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RUGBY INFANTIL

Escuela de rugby del Real Canoe
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Escuela de rugby del Real Canoe (Foto: Real Canoe)

Cuando aprender y disfrutar es una forma de competir

miércoles 10 de mayo de 2017, 10:13h
El rugby es uno de los grandes desconocidos entre los deportes de equipo, pero el interés por esta disciplina se está incrementando entre los más pequeños. Una veintena de clubes están adheridos a la Federación Madrileña de Rugby, que organiza torneos semanales en los que el compañerismo y el trabajo en equipo priman por encima del resultado. Estos niños y niñas no compiten, tan solo aprenden y disfrutan.

En un país donde sus hazañas más reconocidas a nivel internacional son las deportivas y que es cuna de deportistas de talla mundial en innumerables disciplinas, el rugby trata de abrirse camino entre los deportes mayoritarios. Las escuelas infantiles están potenciando esta práctica castigada por un estereotipo de violenta que nada tiene que ver con la realidad.

En la Comunidad de Madrid existen alrededor de una veintena de clubes donde los más pequeños pueden practicar este deporte. La Federación Madrileña de Rugby organiza jornadas de competición cada sábado, pero más que una competencia los niños viven una jornada de convivencia.

Así lo explica Jesús Alfayate, entrenador del equipo de rugby del Real Canoe. "Lo que debe primar en estos partidos es disfrutar de este deporte, no el resultado". Por ello, relata Alfayate, "lo lógico es que todos los niños jueguen lo mismo" y que "los que tienen más experiencia no piensen en ganar si en ayudar al compañero".

La falta de visibilidad y conocimiento de este deporte hizo mella en la primera etapa de la escuela de rugby del Real Canoe. Cuando comenzaron este proyecto deportivo no contaban con alumnos suficientes para disputar los torneos que organiza la Federación. Por ello, decidieron unirse a otros equipos municipales o regionales para que sus chicos pudieran participar.

La situación ha cambiado en los últimos meses y ahora son 15 los niños y niñas de entre 5 y 13 años que visten la equipación del club. No obstante, "seguimos manteniendo la idea inicial de mezclarnos con otros equipos para fomentar el compañerismo también con los rivales", afirma el entrenador.

"Son niños y la competición está dentro de ellos, por lo que debemos generar fórmulas para desplazar este aspecto y potenciar otros como el trabajo en equipo", manifiesta Alfayate. Con este objetivo en mente han planificado los entrenamientos del Real Canoe. "Entrenamos los viernes para que los niños puedan quedarse más tarde y hacer otras actividades juntos como ir a la piscina", añade el técnico. Los vínculos entre los pequeños se fortalecen "en este ambiente familiar del club".

El lado humano es igual de importante que el deportivo en la formación de los alumnos de las escuelas de rugby. "Ayudamos a los niños y niñas a afrontar mejor sus frustraciones y a ver los problemas con otra perspectiva", apunta Alfayate.

Este deporte tiene colgada la etiqueta de "violento" o "peligroso", pero el técnico del Canoe desacredita estas opiniones argumentando que "existen normas para que se corran los mínimos riesgos" y que "las lesiones no son más graves que las que se pueden producir practicando fútbol o baloncesto". "No es un deporte salvaje, está muy reglado", apostilla. Sin duda, la filosofía con la que estos jóvenes deportistas viven el rugby hará cambiar de parecer a muchos críticos.

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