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La mirada de la corrupción

viernes 26 de diciembre de 2014, 13:49h

Si miramos con los ojos de ayer las corrupciones de hoy corremos el riesgo de no acertar en el diagnóstico ni en el pronóstico. No cabe ninguna duda de que una buena parte de la ciudadanía considera que las irregularidades y presuntos delitos ligados a la corrupción que hoy ocupan las primeras páginas de los medios de comunicación son asuntos que merecen castigo penal y responsabilidad política por parte de los partidos afectados, cuyos dirigentes siguen mirando con los ojos de ayer lo que pasa hoy.

No está tan claro que la misma condena de la corrupción de ayer se produjera en el instante que se producía. Nadie consideraba entonces que aprovecharse del cargo para ocupar instituciones públicas en beneficio propio y de los suyos (familiares, cargos del partido y amigos de las siglas ganadoras) fuese nada anormal. Parecía normal porque esa norma era de uso común en la llamada clase política y en otras entidades sindicales, empresariales o de otro tipo. El régimen se instaló ladrillo a ladrillo desde la llegada de la democracia tras la muerte del dictador Francisco Franco en su propia cama y más por el efecto de la biología y la edad que por las presiones de los hastiados por tanta falta de libertad, justicia y derechos sociales. Al principio se establecieron leyes escritas y otras no en el papel de los que legislan, que tenían como único objeto la protección de la democracia y los demócratas como las relativas a los aforamientos y otros privilegios, pero en vez de anularlas pasado un tiempo prudencial para que no tumorasen el sistema democrático, se mantuvieron y sus beneficiarios terminaron considerando derechos lo que eran prebendas y privilegios por ser quienes eran ellos. Pasaron los años, llegó el 15-M, los indignados crecieron como setas, surgió Podemos que hizo un diagnóstico certero de lo que estaba sucediendo en un país con demasiados millones de parados, con unas condiciones laborales más precarias que decentes y con muchas familias sin casa por perder la que tenían por no poder pagar hipotecas convertida en misiles contra los propietarios empobrecidos por una crisis nacida de la codicia de los poderosos y la complicidad de la clase política surgida del bipartidismo que cambio democracia por partitocracia.

Superada la resignación y conocida la incapacidad de los partidos del régimen para recuperar la confianza perdida, surgen nuevos casos de corrupción. Unos descaradamente hechos delictivos que merecen condena, pena y devolución de lo robado, otros hechos irregulares que provocan dudas entre los simpatizantes de las siglas afectadas por considerarlos pólvora mojada de los adversarios políticos y de los enemigos internos. Tras considerar que 'la esposa del Cesar no solo debe ser honesta, sino parecerlo", parece conveniente lanzar una mirada hacia la corrupción distinta a la que tanta niebla ha generado viéndola con los ojos de ayer. Una buena práctica puede ser colocar en vez del nombre de la personas acusada de no sé qué y de las siglas cercanas a cada uno, el de la persona de las siglas contrarias que peor nos cae. A continuación, al leer el relato de las cosas feas hechas por unas siglas amigas, poner las siglas del adversario. Luego se lee la información sobre esta irregularidad o corruptela con las modificaciones realizadas y si uno siente el mismo asco ante las mismas cosas, con independencia de las caras o siglas señaladas, es que vamos en el buen camino de rechazar la corrupción como se hace con la violencia de género o la pederastia, sin tener en cuenta el rostro o categoría del violador.

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