El curso pasado la Comunidad de Madrid eliminó el presupuesto para la compra de libros de texto por parte de las familias, lo que provocó que empezaran a surgir algunas iniciativas para hacer más fácil la adquisición del material escolar. No obstante, este año ha habido más tiempo para organizarse y estas redes se han hecho más fuertes, como confirma el presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (FAPA) Giner de los Ríos, José Luis Pazos. También lo han notado en las librerías. Juan Antonio del Valle, encargado de la Librería Multicolor, una de las más conocidas para libros de texto en Madrid y que es la causante de las largas colas que se ven a principio de curso en la calle Arenal, calcula que puede estar dándose un descenso de ventas de un 35 por ciento respecto al año anterior. Según explica, no solo se organizan sistemas de intercambio de libros, sino también compras directas por parte de las asociaciones de padres a las editoriales con descuentos. "Este tipo de soluciones acaban provocando que al final mucha gente se vaya al paro", se queja el librero. La Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto no dispone de datos de este curso todavía, pero cifró el descenso del año pasado en un 7 por ciento en todo el país, en el que todavía hay comunidades que mantienen sistemas de ayuda.
Hace dos cursos hasta 390.000 familias se beneficiaban en Madrid de un cheque libro de entre 90 y 110 euros, que cubría buena parte de los gastos escolares de las familias. "Llegaba a muchas familias. No solo a las más necesitadas", relata el librero. Esta ayuda se sustituyó por un sistema de préstamo de libros que tenía que organizar cada centro con una dotación presupuestaria otorgada por la Comunidad y que estaba pensado para las familias con pocos recursos. La idea de un sistema de préstamo no fue mal acogida, pero se criticó su escasa dotación. "La cantidad que dan a los centros es pequeña", señaló a este digital Pilar de los Ríos, presidenta de la Asociación de Directores de Instituto de Madrid. "Ha sido una marcha atrás a lo que ya teníamos. Siempre ha habido partidas para que los centros pudieran entregar libros a las familias con más dificultades, pero con la dotación que hay poco se resuelve", valora, por su parte, el presidente de la FAPA, quien asegura que como familias abogan por un sistema de préstamo universal que no cree dos sistemas: el de los niños A, con libros nuevos, y el B, con libros prestados.
Ante esta situación, los centros educativos, los profesores y las asociaciones de padres se han puesto manos a la obra para resolver este déficit y se han creado bancos de libros que permiten a las familias que prestan recibir otros. Un caso es del colegio de Nuestra Señora de la Fuencisla, en Villaverde, en el que con la aportación, de unos 6.000 euros por año de la Comunidad, recursos propios del centro y la cesión de material escolar de los padres van a poder prestar los libros de Lengua, Matemáticas y Conocimiento del Medio a al menos un 80 por ciento de los alumnos, además de lotes completos a las familias más necesitadas, según explica su director, Pedro Martín, quien defiende que el dinero no vaya directamente a los beneficiarios porque, en su opinión, a veces se gastaba en material no necesario.
En cualquier caso, las familias casi siempre tienen que comprar algún libro, más en el caso de los alumnos de 2º de Primaria para abajo por ser material fungible. Un lote entero está entre los 200 o 300 euros en el caso de los colegios públicos, precios que se incrementan en concertados y privados. "Para la mayor he comprado la mitad y la otra mitad son prestados. A la pequeña ha habido que comprárselos todos", aseguraba Lorena, una madre que hacía cola este jueves en una tienda de la calle Libreros para retirar sus libros de texto. Sus hijas estudian en un colegio concertado y la familia ha tenido que apretarse el cinturón para superar el inicio de curso. "La paga extra la guardamos para poder hacer frente a estos gastos", indica. Entre los que esperan para comprar también hay gente, muchos estudiantes, vendiendo libros de otros años para comprar los de este o simplemente por tener un poco de dinero para gastar, como es el caso de Marcos, un estudiante. Lo habitual es que se paguen entre 7 y 10 euros por los libros de segunda mano. No obstante, no siempre sirve el préstamo porque a veces los colegios cambian los libros con los que se trabaja. En los centros públicos los títulos tienen que repetirse al menos durante cuatro años "y en Madrid con este es el quinto", apunta el encargado de la Librería Multicolor.
También hay webs de intercambio o compraventa de segunda mano y una página de apuntes para sustituir los libros de texto elaborada por profesores la 'marea verde'. Además, diversos organismos, desde ayuntamientos, ONG, como la Cruz Roja, o el Metro de Madrid han recogido material para facilitarlo a familias que lo necesiten.
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