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Bon Jovi sube Madrid a su cadillac

Por Enrique Villalba
viernes 28 de junio de 2013, 13:56h

El rockero Jon Bon Jovi se metió al público madrileño en el bolsillo este jueves por la noche en un concierto maratoniano y 'low-cost' en el estadio Vicente Calderón.

  • Bon Jovi, durante el concierto

    Bon Jovi, durante el concierto
    www.bonjovi.com

  • Un instante del concierto

    Un instante del concierto
    David Santamaría

No era fácil para atraer al público la noche de este jueves. A pesar de su indudable tirón, el músico de Nueva Jersey tenía que competir con otra estrella musical como Alejandro Sanz, que además jugaba en casa, y, sobre todo, con la selección española de fútbol, que se jugaba la final de la Copa Confederaciones con Italia. Aún así, ganó la partida. Su anuncio de no cobrar por el concierto excepto el montaje para apoyar a los españoles en crisis, más allá de técnicas de marketing, funcionó. El estadio Vicente Calderón estaba hasta la bandera para dar fe del buen hacer de Jon y su banda. Pero el 'low-cost' no se trasladó al espectáculo, que desbordó las expectativas por los cuatro costados. El escenario era un gigantesco cadillac que, por tiempos, se convirtió en una espiral de luz y colores. Tremendo marco para lo que estaba por venir. Casi tres horas de concierto sin parar, en las que el músico se entregó y a punto estuvo de dejarse la voz.

Y es que Bon Jovi no se dejó nada en el tintero. Inició su recital alternando grandes éxitos como 'You give love a bad name', 'Runaway' o 'It's my life' con temas menores. El público le reconoció el gesto de tocar sin cobrar poniendo el corazón en cada canción, incluso en el aspecto literal. El estadio se convirtió en un dibujo hecho de papeles que le dedicaba un corazón al músico. Eso, a pesar de que la parte central del concierto disminuyó el ritmo del comienzo arrollador. Salvó los trastos gracias a un 'Bed of Roses' que cantó parcialmente en castellano y al buen hacer de la banda, en la que no se notó demasiado la ausencia de Richie Sambora.

En los bises, el concierto alcanzó el clímax con 'Bad medicine' y un 'Have a nice day' en el que Bon Jovi se calzó la camiseta de la selección española de fútbol para luego dar el resultado del partido a los asistentes. Luego llegó 'Leaving on a prayer', el gran himno del grupo. Para entonces, el cantante acusaba el cansancio, pero siguió adelante y se atrevió con uno de los temas de técnica vocal más complicados de su repertorio. Y hubo un segundo bis con dos baladas 'Always' y 'These Days', que cerraron una actuación que, a juicio de los fans, fue mucho mejor que las anteriores citas del cantante. Se lo curró y se ha ganado el futuro. Los que pagaron 18 euros para este concierto, seguramente paguen 50 en su próxima gira. 'Quid pro quo', señor Bon Jovi.

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