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Una niña disfruta del espectáculo
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2.000 ovejas merinas cruzan Madrid en la Fiesta de la Trashumancia

Por MDO/Agencias
domingo 06 de octubre de 2013, 14:30h

Unas 2.000 ovejas merinas han recorrido este domingo la antigua cañada real que transcurría por las calles del centro de capital en la XX Fiesta de la Trashumancia en Madrid.

La secretaria general de Agricultura y Alimentario, Isabel García Tejerina, junto con el concejal presidente del distrito Centro, David Erguido, y el alcalde de Esparragosa de Lares (Badajoz), Julián Vigara, han dado la bienvenida a los pastores trashumantes, que han iniciado su recorrido en la subida por la Cuesta de la Vega y, de ahí, han pasado a recorrer la calle Mayor, la plaza de la Villa, la Puerta del Sol, Cibeles y la calle de Alcalá, hasta finalizar en la Puerta de Alcalá.

El punto culminante de la Jornadaha tenido lugar a las 10.30 horas, en la Plaza de la Villa, donde se ha dado la bienvenida la bienvenida a los pastores y se ha efectuado el tradicional pago de los maravedíes, previo al paso de los rebaños por la Cañada Real.

Una fiesta con historia medieval

Esta Fiesta, que se viene celebrando desde 1994, tiene como objetivo realzar la actividad ganadera trashumante y su acercamiento a la población urbana de Madrid. Se recupera con ello la tradición del paso de ganado trashumante por la capital practicado desde la Baja Edad Media y coordinado hasta 1836 por el gremio del Honrado Concejo de la Mesta.

Esta coordinación fue ejercida seguidamente y hasta 1931 por la Asociación General de Ganaderos del Reino que supervisaba el tránsito de los ganados desde las sierras de Castilla y León y La Rioja a las dehesas de Castilla La Mancha y Extremadura en el mes de mayo y en sentido contrario durante los meses de octubre y noviembre.

La historia de la Trashumancia se remonta al rey Alfonso X El Sabio, que concedió en 1273 los privilegios al Concejo de la Mesta de los Pastores para que pudieran moverse libremente con sus rebaños, respetando las cinco cosas vedadas: panes, viñas, huertas, dehesas y prados de guadaña.

El tributo de cinco ovejas por millar, que debían pagar los pastores a la Corona al atravesar los Puertos Reales en su viaje de primavera se convirtió en el ingreso más importante y regular del Reino de España, pues durante siglos transitaron anualmente por las cañadas de 3 a 5 millones de ovejas entre las montañas del norte y los valles del sur.

Además de la Concordia de los Hombres Justos de la Mesta, por privilegio concedido a Madrid a principios del Siglo XV por el rey Juan II, padre de Isabel la Católica, se instituyó la Feria de Ganados de San Mateo, que durante tres días se celebraba en la calle de Alcalá, que es cañada real o camino de cordel.

Se llamaba así porque los ganaderos, acogidos a los privilegios del Honrado Concejo de la Mesta, defendían sus derechos de paso con una copia de la Ley en la mano y con un cordel, que llevaba en sus puntas dos sellos de plomo, troquelados por el fiel contraste de pesos y medidas. El mayoral avanzaba delante del rebaño y en los lugares donde veía que habían dejado menor anchura de la pertinente, medía con el cordel el ancho de la calle, presentando ante la autoridad la denuncia correspondiente.

"Y alrededor del mercado los naturales medios de expansión y regocijo, los puestos de refrescos, vinos y aguardientes, alguna barraca, alguna rifa y la concurrencia de fulanitas al olor del dinero logrado por los tratantes en sus ventas de ganado" según narra José María de Mena en sus 'Leyendas y Misterios de Madrid'.

Hasta mediados del siglo XX era habitual ver pasar por la calle de Alcalá en primavera y otoño los rebaños de ovejas merinas con sus pastores, que regresaban o se dirigían hacia Extremadura.

Más información:

La Fiesta de la Trashumancia, en imágenes

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