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Relaciones laborales deterioradas

jueves 01 de febrero de 2018, 07:46h

Tal como vengo insistiendo en diferentes foros, se evidencia que estamos ante un crecimiento, tanto en la región de Madrid como en España, que genera poco empleo, muy precario, temporal, parcial, mal pagado, y generador de desigualdad y pobreza salarial y social. ¿Pero cuáles son las claves para entender esta evolución? ¿Qué factores están interviniendo y por lo tanto son imprescindibles de cambiar? En mi opinión la clave se encuentra en cinco pilares: el deterioro de las relaciones laborales en la empresa; la ausencia de políticas de creación de empleo de calidad; los recortes y la calidad de los servicios públicos; las pensiones, factor de cohesión durante la crisis; y la pobreza.

De ellos, destacaría en estas líneas el deterioro de las relaciones laborales en la empresa, y es que la desigualdad se ha disparado en su ámbito, haciendo que los trabajadores no se beneficien de la riqueza producida, yendo a los beneficios empresariales o a salarios de directivos, favorecido por la reforma laboral que refuerza el poder al empresario y limita la capacidad de intervención colectiva, fomentando la persecución a los sindicatos.

La conjunción de reforma laboral y recortes en el sector público ha dado como resultado la devaluación salarial, que han sufrido la clase trabajadora madrileña con una medida del 16 por ciento desde el año 2008, siendo los más perjudicados los que menos ganaban. En el año 2016, según la Agencia Tributaria, 617.000 de los trabajadores y trabajadoras de la región madrileña recibían por su trabajo menos del Salario Mínimo Interprofesional, un incremento del 35 por ciento respecto al año 2008.

Por tanto, el buen momento de la economía española y madrileña no se está repartiendo de forma equilibrada. La brecha de la desigualdad se ensancha. Fuentes diversas así lo atestiguan. Por ejemplo, el último informe referido al periodo 2007 y 2016, de Oxfam Intermón, según el cual, mientras el 10 por ciento de las personas más pobres han visto disminuir su participación en la renta nacional en un 17 por ciento, el 10 por ciento más rico lo ha visto incrementarse en un 5 por ciento.

La ecuación bajos salarios y precariedad laboral nos ha devuelto la figura del trabajador, y fundamentalmente trabajadora, pobre. Estos ya supone el 14 por ciento de quienes trabajan en la Comunidad de Madrid, lo que contradice el mantra de nuestros gobernantes “el empleo es la mejor política social”.

Otra de las causas de esta precarización y devaluación ha sido el ataque directo que ha sufrido la Negociación Colectiva. Si observamos las estadísticas de convenios colectivos del ámbito de la Comunidad de Madrid se constata una caída a la mitad de los trabajadores con cobertura de convenio. Del mismo modo, los incrementos salariales en los convenios de empresa son inferiores al IPC y los sectoriales lo superan. El factor de preeminencia del convenio de empresa sobre el sectorial está siendo extraordinariamente negativo.

Estas políticas de devaluación salarial han ayudado a reducir los costes laborales y a mejorar los márgenes empresariales. Por ello, la recuperación sólo está llegando a los beneficios empresariales, un 10 por ciento de media en la Comunidad de Madrid; pero sobre todo en las grandes empresas, que llevan tres años creciendo y ya están en niveles previos a la crisis, con incrementos que en el caso de las empresas del IBEX alcanza un acumulado del 48 por ciento.

No son solo cifras, son realidades de vidas personales destrozadas, sobre todo de mujeres y de jóvenes. Empleo de pocas horas, además sin jornada fija, a la espera de que le llame el empresario, los nuevos falsos autónomos de las plataformas digitales… Impresentable exigencia de disponibilidad de 24 horas en una jungla laboral que nos dice que hay una regresión en las condiciones laborales hasta niveles de explotación que no conocíamos desde la dictadura.

Esto ha supuesto un periodo duro de fuertes conflictos laborales de sectores, de empresas y en el sector publico. Nos hemos enfrentado a ERES abusivos, a convenios bloqueados, y a propuestas patronales inasumibles que en la mayoría de los casos se han conseguido vencer, plasmándolo en acuerdos. Sufrimos la persecución del derecho de huelga con casos como el de los 8 de Airbus que se saldaron en su mayoría con la absolución.

Y es que desde CCOO no vamos a consentir que se mantenga la realidad actual. Estamos conmemorando el centenario del nacimiento de Marcelino Camacho y seguimos, como él, soñando que igual que un día se acabo con la esclavitud, habrá un día que terminaremos con la explotación. Ese es nuestro compromiso. Y puedo afirmar que nos movilizaremos por ello.

Reivindicando la derogación de la reforma laboral y la vuelta con urgencia a unas relaciones laborales caracterizadas por el equilibrio de las partes y la fortaleza de la negociación colectiva sectorial. Hay que terminar con el fraude en la contratación y las fórmulas que permiten y animan a ese fraude.

No tiene justificación ninguna que el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) de 2017 con la recuperación de los salarios no se pudiera firmar, ni las dificultades del AENC para 2018. La patronal, ante esta realidad, no puede instalarse en una vergonzosa actitud de avaricia empresarial y negar los razonables aumentos salariales que estamos proponiendo los sindicatos. Una afirmación que vale para las Administraciones Publicas, una vez recuperados los ingresos públicos, se tiene que devolver a los empleados públicos lo arrebatado.

Para concluir, me “voy a meter con eso” que escandalosamente no quiere abordar Mariano Rajoy: la igualdad de género, la igualdad entre hombres y mujeres. Estoy convencido que el acoso laboral, sexual en el centro de trabajo o fuera de él, y el terrorismo machista no son más que las excrecencias violentas y cruentas de la desigualdad laboral, económica y social. Enfrentarnos a las brechas salariales, de condiciones laborales, de empleo, de pensiones... es una responsabilidad que tenemos los agentes sociales: sindicatos y empresarios. Las organizaciones sindicales estamos en ello, emplazo a las patronales a implicarse porque este 8 de marzo va a marcar un hito en la lucha por la igualdad.

Por todo ello, creo que el dialogo bilateral en Madrid entre empresarios y sindicatos que hasta ahora no ha dado resultados, tiene que responder a las expectativas. Los trabajadores y las trabajadoras nos lo exigen y por ello nos movilizaremos.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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