El sueldo del presidente
lunes 04 de marzo de 2013, 00:00h
Actualizado: 11/03/2013 10:38h
Saber lo que ganan y tienen los políticos resulta siempre saludable, pero sobre todo, es positivo. Goza de más ventajas que inconvenientes. A saber: se sacia el ansia cotilla de los curiosos; se relaja el ánimo del interesado; se desarma siempre un poco al de la oposición; se despierta la envidia en quien no ha podido llegar a tanto, y se refrena el ánimo a los que esperaban que el político de turno estuviera más forrado de lo que parece, incluso se da alas al agnóstico para que siga sin creerse que todo lo que se refleja en una declaración oficial, es lo que realmente percibe y tiene el declarante. También está el de: ni fú, ni fá”, es decir, aquel que ni le va ni le viene lo que oficialmente pueda ingresar un político, ni el patrimonio que reconozca, porque siempre pensará que si existiera dinero o patrimonio en negro, nunca se reflejaría en una declaración pública.
Hace unos días conocíamos la declaración de la renta y del patrimonio del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Y como digo, unos estimarán exageradas las cifras; otros, que no son para tanto, y alguno llegará a la conclusión de que no merece la pena estar expuesto en el escaparate político cuando se tiene el mismo sueldo que un jugador de fútbol de segunda división B. Eso sí, sirve para que la mayoría nos enteremos de algunas curiosidades. Por ejemplo, que el presidente de la Comunidad de Madrid tiene un sueldo superior al del presidente del gobierno y por debajo de algunos alcaldes que gobiernan municipios que no tienen el rango de ciudades. Y nos sirve para enterarnos de que el presidente regional, como funcionario que lo fue del Ayuntamiento de Madrid desde el año 1982, cobró durante 2011 casi 8.000 euros en concepto de trienios, y por último, algo de gran trascendencia para la vida política de este país, pero sobre todo para el amplio gremio de cotillas de patio y portería: que el tan afamado y divulgado ático de Ignacio González, no está en Marbella, sino en Estepona… No, no es lo mismo. No es lo mismo el precio del suelo marbellí que el esteponero, y eso, a la hora de pagar y de figurar, demuestra que el tamaño del dinero, sí importa.
Enrique Tierno Galván dijo una frase lapidaria que en su momento molestó, incluso a los de su cuadra política: “Los bolsillos de los gobernantes deben ser de cristal”. Nada dijo el viejo profesor de si debían ser de cristal opaco o traslúcido. A algunos gobernantes les da igual. No es que no tengan bolsillos, es que los tienen en chaqueta ajena.