José María Mosquera, madrileño de 72 años, encendió un ordenador por
primera vez en su vida la semana pasada. No sabe manejar el ratón, ni
buscar nada en Google ni abrir un documento en blanco para ponerse a
escribir. Pero tiene ganas de aprender y se ha apuntado a clases. Madridiario
ha asistido a un curso de informática para mayores que imparten
trabajadores voluntarios de BBVA en el centro municipal de
Servicios Sociales de Retiro.
Este miércoles, 1 de octubre se celebra el
Día Internacional de la Personas Mayores, una fecha marcada en el calendario con el objetivo de rendir un homenaje a este sector de la población que
en Madrid representa el 19 por ciento del total de habitantes. Muchos de ellos viven entre la soledad y el aislamiento que, en ocasiones, se ve agravado por la 'brecha digital' entre generaciones (concepto que se utiliza para explicar cómo las nuevas tecnologías permiten a una parte de la población beneficiarse de ellas pero a otra parte no).
Para paliar esta situación, cada vez es más frecuente enseñar informática a los mayores y que ellos también puedan comunicarse, buscar información o entretenerse 'buceando' por la red. La Oficina de Voluntarios de BBVA, cuenta con un programa consolidado que ofrece cursos de 18 horas durante dos semanas a colectivos que tienen difícil acceso al mundo 'on line'. Según explica Joaquín Santos, director de la Oficina de Voluntarios de BBVA en España, "es muy emocionante cuando ves que una persona mayor es capaz de conectarse con su nieta que vive en otro país". Para impartir las lecciones cuentan con un manual sencillo elaborado por los propios voluntarios.
En las clases, hay un voluntario por cada cuatro alumnos. Uno de ellos, José María Mosquera, les quiere felicitar "por la paciencia que tienen". "Me explican una cosa y al rato se me olvida", reconoce. Dice que se apuntó al curso, que es gratuito, porque tras fallecer su mujer cayó en depresión y el médico le recomendó que tenía que ocupar su tiempo con algo.
Aurora Barquero, de 63 años, hoy está aprendiendo a abrirse una cuenta de correo electrónico. Al escribir su nombre, descubre que la dirección que quiere utilizar ya está ocupada. "Madre mía, pero esto qué es, es la tercera que pongo", se queja. "Hay millones de cuentas que ya están hechas", le explica uno de los profesores voluntarios. Barquero dice que quiere aprender informática para hablar con sus amigas y estudiar francés. "Mi marido sabe utilizar el ordenador, pero no tiene paciencia y me enseña todo fatal, me dice: 'ya la has liado' y terminamos discutiendo", afirma. Eugenio Martínez, de 73 años, por su parte ya aprendió a usar "los aparatos estos" (refiriéndose a los ordenadores) con otro curso hace tiempo, pero, según dice, ya lo ha olvidado todo.
Carlos Jaque es director de la oficina de O'Donell y voluntario desde hace tres años. Dice que ser voluntario es una "experiencia muy gratificante a nivel personal" y fomenta un "mejor clima laboral". Además considera que es una manera de que el banco contribuya al desarrollo y bienestar social gracias a este tipo de acciones.
El Ayuntamiento de Madrid cuenta con 89 centros de mayores con un total de 315.000 socios.
Consulte la web de la Oficina de Voluntarios de BBVA
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