Entre su botín destacaban numerosas bicicletas de alta gama, que vendía rápidamente a peristas que tenían sus negocios cerca de la Cañada Real Galiana, lugar donde finalmente fue detenido. El presunto autor de los robos ya contaba con un amplio historial delictivo por hechos similares.
En sus delitos, accedía al interior de las urbanizaciones mediante la técnica del "resbalón", consistente en introducir una radiografía, carnet o tarjeta que mueva el pestillo. Una vez dentro, accedía a la zona de los trasteros a través de cada portal. Forzaba cada una de las puertas rompiendo los bombines, que volvía a colocar para no levantar sospechas entre los vecinos, facilitando esto el poder volver para apropiarse de más objetos de valor de otros trasteros.