Críticas larvadas a Aguirre
lunes 06 de febrero de 2012, 00:00h
Actualizado: 20/02/2012 17:49h
Esperanza Aguirre llegó al poder regional cuando el Gobierno de España y muchos gobiernos autonómicos y municipales estaban en manos del PSOE, lo que le otorgaba muchos privilegios dentro del PP, entre ellos, convertirse en el foco de atención de los medios de comunicación y en la verdadera lideresa de la oposición a José Luis Rodríguez Zapatero. No sólo era una referencia nacional para los votantes del centro derecha, también un refugio para muchos militantes en paro por cese de actividad política. Tuvo sus más y sus menos con Mariano Rajoy, que entonces era sólo el presidente nacional del PP, y roces directos con Alberto Ruiz-Gallardón, su antecesor en la Presidencia de la Comunidad de Madrid y, en esos momentos, alcalde de la capital.
Con el primer edil del Ayuntamiento de Madrid, hasta que se fue de ministro de Justicia, chocó bruscamente cuando dentro del partido quisieron echarle un pulso para ver quién mandaba en esos años en el partido. Las aguas se calmaron poco a poco con el paso del tiempo y la cercanía de las elecciones en las que el PSOE sufrió una de las derrotas más severas de las últimas décadas, lo que posibilitó la llegada de Rajoy a la Presidencia del Gobierno de España. Meses atrás, en los comicios autonómicos y municipales, el PP accedió a gobiernos locales y autonómicos en manos de otros partidos hasta esa fecha. Ahora el poder está en la Administración central y la Comunidad de Madrid es otro poder del PP más, no el más importante ni el más apreciado.
Hasta ese momento, nadie se había atrevido a discutir las políticas de Aguirre y una gran mayoría no tenía ni malos pensamientos en ese sentido. Dicen que cayeron Francisco Granados, Adolfo Prada o Juan José Güemes porque dudaron. Al estar el poder popular más repartido, hay más refugios en caso de disidencia interna y lo que antes era pecado ahora no está mal visto. Hay decisiones de Aguirre que ya no gustan a todos e, incluso, algunos se atreven a tener malos pensamientos y comentarlos con el compañero de partido.
Los nuevos nombramientos no han gustado a algunos diputados regionales, más por las formas que por el fondo. Con la salida de cerca de dos decenas de altos cargos del Gobierno regional a la Administración del Estado, entre ellos el exconsejero Antonio Beteta, algunos esperaban que tirara de banquillo, ocupado por aquellos que llevan muchos años siendo útiles y fieles y están a la espera de su oportunidad. Al conocerse los nombres, Pablo Cavero en sustitución de Beteta y dos ediles del Ayuntamiento de la capital, Luis Asua y Elena González Moñux, sonaron las alarmas. Los nuevos viceconsejeros de Medio Ambiente y Justicia han tenido que dejar sus trabajos municipales.
Una mañana, en la cafetería de la Asamblea de Madrid, un grupo de diputados del PP comentaban de manera crítica a Aguirre por traer gente de fuera desatendiendo a los de dentro y también se quejaban de la situación de los consejeros a los que colocan altos cargos sin mucha posibilidad de negarse. Dije, estas personas expresan un sentimiento, pero no lo manifiestan abiertamente. Lo hacen de manera larvada. Son las primeras críticas. Nada es eterno.
|
Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
|
|
|
|