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Yo Soy Ronin 47

Escribo estas líneas tras participar en una rueda de prensa que en una democracia nunca debería haber existido. Me refiero al caso del grupo de WhatsApp de la Policía Municipal de Madrid en el que una minoría de agentes ha vertido claras opiniones ultraderechistas con loas a Hitler, insultos y amenazas a la alcaldesa Carmena, así como a inmigrantes y periodistas. Y quiero insistir en que se trata de una minoría de agentes porque la Policía Municipal está conformada por más de seis mil agentes que mayoritariamente cumplen con su deber, que no es otro que garantizar la seguridad y la libertad de los madrileños y las madrileñas.

Como es sabido, el grupo de WhatsApp al que me refiero estaba conformado por más de doscientos agentes y tenía un carácter laboral y profesional. Era pues una herramienta profesional que se creó hace varios meses con el objetivo de reclamar una reivindicación laboral, por lo que su espíritu no era otro que el de una asamblea pública permanente. Inexplicablemente, después de lo ocurrido, ese chat sigue abierto.

También es sabido que en ese grupo de WhatsApp participaba un agente afiliado a CCOO, a quien denominamos por su apodo, Ronin47”, para salvaguardar su integridad. Paradójicamente, “Ronin47” ha tenido que solicitar escolta policial por cumplir con su deber. Es decir, denunciar unos hechos violentos y constitutivos de delito siguiendo el conducto reglamentario, ante la Unidad de Diversidad del Ayuntamiento de Madrid.

Lo triste, lo trágico de la situación es que tras realizar las denuncias correspondientes, el policía municipal se ha convertido en la diana de grupos ultras y ha tenido que denunciar las amenazas vertidas contra él, pasar a la clandestinidad. Insisto, el pecado de este ejemplar policía ha sido cumplir con su deber. ¿Se imagina alguien que un policía local de Berlín o de cualquier capital europea haga una loa pública de Hitler?

Ante este kafkiano escenario, CCOO de Madrid será acusación en la causa abierta por amenazas contra “Ronin47”, pero las denuncias se han extendido. El secretario general de la Sección Sindical de CCOO de la Policía Municipal también ha tenido que solicitar escolta y denunciar amenazas contra su persona tras defender a su compañero. En esa denuncia se incluye el señalamiento al que también se ha sometido a toda la lista electoral de la Junta de Personal de CCOO. Por lo tanto se trata, evidentemente, de un ataque a la libertad sindical y a las Comisiones Obreras.

Por otra parte, resulta tan preocupante como inexplicable el silencio de algunos partidos políticos y administraciones públicas sobre un asunto que está generando alarma social. Por ello, voy a solicitar una reunión con la delegada del Gobierno, porque el Ministerio del Interior no puede mirar para otro lado ante amenazas, que lo son, incluso de muerte.

Asimismo voy a emplazar a las organizaciones políticas democráticas, porque esta ciudad, esta región y este país requieren de una posición clara y sin medias tintas ante el rebrote fascista que estamos padeciendo.

Además, el Ayuntamiento de la capital, que también se ha personado como acusación particular, debe depurar todas las responsabilidades de forma urgente. En la casa de los madrileños y madrileñas, en la más cercana de las administraciones públicas no puede anidar el odio, el racismo, la xenofobia… porque Hitler no es Dios, contraviniendo las opiniones vertidas por esa minoría ultra de policías.

La rapidez con que debe actuar el Ayuntamiento está directamente relacionada con que se imposibilite el acceso a neonazis en los procesos de formación y selección de la Policía Municipal, algo que, según informaciones publicadas no parece actualmente garantizado.

Por último, quiero hacer un llamamiento a la responsabilidad de los sindicatos corporativos de la policía, que están siendo cómplices consentidores de los violentos y manteniendo una conducta agresiva contra “Ronin47” y las Comisiones Obreras. Ni un corporativismo mal entendido ni la defensa de un afiliado a cualquier precio son razones que lo puedan justificar. La defensa de los policías y de la Policía Municipal de Madrid exige que sus representantes manden un mensaje claro a los trabajadores, a las trabajadoras y a la ciudadanía de rechazo a los violentos, xenófobos, racistas... Solo así se salvaguardará la imagen y la confianza.

Ni Hitler es Dios, ni puede haber racistas en ningún cuerpo de policía. El asunto es sencillo en una sociedad democrática.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO de Madrid

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