justificación de la violencia

“Es complicado evitar que se den estas situaciones, aunque se podría. Creo que en el momento no lo ves tampoco tan impactante. Entonces no lo piensas, es más tarde cuando te das cuenta de que igual no debería de haber sido así”, explica este colegial de cuarto año, que defiende que desde su punto de vista no debería ser castigado un hecho como este “si ambas partes querían hacerlo”.

“No se puede sancionar a unas personas por algo que ellos mismos querían hacer. De ser así, la repercusión es para ellos mismos. Es como si yo decido no ir a la universidad, al final la repercusión es para mí, no tiene por qué afectar al resto”, razona.

Las justificaciones en torno a las novatadas, especialmente escandaloso cuando se dan situaciones de violencia como la vista en el Colegio Mayor Covarrubias, han sido analizadas en la guía ‘Novatadas. Comprender para actuar’, un decálogo realizado en 2016 por Ana Aizpún Marcitllach y Ana García-Mina Freire con el Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España, la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y con la ayuda de la Policía Nacional.

Para este caso, el de la justificación, las autoras indican que predomina el razonamiento de que “las novatadas son nuestra tradición y nuestra identidad y por lo tanto es nuestra obligación realizarlas”, una idea que además se encuentra ligada con la “búsqueda de aceptación del grupo y por el seguimiento de acciones aceptadas socialmente”. Es ahí donde entra la teoría urbana de las novatadas como actividades de integración.

Objetivo de las novatadas: ¿la integración?

El fin de las novatadas es que lo pasen bien entre ellos, que disfruten y que hagan piña”, relata a Madridiario este veterano, que se aventura a asegurar que en su colegio mayor “se les llama novatadas, pero la connotación que habitualmente se le da a esta palabra no coincide con lo que nosotros hacemos aquí y tampoco yo creo que con lo que se hace en el ámbito de Madrid”.

Están pensadas para que sean como actividades de integración. La palabra novatadas ahora es una palabra fuerte por el contexto que las rodea, pero realmente nosotros lo que hemos querido es que se lo pasen bien y siempre desde el respeto, dejando claro que si hay algo que no quieren hacer o que no les gusta, no hay ningún problema”, explica, y asegura que estar "a favor de las novatadas, pero siempre que el fin sea la integración entre los nuevos y entre ellos con nosotros”.

Dos colegialas de primer año de este mismo centro, dos novatas, confirma la versión de su compañero: “Desde el principio los veteranos nos dijeron que nos tomáramos las novatadas como un papel, como el momento, que ellos lo que querían era que nos divirtiéramos”. De hecho, aseguran, han disfrutado realizándolas y han conseguido conocerse entre ellos con más facilidad, así como han adquirido un grado de confianza con "sus veteranos" mucho mayor del esperado.

En ambos casos –que además podrían ser completamente dispares por el estatus que estos jóvenes ocupan en el grupo-, las novatadas se equiparan con otra serie de actividades que se realizan en algunos organismos colegiales a principio de curso, pero no tienen que ver con estas prácticas. Así lo asegura Juan Muñoz Martín, director del Colegio Mayor Chaminade, situado en las inmediaciones del campus de la UCM y que se diferencia por ser una de las pocas instituciones en las que las novatadas no tienen lugar en ningún momento del curso, ni tampoco bajo ninguna circunstancia.

“Al comienzo del curso, se organizan cenas con todos los colegiales, se hacen juegos, visitas por Madrid para que conozcan la ciudad o conferencias en las que se explica a la gente nueva toda la formación complementaria que pueden adquirir aquí”, explica Muñoz, que no deja de lado que en el centro “por supuesto se organizan fiestas" a lo largo del curso. Pero el director recalca que entre estas fiestas y eventos sociales y las novatadas, que “bajo ningún caso integradoras”, hay una gran distancia.

“Bajo ningún caso las novatadas son integradoras”

“Las novatadas siempre están basadas en el principio de superioridad y de autoridad, lo que en ningún caso puede casar con la integración”, explica Muñoz. Además asegura que no se trata de un problema que afecte al ámbito universitario en particular sino que abarca todo lo referido con el área educativa, y mucho también con la sociedad y los valores que priman hoy en día.

Asimismo, según explica el director, el extendido término de “novatadas blandas” –aquellas que no incluyen carácter violento y “no denigran a los novatos”- no dejan de ser lo mismo, al tiempo que perpetúan su continuidad en el ámbito universitario. Estas son, precisamente, las que dicen vivir las dos novatas de El Faro, que recalcan además que “no ha habido ninguna novatada sexista, y tampoco hemos visto ninguna que nos haya hecho sentir incómodas en ese sentido”.

“Por ejemplo, nos ataron los cordones de las zapatillas de una novata a la otra. Después nos dieron cerveza y vino, y tuvimos que hacer una carrera. A veces nos tiran huevos, o nos dicen que tenemos que comernos una galleta de perro y si no quieres, pues tienes que ‘hacer la croqueta’ por el suelo. O también te mandan que te acerques a los de otro Colegio Mayor que estén por ahí y hacerles un baile, cantarles…”, relata una de ellas.

Alcohol

Y es que el consumo de alcohol –como estimulante más utilizando entre los jóvenes por regla general- es otro de los problemas que acarrean las novatadas en los colegios mayores madrileños. Según explica el estudio citado, “el alcohol es en la mayoría de las novatadas el principal protagonista”, algo que los mismos colegiales confiesan y asumen como normal.

Te dan alcohol, pero cuando tú les dices que paren, paran. No te siguen dando, pero entonces a veces te lo tiran por encima o te duchan con él. El alcohol está presente en las novatadas porque los veteranos quieren que te sueltes, que no tengas vergüenza, que cojas el puntillo y así si te dicen ‘súbete a un árbol y grita’ o ‘báilale a ese tío’, lo hagas. Para que la gente que es más reservada tenga más valentía y lo haga”, relata una de las novatas del Colegio El Faro.

El consumo de alcohol por parte de los recién llegados en el marco de las novatadas dista mucho del que puede darse en las fiestas organizadas en el marco de las actividades de integración. En este último caso, se trata de un consumo voluntario en el que no entra en juego la presión de grupo de la misma manera, a pesar de que la ingesta de bebidas alcohólicas entre la población más joven posea muchos matices sociales en la mayor parte de los casos.

Sin embargo, una de las nuevas colegialas de El Faro lo deja claro: “Yo me he negado muchas veces a beber y lo único que han hecho es tirármelo por la cabeza”. Su veterano, también lo tiene claro: “Si una persona no puede beber, no se le da. También, cuando una persona tiene poca aceptación al alcohol o ya está en un punto en el que se le nota que ya está ‘contenta’, ya no se le da más porque no queremos consecuencias mayores”.

Novatadas en las calles

Al tratarse de una actividad prohibida por todas las instituciones universitarias, en los últimos años los colegiales han salido a la calle, donde además el consumo de alcohol es legal en su recién estrenada (en la mayor parte de los casos) mayoría de edad. De hecho, las novatas habitualmente están acompañadas de los típicos 'botellones', perseguidos por toda la ciudad por miembros de la Policía Municipal de Madrid y agentes de la Policía Nacional.

En las últimas semanas, la Universidad Complutense de Madrid ha hecho público su programa ‘Novatadas’ para hacer frente a que continúen realizándose, contando con la colaboración de la Policía Municipal de Madrid a través de un incremento de la presencia de agentes de policía en los entornos universitarios y de una oficina móvil en la que se pueda para pedir información, formular quejas o denunciar la realización de novatadas.

Los colegiales son conscientes de su prohibición desde el primer momento, una información que “está en nuestro contrato con el Colegio Mayor y lo firmamos todos para estar aquí”, relata este veterano de El Faro. Por eso, “las novatadas las organizamos siempre fuera de las instalaciones. En las instalaciones hay vigilancia las 24horas y en el momento en el que ven que se hace algo, esa persona va fuera”, algo que corroboran las novatas.

Así, prohibidas de manera terminante en todas las instituciones universitarias de Madrid y ejercidas por sistema cada año, las novatadas en los Colegios Mayores adscritos a la Universidad Complutense de Madrid son en cualquier una realidad cada comienzo de curso.

¿Sirve de algo prohibir las novatadas?

Por este motivo surge el debate sobre la funcionalidad de la prohibición de las novatadas, así como del ejercicio sancionador de las mismas con el que las instituciones universitarias de Madrid quieren fortalecer un mensaje punitivo ante estas actividades.

“Hay que empezar a trabajar el problema reconociendo que las hay, y a partir de ahí empezar a trabajar para acabar con ellas”, indica a este diario el Colegio Mayor Chaminade, quien asegura que “se pueden prohibir las novatadas, pero… ¿de qué va a servir? No se puede poner puertas al campo”.

El caso del Colegio Mayor Chaminade es casi único en la capital. “No hacer novatadas fue por decisión propia de los estudiantes”, cuenta el director a Madridiario, que una vez más niega la extendida leyenda que señala al fallecimiento de un novato en sus instalaciones como desencadenante de la actual circunstancia.

“A principios de los años 80, los estudiantes universitarios y colegiales comenzaron a reclamar ser tratados como como adultos. Se empoderaron, pidieron poder tomar sus propias decisiones en el ámbito universitario. Ahí surgió el germen del fin de las novatadas en el Chaminade”, relata el director, que recuerda el espíritu democrático que rige a la institución universitaria.

En el debate interno generado en torno a su independencia como colegiales, pero sobre todo como personas adultas, el principio de igualdad entre todos los estudiantes se reforzó. “Se dieron cuenta de su contradicción: estaban reclamando equidad, pero a una serie de compañeros no los estaban tratando como a iguales”, razona Muñoz.

De esta manera, los miembros del Colegio Mayor decidieron en asamblea convocar una votación sobre el futuro de las novatadas, hasta entonces habituales al inicio de curso en el centro. “Se acabó así con el principio oscurantista del veterano sobre el novato”.

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