Tras haber anunciado esta semana que dejaría su cargo al frente de la CEIM, más adelante, y la CEOE, ha señalado este jueves que lo sucedido con las
tarjetas opacas de Caja Madrid es una "indignación social" que comparte. Afirma
que mientras que el código ético de ambas instituciones no diga que se "ha salido
de nada que raye la ilegalidad", continuará en sus cargos.
Fernández, que gastó 37.000 euros de su tarjeta 'b', ha afirmado
sentirse "tan abrumado y avergonzado como muchos preferentistas", y ya ha
intentado devolver dicha cuantía. "Entiendo perfectamente que haya una alarma social porque es un
tema grave y yo reconozco que esta situación es incomprensible. Lo único que
puedo decir es que cuando tenía la tarjeta nunca pensé que era opaca", ha
explicado. Insiste que cuando recibió
esta tarjeta, "nunca" pensó que era opaca y no pagaba impuestos.
"No tiene sentido que una entidad como Caja Madrid te pueda dar una
tarjeta black", ha apostillado.
Fernández ha afirmado que estaría "encantado no de
ayudar, sino de colaborar con Juan Rosell" porque entre CEIM y la CEOE las
relaciones son "magníficas". "Espero que se presente y que vuelva a
revalidar su cargo y puesto de presidente de los empresarios españoles, y en lo
que yo pueda tendrá mi apoyo", ha destacado.
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