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Feminismo: dentro y fuera de la empresa

jueves 14 de febrero de 2019, 13:38h

Falta menos de un mes para la conmemoración y reivindicación del 8 de marzo y por ello acabo de presentar junto a Pilar Morales, secretaria de Mujeres de CCOO de Madrid; la secretaria general de la Unión Comarcal Norte del sindicato, Gemma Durán, y el alcalde de San Sebastián de los Reyes, Narciso Romero, la “Guía didáctica, ¿cómo elaborar un plan de igualdad?”

Es una pequeña pero muy importante acción, con un aire muy pedagógico, para abordar el tema de la desigualdad que padecen las mujeres y que la derecha española, arrastrada por la ultraderecha, parece empeñada en no sólo no tratar, sino hacer retroceder en avances. Pero es imposible. El camino emprendido no tiene retorno.

Y es que ya hay multitud de legislación de carácter internacional: la ONU, la Unión Europea, directivas, así como las propias leyes españolas o de carácter regional. Existe un elevado volumen de de legislación dirigida a combatir la desigualdad de género y por tanto a avanzar en materia de igualdad.

El problema que existe es ejecutar la ley. El problema en aplicar la legislación choca con dos muros: el desconocimiento y la cultura ( o mejor incultura) del que está impregnada la sociedad española, poco sensible hasta ahora al asunto de la igualdad.

Desde las Comisiones Obreras de Madrid, uno de los ejes reivindicativos con los que llevamos trabajando desde la llegada de la democracia es, precisamente en materia de negociación colectiva para impulsar convenios que impulsen la igualdad.

El problema vuelve a ser la aplicación porque los datos nos indican que el esfuerzo de la redacción no es suficiente. Hoy es difícil encontrar un convenio que no tenga un apartado que recoja todos los objetivos que plantea la ley de igualdad. Es muy difícil, pero hay nuevos convenios que incorporan elementos que refuercen esa lucha por la igualdad. Prácticamente sólo hay un tercio de convenios que incorporan ese refuerzo en la lucha por la igualdad, aunque la experiencia nos dicta que es posible incorporar elementos que mejoren la ley o, al menos, que el espíritu de la ley quede trasladado a medidas concretas.

Es evidente que existe una brecha de acceso al trabajo y OF eso se necesita que exista una ley que iguale los permisos de paternidad y de maternidad. No puede existir ni un atisbo de razón para contratar antes a un hombre que a una mujer.

Es imprescindible trabajar en los temas de formación, de movilidad, perseguir la discriminación, por no hablar del acoso…

También hemos concluido que un 40 por ciento de la brecha salarial tiene que ver con los complementos. Es decir, en los convenios , todas las categorías, todos los niveles son iguales, pero muchas veces los complementos por movilidad aparecen diferenciados.

Otro asunto muy relevante y no lo suficientemente visibilizado es el de la siniestralidad laboral con perspectiva de género. Ya tenemos claro que los accidentes “in itinere” están aumentando entre las mujeres como consecuencia del estrés y la ansiedad que provocan una forma de vida que implican tener varios trabajos precarios y el doble trabajo de la casa.

Mujeres que tienen que realizar multitud de tareas hasta la extenuación; mujeres que mantienen el rol de “cuidadoras” con sus hijos e hijas pero también con personas mayores; mujeres que terminan padeciendo también la insolidaridad de ciudades repletas de trampas para personas con dificultades de movilidad.

Con iniciativas como la guía a la que me refería al principio, tenemos que empapar de conciencia a los delegados y a las delegadas, pero también a las empresas e incluso a esas gestorías que realizan el trabajo de las pequeñas empresas.

En algunas empresas los ejemplos de desigualdad son palmarios por lo que hay que empezar desde el principio sin desfallecer. Es decir, poner en marcha planes de igualdad y hacer un seguimiento de estos con comisiones de igualdad como ya se está haciendo en algunos lugares.

Hay que incidir en buenas prácticas, desde el uso del lenguaje no sexista hasta la creación de comisiones paritarias de igualdad, pasando por forzar en materia de conciliación. Hay que respetar y hacer respetar esas leyes que abogan por el acceso a un puesto de trabajo en igualdad de condiciones y en igualdad de méritos.

Todo ello es llevar el feminismo a la empresa, pero siguiendo el carácter sociopolítico de las Comisiones Obreras, nos queda precisamente eso: la batalla más política, social, cultural, de avanzar… la batalla de una educación en valores recuperando asignaturas que impregnen a la infancia y la juventud de valores de igualdad.

Porque por muy bien que lo hagamos en la empresa, tenemos un problema social que es regado por una legislación laboral que abona grandes niveles de precariedad, de eventualidad, contratos parciales en los sectores más feminizados. Algo a lo que tampoco ayudan los recortes y la ausencia de recursos públicos dirigidos a la infancia y la dependencia.

Tenemos, por tanto, que insistir en buenos planes de igualdad en los convenios, porque los convenios son ley. Una ley que se publica en los boletines oficiales y que puede doblegar los aspectos más nefastos para las mujeres en la reforma laboral.

Falta menos de un mes para el 8 de marzo y ahí estaremos las Comisiones Obreras de Madrid convocando huelga en los centros de trabajo y, en las calles defendiendo la igualdad en toda la sociedad.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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