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El Claridge renace desde dentro

El Claridge renace desde dentro

Por Enrique Villalba
martes 12 de junio de 2012, 00:00h
El hotel Claridge, situado en la plaza del Conde de Casal, reabre el día 18 de junio tras dos años de obras. Ha sido sometido a una rehabilitación integral que ha cambiado su fisonomía por dentro y por fuera para convertirlo en un cuatro estrellas.
Una inversión de doce millones de euros ha metido al Claridge en el siglo XXI. Tal y como relata la consejera delegada de esta compañía y nieta de la dueña, Pilar Entrena Moratiel, se trata de un hotel familiar inaugurado en 1967. Inicialmente, se planteó como edificio de viviendas. En el último momento, cambió la tramitación y se permitió un establecimiento hotelero de 150 habitaciones y dos estrellas. Su reforma responde al interés de la compañía por responder a los intereses del visitante de Madrid y el alto nivel de competencia y exigencia del sector hotelero de la capital.

Una de las suites del hotel.El edificio cuenta con 8.600 metros cuadrados. Fue sometido a varias reformas parciales hasta que, en agosto de 2010, la propiedad decidió transformarlo. El interior fue derribado completamente para redistribuir los espacios de sus 15 plantas y adaptarlos a la categoría de cuatro estrellas.

Así, se reforzaron las estructuras con hormigón, se llevó el ascensor a la planta baja para mejorar la accesibilidad y se redujo el número de estancias a 114 habitaciones (dos de ellas 'suites' y 30 habilitadas para convertirlas en estancias comunicadas) más grandes y varios salones polivalentes que permitirán acoger convenciones y otros eventos que, hasta ahora, el complejo no podía asumir.

El salón de desayunos ha cambiado su fisonomía sin renunciar a determinados elementos representativos como su claraboya. Asimismo, restaurante, cafetería y recibidor han recibido un lavado de cara para adaptarse a los nuevos tiempos y abrirse al distrito. El nuevo Claridge cuenta con un 'business center' con zona de trabajo. La fachada también ha sido renovada, sustituyendo su antigua 'piel' por otra de ladrillo más oscuro. Por último, la propiedad tiene un proyecto para habilitar un espacio de mil metros cuadrados para acoger un gimnasio y un spa.

Pilar Entrena Moratiel, consejera delegada del hotelLa nueva decoración ha corrido a cargo de Roberto Atencia y Shura Martin, que, en palabras del primero, han apostado por un concepto decorativo clásico renovado en el que ha primado una fusión entre el estilo británico y el americano. Espejos entallados, maderas oscuras y el rombo como icono del complejo, al estilo de los hoteles norteamericanos de los años 50.

En el período de obras, explica Luis Celemín, director del hotel, el establecimiento permaneció cerrado y los 30 empleados de plantilla fueron sometidos a un ERE temporal. Con la reapertura, todos han mantenido sus empleos y la compañía ha contratado a siete nuevos trabajadores.
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