Carmen Troitiño Sánchez fue de
las pioneras en fundar grupos teatrales que se salieran de los circuitos
comerciales y oficiales. Mediada la década de los cuarenta su actividad ya era
conocida, aunque presentó el Teatro del Arte -teatro de Cámara- en el María
Guerrero en febrero de 1952 con "Prometeo encadenado". Lo dirigía con José Luis Alonso y Salvador Salazar. Después
vendrían, entre otros títulos, "Corrupción en el palacio de justicia", 1953, "Soledad"
(1953) y "La hora de la fantasía" (1954). Y no podemos olvidar el trabajado
desarrollado durante muchos años junto a Modesto Higueras.
En 1955 recibió el premio
Jacinto Benavente como escritora por su obra "Si llevara agua", estrenada por
el teatro de Cámara en la Comedia, en sesión única. Dos años más tarde estrenó
como autora "Y los hijos de tus hijos"
Avanzando
en su interés por la gestión integral del teatro, el año 1956 se embarcó en la
ardua tarea de abrir nuevos teatros. Para ello se unió empresarialmente a dos
hombres imprescindibles del teatro español: Luis Escobar y Manuel Benítez
Sánchez-Cortes. Escobar se convertiría en uno de los directores imprescindibles
mientras que Manuel Benítez impulsó la editorial Escelicer, que publicó cientos
de obras teatrales. Falleció en 1971, tras una larga estancia en Buenos Aires.
La empresa, de la que eran propietaria los tres, optó en
marzo de 1957 a la gestión del nuevo teatro Goya, erigido por la Sociedad
General de Autores. Las obras se prolongaron bastantes meses, abriendo
finalmente las puertas en enero de 1958 con "El bufón de Hamlet". Entretanto,en
marzo de 1957, los flamantes empresarios-directores abrieron el teatro
Recoletos con la obra "Fuera es de noche", de Luis Escobar.
A
la vista de los resultados obtenidos en estas empresas, el año 1965 decidieron
entrar en otro teatro cuya apertura se anunció para la temporada otoñal: el
Arlequín, surgido del viejo cine Panorama de la calle San Bernardo. Levantó el
telón con "Educando a una idiota", el 17 de septiembre. Los socios habían
constituido la firma Escena S.A. Carmen Troitiño se erigió en directora
artística de la nueva sala.
En
1970 quiso recuperar el espíritu del teatro de cámara, junto a Luis Escobar, y
para ello anunció la apertura de una sala propia para el mismo en el barrio de
las Letras, en el número 29 de la calle del Prado. Pero el primer espectáculo
de la nueva etapa -"El regreso" de Pinter- se estrenó en el teatro Marquina. Así
reapareció el teatro de cámara en el mes de mayo denominándose teatro del Montepío, que estaba en el
número 5 de la calle Cervantes.
Esta obsesión por abrir - o
recuperar teatros- no cesó hasta mediados de los años noventa. Estuvo metida en
tres iniciativas que, esta vez, no resultaron nada rentables para sus
intereses.
En el año 1976 se inició la
construcción del teatro Príncipe, entre la plaza del Carmen y la Gran Vía. Una
vez más la señora Troitiño se convirtió en cabeza visible del proyecto
-Teaprinsa-, en el que participaron Diego Hurtado, Emilio Burgos o Jaime
Azpilicueta. Se abrió en el mes de abril de 1977 con "Orquesta de
señoritas". Sin embargo, la empresa
inicial no pudo permanecer mucho tiempo al frente del proyecto. En 1982 todavía
figuraba como directora Carmen Troitiño. Actualmente este teatro es propiedad
de Alejandro Colubi.
Otras empresas que resultaron
desastrosas fueron los intentos de recuperar tres viejos e históricos teatros:
el Progreso de Tirso de Molina, el Pavón de la calle Embajadores y el Lara. El
primero es actualmente el Nuevo Apolo, el segundo acoge temporalmente la
Compañía Nacional de Teatro Clásico y el tercero sigue abierto en manos
privadas.
El teatro del Progreso quiso recuperar
su esplendor en octubre de 1982 con un montaje del musical "Myfair lady".
Figuraba como directora artística de la sala, que durante años había funcionado
como cine, Carmen Trotiño. A trancas y barrancas se mantuvo abierto cuatro años
antes de que lo reconvirtiera José Tamayo en el Nuevo Apolo.
La reapertura del Pavón en
enero de 1985 todavía fue más traumática. En asociación con Manuel Collado se
había montado el musical "Buenos" con un excelente reparto en el que estaban
Amparo Pamplona, Manuel Galiana, Asunción Sancho... La aventura solo duró una
semana. Ante los impagos salariales, la compañía optó por la disolución y el
telón bajó cinco días después del estreno.
Se pierde la pista de Troitiño en el año 1995. Entonces, su última aventura fue reabrir el teatro Lara,
que llevaba varios años cerrado, a pesar de ser uno de los históricos de
Madrid. El 14 de marzo de 1995 se levantó el telón con una versión de "Enseñar
a un sinvergüenza". Tampoco le acompañó el éxito económico y el Lara pasó a
manos de Luis Ramírez, que se introdujo así en la escena madrileña. Este teatro
ha ido pasando de manos desde entonces aunque, milagrosamente, sigue abierto 18
años después de la iniciativa de Carmen Troitiño. Y esos años son lo que han
transcurrido desde que vimos por última vez a esta mujer que abría teatros.