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La señalización madrileña aprueba por los pelos

La señalización madrileña aprueba por los pelos

Por Enrique Villalba
martes 17 de abril de 2012, 00:00h
Madrid es la ciudad con peor señalización de tráfico de las estudiadas por la Fundación del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), con una valoración de 54,5 puntos sobre 100. La continuidad en la información al conductor es el aspecto más grave, fallando los datos sobre aparcamientos y la distancia desde donde se empieza a señalizar.
El estudio, presentado este martes, explica que de los 20 destinos planteados 16 consiguen un aprobado y 4 suspenden (hospital 12 de octubre, hospital Ramón y Cajal, estación de Chamartín y Palacio Real). Los itinerarios en las vías de salida obtienen la mejor puntuación por tipología de destino, junto con los itinerarios hacia terminales de transporte. Según sus conclusiones, la continuidad es el principal problema a resolver. Además, los hospitales 12 de Octubre y Ramón y Cajal, la estación de Chamartín y el Palacio Real tienen una señalética pobre en función a la importancia que tienen. Tampoco se aprovecha la indicación a aparcamientos próximos a los destinos ni a aparcamientos de disuasión urbanos o metropolitanos.

El documento se estructura alrededor de 4 parámetros: continuidad (34,9 puntos sobre 100), comprensión (64,1 por ciento), visibilidad (72,1 por ciento) y mantenimiento (66,1 por ciento). La media general es del 54,5 por ciento. Según el tipo de destino, las zonas empresariales alcanzan un 57,3 por ciento), los accesos a vías de alta capacidad (60,2 por ciento), los centros sanitarios (50,6 por ciento), las terminales de transporte (59,8 por ciento) y los espacios de ocio y cultura (46 por ciento).

Paula CuencaEn relación a la continuidad, los itinerarios de salida de la ciudad (la A-6 se señaliza a distancia correcta pero no se mantiene la información hasta cerca del destino final) y el aeropuerto obtienen la mejor puntuación y los centros sanitarios (salvo el Ramón y Cajal) y equipamientos de ocio, la peor. La mitad de los destinos (centros sanitarios e hitos de ocio y cultura en el centro) fallan en cuanto a la distancia a la que se empieza a señalizar. En 8 casos suspende el seguimiento del itinerarios. En doce no cumplen los parámetros de direccionamiento a un aparcamiento cercano, y en 19 se falla en la información en el estado de ocupación del aparcamiento. Es habitual empezar a señalizar el destino en las vías de aproximación o a distancia muy próxima (Museo del Prado, hospital de La Princesa, estadio Santiago Bernabéu y Palacio de Cibeles), lo que genera incertifumbre.

La visibilidad del mensaje
En la comprensión, los itinerarios a centros sanitarios y de ocio/cultura son los mejor valorados. Falla principalmente la colocación del grupo de señales, mientras que la uniformidad de las señales es el aspecto más valorado. No ayuda a la comprensión la tendencia a concentrar mucha información en un único pórtico de las carreteras o la ubicación de señales urbanas a menos de 50 metros entre sí. Lo mejor valorado es el uso de pictogramas para las arterias principales, aunque a veces se mezclan en exceso con códigos de carretera. El estudio de la uniformidad de señales demuestra la necesidad de configurar una misma designación y nomenclatura para los destinos. La ordenación de los mensajes es el aspecto peor valorado en la comprensión, ya que no se cumplen los requisitos de claridad en destinos sanitarios, de transporte y de ocio.

La visibilidad es el factor más valorado. En cuanto a la visibilidad de las señales solo flojean las del estadio Santiago Bernabéu, el Palacio de los Deportes y la estación de Chamartín. Mientras, la visibilidad del mensaje falla en más de la mitad de los casos. Entre los aspectos que más afectan a la visibilidad se encuentra la vegetación. Mientras, un tamaño de letra inapropiado en relación a la velocidad y dimensión de la vía también dificulta la lectura e identificación de pictogramas. Por último, el mantenimiento aprueba con nota, aunque existen importantes deficiencias en los centros sanitarios y de transporte, afectados por las condiciones climatológicas y el vandalismo.

El RACC también ha planteado una serie de factores complementarios en los que la capital suspende (3,5 sobre 10), como son: la existencia de aparcamientos de disuasión (0 de 4 puntos), señalización variable (2 de 3), distinción entre elementos públicos y privados (1 de 1), señalización del nombre de la calle (0 de 1) y puntos de información (0,5 de 1).

La organización recomienda aumentar por norma general la distancia a la que se comienza a señalizar; reforzar la señalización de los diferentes itinerarios, sobre todo, los que comienzan en Cibeles y se dirigen al este de Madrid; mejorar los aspectos de continuidad informativa en los itinerarios; reforzar la indicación de aparcamientos próximos a elementos con gran afluencia de visitantes; incluir y señalizar los aparcamientos de disuasión en las entradas de la ciudad; mejorar la señalización de salida del centro de la ciudad hacia el este; implementar sistemas para que la navegación eletrónica funcione en túneles; colocar señalización de orientación en los itinerarios A-6 a Chamartín, M-30 a Palacio de los Deportes y Cibeles a Palacio Real; señalizar en vías de alta capacidad de circunvalación hospitales cercanos; señalizar adecuadamente los aparcamientos disuasorios de Pitis y Canillejas; y revisar los accesos de la M-30 y M-40 ya que contienen demasiadas líneas de información, así como evitar un excesivo número de códigos y pictogramas en señales de la M-40.

El director general de Circulación municipal, Miguel Ángel Rodríguez, explicó la dificultad de gestionar un sistema de 180.000 señales. Explicó que la ciudad se ciñe a su plan director y que tomará nota de la auditoría del RACC.
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