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Garaje Lumière
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Garaje Lumière: Próximo teatro cerrado

viernes 28 de junio de 2013, 09:26h
Actualizado: 28/06/2013 09:47h

El mismo día que se ha conocido el cierre del teatro Arlequín nos llega la noticia de que el Garaje Lumière tiene todas las papeletas para ser el próximo teatro pequeño que eche el telón para siempre. Las exigencias del Ayuntamiento de Madrid para otorgar la licencia de apertura son económicamente inasumibles para los socios de esta sala, abierta en la calle Ciudad Real, 12. Aunque están pendientes de recursos y conversaciones con los responsables municipales de cultura, el pesimismo reina entre personal y actores.

De momento el Garaje Lumiéreva a mantener la programación durante todo el mes de julio, con la ilusión de que se produzca un milagro y puedan seguir adelante. Dos años llevan intentando lograr la licencia de funcionamiento, sin conseguirlo. Las últimas exigencias requerirían unas inversiones de entre cinco y quince mil euros, inasumibles para los socios. Ya les ha llegado una carta ordenando el cese de actividad. A pesar de ser un local pequeño desde el ayuntamiento se le quiere dar la consideración de gran teatro o discoteca.

El local fue realmente un garaje de "Tele Furgoneta". El 17 de marzo de 2011 abrió las puertas como centro teatral. Es un gran espacio, prácticamente diáfano, en el que se instalaron servicios auxiliares y un graderío para acoger al público, con poco más de cien localidades. A pesar de que han rebasado los dos años, ha sido en los últimos meses cuando ha comenzado a ser popular en el barrio y entre los aficionados a los circuitos alternativos de teatro. Mantiene una programación dinámica, con un espectáculo distinto casi cada día. Las características del espacio permiten a los creadores una gran variedad de propuestas escénicas.

Además este teatrito es un ejemplo de la descentralización que está surgiendo en el teatro madrileño. Localizado en el distrito de Arganzuela, en el barrio de Palos de Moguer, estaba configurando una pequeña de red de locales de exhibición entre los metros de Delicias y Palos de Moguer. Entre ellos están La Usina, Bululú y Nave 73.

Las pequeñas salas están en el objetivo de las autoridades municipales. Recientes están los problemas -afortunadamente superados- de la sala Kubik y, visto el proceder municipal, alguna otra puede recibir próximamente sorpresas desagradables.

Está llegando el momento de empezar a reivindicar una auténtica política de protección cultural y de ayuda, si fuera necesario, para que los pequeños emprendedores puedan ajustar sus negocios a las exigencias legales.

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