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Oreja para un Castella herido y ovaciones para Manzanares y Talavante ante un flojo y mal encierro de Del Río

Oreja para un Castella herido y ovaciones para Manzanares y Talavante ante un flojo y mal encierro de Del Río

Por Emilio Martínez / DC
viernes 18 de mayo de 2012, 00:00h
Corrida de expectación, corrida de decepción. O casi. Porque el encierro de las dos divisas de Victoriano del Río, escogido por y para la terna de figuras, resultó descastado y blando. Aunque el esfuerzo de Castella, tras ser herido por el primero, le reportó una oreja y el sexto permitió cierto lucimiento de un Talavante con mucha verdad. Manzanares pasó de puntillas.
Iba a ser el corridón de la temporada, del siglo, del milenio. La desconcatenación astral. Ahí es 'na' tres grandes figuras, dos de las cuales, Manzanares y Talavante, resultaron triunfadores máximos de la Feria en 2011, y la otra, Castella, con muchas orejas cortadas en anteriores ciclos y en Otoño. Iba a ser el no va más. Pero, como en el conocido verso de Cervantes, "fuese y no hubo nada". O muy poco. Porque falló, como es habitual con los mandamases del escalafón, el elemento fundamental de la Fiesta: el toro.

Pues los cinco de Victoriano del Río y el remiendo de su segundo hierro, Cortés, estaban ayunos de casta y justos de fuerza, con lo que la emoción y las grandes faenas eran imposibles. Claro, los bicornes siempre tienen peligro y, así, Castella se descuidó en el embroque al recibir de largo a su primero con la muleta y fue volteado (como se ve en la foto). Pese a lo cual, el francés siguió con algunas series de no mucho fuste, pero con quietud y el añadido de aguantar pese a que la sangre iba manchando la taleguilla a la altura de la ingle. Enterró la espada y paseó una oreja facilona que no habría ido a su esportón de no ser por el percance.

En un gesto de honradez y profesionalidad, Castella siguió en el ruedo hasta pasaportar al cuarto, flojísimo, con el que no logró acoplamiento y que incluso le revolcó sin consecuencias, pasando después a la enfermería para no salir. Esa entrega del francés fue lo más significativo de la tarde junto a la verdad que le echó Talavante al sexto y a los inspirados y templadísimos delantales con que lo recibió y después con un quite similar.

Después improvisó una faena original que inició con estatuarios y trincherillas y continuó sobre ambas manos con garbos artísticos para concluir arrimadísimo entre sus pitones. La faena, muy sincera, no llegó a la rotundidad por la escasa fuerza del bicho, y no llegó a merecer el trofeo por fallar a espadas. Pero quedó constancia del buen momento que atraviesa el extremeño, que obró de similar guisa ante el tercero lo poco que duraron sus embestidas.

En menor medida anduvo, pese al 'manzanarismo' militante, el titular de la causa, que con un lote noblón pero sin mucho recorrido, apuntó su habitual empaque muleteril, con algunos retazos sueltos, pero sin redondear. Ora por esa condición pajuna y chochona de los bureles, que nada transmitían; ora porque Manzanares, siempre se puso al hilo del pitón, no se 'rompió' ni dio el paso definitivo, quizás esperando su segunda tarde.

Ficha del festejo
Cinco toros de VICTORIANO DEL RÍO, y 3º de CORTÉS. Desiguales de presentación, con 2º y 3º muy justos; descastados, mansotes, nobles y flojos. SEBASTIÁN CASTELLA: oreja; silencio tras aviso. JOSÉ MARÍA MANZANARES: ovación con algunas protestas; ovación. ALEJANDRO TALAVANTE: palmas; ovación. Incidencias: Castella resultó herido  por su primero en tercio superior de la cara interna del muslo derecho, con una trayectoria de 10 centímetros hacia adentro que alcanza el pubis, de pronóstico reservado. Plaza de Las Ventas, 17 de mayo, 8ª de Feria. Lleno.
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