‘El padre’ es un señor afectado por el Alzheimer que, además de sufrir en sus carnes el mal del olvido, altera gravemente la vida de su hija y de su yerno. Elaborada a base de episodios independientes de la demencia senil, el texto ofrece pocas sorpresas y bastantes momentos lacrimógenos. Sin un intérprete con el señor Alterio, pasaría sin pena ni gloria. En Buenos Aires, por cierto, lo hizo otro veterano, Pepe Soriano, al que tuvimos una temporada por España, que se nos hizo demasiado corta. Allí lo dirigió Daniel Veronese. En España ha sido José Carlos Plaza el encargado de sujetar a los actores para evitar que derivaran hacia el exceso, algo nada extraño a la vista del texto. Plaza hace un trabajo limpio, aunque ligeramente lastrado por los numerosos oscuros. Pero es que la acción no tiene continuidad.
Héctor Alterio tiene realmente 87 años y una capacidad prodigiosa para el detalle, para el gesto. Es admirable su arte para componer un personaje que no tiene un pensamiento lineal. Es un enfermo que confunde lugares, personas y épocas. Transita entre el desconcierto, la ira, el dolor, la regresión a la infancia… Todo ello servido por el actor de una manera impecable. Su aparente fragilidad física se desmonta en varias escenas de ira y dolor, en sus pesadillas, en su enfrentamiento con los monstruos que le crea su cerebro enfermo. Es difícil no conmoverse ante este trabajo. Los muchos espectadores que, desgraciadamente, han tenido casos así en sus familias, verán reflejados los devastadores efectos del Alzheimer. Alterio es en escena, como lo fueron sus padres o madres en la vida real. Solo que se comprueba gracias a una ficción magistral. En la última escena le basta al actor con abrir los brazos y las manos para que un escalofrío recorra al público. Y se desate el entusiasmo.
Ana Labordeta es la hija sufridora, la encargada de tomar decisiones dolorosas pero inevitables. Creo, sinceramente, que es la mejor interpretación de esta actriz. El personaje se presta al desagarro, al exceso, al grito, pero no va por ahí su interpretación. Interioriza el dolor, la resignación y el desconcierto ante un hecho que se le escapa de las manos. Ejemplar resulta su derrota cuando toma definitivamente consciencia de que la enfermedad solo tiene un desenlace y en el camino al mismo puede llevarse a pique su relación sentimental.
Completan el reparto Miguel Hermoso, Luis Rallo, Zaira Montes y María González, impecables todos en sus cometidos.
Cuando vi a Alterio haciendo ‘En el estanque dorado’, creí que el actor llegaba ya al límite de su capacidad. Pero con ‘El padre’ vuelve a mostrar que está en la cumbre. ¿Nos deparará en el futuro algún otro trabajo memorable?