Beltrán ha destacado la importancia de las energías renovables en un país como España, al que las importaciones de gas y petróleo le cuestan
"más de lo que ingresa por el turismo". Aunque en un principio las renovables son más caras, "es un precio que hay que pagar", por sus beneficios, entre los que se encuentran la independencia energética, el desarrollo social al que contribuyen y la sostenibilidad, según explicó el director del IDAE. Además, hay que contar con el ahorro en CO2 que se consigue con las energías renovables, lo que revertirá económicamente "dentro de unos años", y el ahorro que supondrá la sustitución de los combustibles fósiles cuyo precio irá en aumento.

Por suerte, los diferentes Gobiernos españoles llevan tres décadas impulsando las energías renovables y en estos momentos "somos una potencia mundial".
En energía solar somos los primeros y en eólica los cuartos, según sus datos. Como recordó Beltrán, las empresas españolas ganan numerosos concursos en el extranjero para desarrollar esta industria, como pasa no sólo en Estados Unidos, sino en China o India.
En cuanto a los proyectos acometidos para el desarrollo de las energías renovables, Beltrán recordó que España ha cumplido el plan que se propuso para el periodo 2005-2010 y que ya está aprobado el plan 2010-2020. El objetivo es que, al final de este período, el 20,8 por ciento de la energía total consumida en España proceda de estas energías más limpias, algo que, según ha explicado, ha parecido excesivo a algunos sectores y poco ambicioso a otros, como los ecologistas. En cualquier caso, estos porcentajes
son superiores a los exigidos por Europa.

Beltrán ha recordado que la energía eólica ha llegado a producir picos de hasta el 50 por ciento de la energía eléctrica consumida en nuestro país en determinados días y ha supuesto el 30 por ciento de la media de 2010. Con todo, tiene sus problemas todavía, como, por ejemplo, que no se pueda acumular, lo que hace que la energía generada durante la noche por los aerogeneradores se pierda. En la actualidad, está abierta una línea de investigación para conseguir el almacenamiento de esta energía, a lo que se podría unir la recarga nocturna de miles de coches eléctricos, cuando su uso esté extendido.