Podríamos no ser nada originales y seguir con la racha de titulares en las anteriores de esta desatrosa Feria, como se preveía. Pero, al menos, en el festejo de este domingo, con otro pésimo encierro, mal presentado y con el que tragaron veterinarios y presidente, hubo un chaval que dio el paso adelante, Juan del Álamo, que se salvó de la quema, a diferencia de sus compañeros Tejela y Tendero.
No crean ustedes, no obstante, que la actuación de
Juan del Álamo fue heroica o que bordó el toreo en oro de los máximos quilates. Pero el chaval, además de cascabelear la ilusión que les faltó a
Matías Tejela y
Miguel Tendero, desgranó algunos muletazos al natural con cierta vitola y sabor a clasicismo. El milagro primero, que acontece cuando ya llevamos tres corridas
.jpg)
-los siempre triunfales y triunfalistas festejos de rejoneo no cuentan-, nueve matadores y el doble número de bicornes, sucedió en el tercero de la tarde.
Que era un punto menos descastado que sus hermanos, igualicos, igualicos a pesar de pertenecer a dos divisas, la anunciada de
El Vellosino, 2º y 4º, y el remiendo de
Valdefresno, los demás. No sólo sin un miligramo de sangre brava por sus venas, sino de diferente presentación, haciendo una escalera impropia de Madrid, lo que hay que agradecer a los taurinos: o sea a los que poco a poco se están cargando la Fiesta; o sea, a profesionales -léase toreros, apoderados, empresarios y veterinarios, y autoridad, ja ja autroridad ja ja, cómplice de semejanto tomadura de pelo a los aficionados, que también tienen su culpa por no desertar en bloque, aunque poco a poco ya lo están haciendo, pues el coso no se ha llenado aún ninguna tarde, algo insólito.
.jpg)
Claro, con semejante bazofia saliendo por chiqueros, poco espectáculo puede esperarse, claro. Pero si encima dos de la terna no le echan ni un ápice de ilusión y ganas, o incluso de profesionalidad -pongamos que se habla/escribe de
Tejela y
Tendero- ya la imagen es insufrible. El madrileño desaprovechó la escasa codicia del que abrió plaza con su toreo rectilíneo, ventajista y vulgar. Y con el cuarto, más de lo mismo.
El albaceteño, otrora figura novilleril, semeja atravesar un largo y peligroso bache que está enterrando su carrera. Con idéntica actitud a la de Tejela y una pésima lidia, fue incapaz de interesar frente a su bazofia primera lo poco que duró. Y ya con el quinto, que se defendía y huía de percales y muletas, y necesitaba al menos firmeza y mando, aún más desilusionado, Tendero ofreció otra desoladora imagen.
De modo que se lo pusieron fácil a
Del Álamo, que entendió el pitón izquierdo de su primer enemigo, se lo llevó al platillo y con aguante y decisión le 'robó' varias series de naturales templados y mandones, luego bajó la intensidad en el redondo, pero el salmantino se la jugó con unas bernadinas escalofriantes antes de un espadazo horroroso. Lo volvió a intentar con el que cerró la función, pero el bicho no le ofreció otra opción que la insistencia y las ganas de ser alguien en esto. Algo es algo. Ya se sabe, en el país de los ciegos... pues eso.