Por cuarto año consecutivo jóvenes y mayores pasean sus mejores galas por las aceras madrileñas, en una
iniciativa que nació en Estados Unidos en 2008 con el fin de impulsar a la compra en un contexto de crisis económica, y que esta misma noche se celebra en 19 países, como México, Brasil, China, India, Tailandia o Japón.
"Animar a

l consumo" en la "segunda ciudad preferida en Europa como lugar de compras según The Economist", es la principal razón para esta celebración, según ha reconocido la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la inauguración del evento a última hora de la tarde.
Unas
40.000 personas han sido invitadas a esta fiesta de la moda, que han recorrido
más de 300 tiendas en una noche de ambiente festivo en la que cada establecimiento ha organizado su evento propio con espectáculos, DJ's, regalos, descuentos y colecciones especiales.
Entre los reclamos de las firmas, que han llenado su establecimientos de visitantes ávidos de charla con copa en mano, se regalaban medias, cócteles, refrescos, fruta o ropa. También,
pañuelos bordados personalizados con las iniciales del cliente, que la joven Laura Ameba cose en una tienda de Claudio Coello con su "aguja mágica", una "especie de punzón" que permite coser con facilidad y soltura y que compró "a una anciana rusa en Chile".
Varios núm

eros más arriba en la misma calle
una joven de carne y hueso sustituye al maniquí en un escaparate de lencería de alta costura. No es el barrio rojo de Amsterdam y posa con mucha elegancia, pero también insinuación. Todos miran la estampa atrevida que figura tras el cristal.
Esta es también noche de competiciones, el que sea capaz de quitarse los pantalones y ponerse unos nuevos en menos de diez segundos tiene premio. Oscar lo ha logrado en tan solo cinco segundos, y se lo llevará puesto a casa.
En total este año
se han unido hasta 100 tiendas más que en la anterior edición, una velada que ha comenzado en la carpa de la revista Vogue, organizadora del evento, y que ha reunido a diseñadores, editores, anunciantes, modelos y estilistas.
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Hasta la media noche el entretenimiento y las citas han reunido a miles de personas en actos como el "ciclorama Vogue Cool", en el que han participado en una producción en vivo al ritmo de los DJ's Mario Vaquerizo y Johan Wald.
La noche del consumismo no está exenta de
solidaridad. Calmar la sed en la calle Ortega y Gasset con botellas de agua por 2 euros ha servido para ayudar a la
Fundación Sandra Ibarra de solidaridad frente al cáncer, a la que se ha destinado la recaudación íntegra.