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Centro de prensa de Buenos Aires en el corte de comunicaciones
Centro de prensa de Buenos Aires en el corte de comunicaciones

Madrid naufraga en una tormenta olímpica

Por Enrique Villalba
sábado 07 de septiembre de 2013, 23:57h

El día clave para la candidatura olímpica de Madrid transcurrió con dificultad. Una enorme tormenta deslució la que fue la mejor presentación de la fase final organizada por el Comité Olímpico Internacional.

El madrugón fue generalizado en la base de Madrid 2020, ubicada en el hotel NH City Tower de Buenos Aires. El tráfico de periodistas, deportistas y políticos fue frenético durante toda la mañana para prepararse para lo que estaba por llegar. En la calle había tormenta y, a pesar de la cercanía a la sede del COI, en el hotel Hilton, una marea de taxis fue el medio de transporte más adecuado para trasladarse. A medida que transcurrió la jornada, esta lluvia creció hasta convertirse en una auténtica tromba.

Las presentaciones empezaban con una Turquía que tenía en sus periodistas a su mejor afición, aunque no convenció al resto de profesionales de los medios. La pésima organización del COI para con los medios de comunicación provocó que en las pantallas principales se exhibiese la rueda de prensa de Estambul, mientras que se iniciaba la presentación de Tokio, sin un auténtico foco para visionarla correctamente.

Pero el colmo de la mala suerte se lo llevó Madrid. En una presentación que estaba siendo la mejor con diferencia, se cortó la comunicación por la tormenta, y solo se pudo recuperar la conexión tras casi 15 minutos en blanco. Los miembros de la delegación solo se enteraron tras su 'speech', lo que ahorró nervios de más, pero supuso un importante cabreo en los responsables de la candidatura, que vieron cómo se perdió la posibilidad de exhibir al mundo las bondades de Madrid.

Debió ser el destino porque las nubes negras se posaron sobre ella. Fue eliminada a primeras de cambio tras empatar en primera votación con Estambul, gracias a un más que cuestionable sistema de desempate que precipita finales desequilibradas, pues la estrategia del sufragio en el COI apoya al débil frente al fuerte en estos enfrentamientos, y eso desequilibró la balanza que acabó con la capital española.

Fue una bofetada olímpica que dejó estupefactos a los españoles, que se las prometían felices. Los rostros de la delegación eran serios en un principio. Y de la seriedad se pasó a las lágrimas, que no pudieron contener los máximos representantes, después de tanto trabajo. Ahora quedaba reflexionar porqué había ocurrido.

Por la noche, hubo un cóctel en el que se enjugaron las lágrimas para recuperar esa alegría de vivir que los españoles, tal y como recordó Ana Botella, tenemos. Alegres, somnolientos después de la paliza olímpica a trabajar, pero sin sueño. El sueño olímpico se había acabado.

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