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Morata se viste de nazareno

               

lunes 25 de marzo de 2013, 00:00h
Actualizado: 26/03/2013 17:33h
Morata de Tajuña ultima los detalles para el que será el gran evento de la Semana Santa: la Pasión Viviente. Más de 400 participantes y 20.000 visitantes participan en este espectáculo cultural y religioso declarado Bien de Interés Turístico que, además, cuenta con la bendición papal para actores y público.                

Al atardecer del jueves santo, el pequeño pueblo de Morata de Tajuña se transforma en el Jerusalén del siglo I. Durante una noche, sus habitantes se convierten en romanos y hebreos para representar los últimos días de la vida de Jesucristo.

Pasión de MorataEste año Morata celebra la XXVII edición de su particular Pasión viviente. La idea de crear una representación de este tipo surgió en 1987 del grupo municipal de teatro Talia. Esta organización recuperó la tradición de los autos sacramentales, muy arraigada en la zona, y elaboró su propia versión.

En la representación  participan alrededor de 400 vecinos entre actores, equipo técnico, maquilladores, coordinadores y guías. Fernando Villalaín, director de la Pasión, reconoce que la organización del evento "requiere mucha dedicación, ya que hay que estar disponible todos los fines de semana prácticamente desde finales de Navidad". Estos preparativos concluyen el miércoles santo, cuando se realiza un ensayo general que se conoce como 'La Pasión para el pueblo', que disfruta de la obra sin la afluencia de los 20.000 visitantes que acuden a Morata el día de la representación oficial.

Pasión de MorataLa Pasión morateña consta de diez escenarios repartidos a lo largo de un recorrido de tres kilómetros. La representación comienza con la escena del sermón de la montaña y termina con la muerte y resurrección de Cristo. En sus casi tres horas de duración, los visitantes también podrán disfrutar de momentos como el juicio de Pilatos, la última cena o el motín de Barrabás. Además, diez minutos antes de la Pasión comienza el desfile militar de los soldados romanos. El director de la obra reconoce que uno de sus mayores atractivos es que "en algunas escenas los actores están a 30 centímetros del público, lo que hace más complicada su actuación pero también provoca una mayor impresión".

Fernando Mora, teniente de alcalde y carpintero (en la imagen de portada), da vida a Jesús de Nazaret desde hace aproximadamente veinte años. Antes, hacía el papel de uno de los ladrones crucificados con Cristo. De su taller salieron las cruces de 50 kilos que tanto él como los ladrones tienen que llevar a cuestas durante aproximadamente un kilómetro. "Necesitas preparación física y mental, porque la escena de la crucifixión también es bastante costosa", comenta.

Bendición papal
No obstante, todos estos esfuerzos tienen su recompensa en una representación que no es solo un acto religioso, sino también cultural. De hecho, el texto de la obra fue elaborado conjuntamente por el jefe del grupo de teatro Talia y el antiguo párroco, Abilio del Castillo. Pedro L. Corpa, que da vida a Judas, comenta que su personaje "tiene un monólogo explicando las razones de su traición, algo que no está recogido como tal en las Sagradas Escrituras". Sin embargo, cada año intentan incluir alguna pequeña variación para animar a los visitantes a volver a Morata.

La Pasión también es una obra muy cuidada desde el punto de vista técnico. La banda sonora y los diálogos están grabados previamente y se transmiten a través de equipos de 25.000 watios de potencia. De hecho, la banda sonora de la Pasión de Morata es la única editada en CD. En cuanto a la iluminación, apagan las farolas y emplean candelabros y luces artificiales para cada escena. Para simular la ascensión de Jesús, usan una grúa de 25 metros y cañones de humo que, en la oscuridad de la noche, convierten la escena en algo mágico.

Pasión de MorataAdemás, la representación cuenta desde hace 17 años con la bendición papal otorgada por Juan Pablo II tanto para los participantes de la obra como para los que acuden a contemplarla. Según cuenta el director, reciben visitantes tanto de los pueblos vecinos como de toda la Comunidad, y la mayoría de ellos repiten. Para acoger adecuadamente a los turistas la organización pone en la plaza Mayor una mesa con unas 30 guías que explican el recorrido a los visitantes. Además, se crea un dispositivo de seguridad con 30 guardias civiles y cien miembros de Protección Civil que velan por la buena marcha del evento.

La obra está financiada por el Ayuntamiento y en menor medida por algunas empresas privadas. Como cuenta Fernando Villalaín, "el objetivo es que la obra se convierta en patrimonio del pueblo". De hecho, todo los morateños se vuelcan con la celebración; incluso muchos de sus habitantes participan desde pequeños. Pedro L. Corpa comenta que empezó actuando como niño del pueblo de Jerusalén, luego pasó a ser soldado romano y después apóstol.

La Pasión se complementa con un mercadillo artesanal con unos 50 puestos en los que los morateños venden sus productos. Como novedad, este año también los vendedores se visten de hebreos. Además, han creado un bollo típico, los 'pasioncitos', semejantes a un bollo suizo, con el logotipo de la Pasión.          

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