Si un río es sinónimo de vida, la confluencia de dos de ellos siempre es algo especial. Así sucede en el soto de las Juntas, enclavado en el Parque Regional del Sureste, por donde discurren los ríos Jarama y Manzanares.
Con motivo de la
Semana de la Ciencia, organizada por madri+d, se han realizado dos visitas guiadas al soto de las Juntas, una de las partes más protegidas del Parque Regional del Sureste. En ella se pueden encontrar hasta tres paisajes, el de los ríos, el de la laguna surgida entre ambos y el de los cortados yesíferos que se levantan junto al Manzanares.

A la vista, el Parque Regional del Sureste es menos llamativo que, por ejemplo, otros paisajes madrileños, como los de la sierra, pero su valor ambiental no se queda atrás. Parte de su riqueza natural radica en las casi 200 lagunas que surgieron, paradojas de la vida, de la actividad humana. Los Veneno, propietarios de esta finca que ahora es de la Comunidad de Madrid, explotaron estos terrenos como graveras. Para ello, se excavaba en la tierra hasta dar con el nivel freático, algo que sucedía con mucha rapidez al estar los terrenos situados entre dos ríos. Así nació la laguna de Los Venenos, situada entre ambos ríos a pocos metros de su confluencia.
"Si hablamos de biodiversidad o de endemismos, el Parque Regional del Sureste es más rico que la sierra, pero a nivel de paisaje es más grato aquello", indica Luis Ortiz,
el guía del centro de educación ambiental de Rivas Vaciamadrid Chico Mendes, que organiza la actividad. Y es que desde octubre hasta comienzos de la primavera, la zona sirve como zona de invernada para numerosas especies de avifauna, además de ser el refugio durante todo el año de otras muchas, como el halcón peregrino. Entre los mamíferos, zorros o jabalíes, así como muchos conejos.
Pulmón ambiental
El Soto de las Juntas es un buen lugar para observar aves y otros animales, pero para ello hay que guardar silencio si no se les quiere espantar, algo difícil de conseguir con alumnos de 2º de primaria, como los del centro Benito Pérez Galdós, de Móstoles, que visitaron el parque este miércoles dentro de las actividades de la Semana de la Ciencia. Para los niños de ciudad, esta visita al campo ha sido "como estar en 'Desafío Extremo'", según comentó uno de los alumnos en referencia al programa de televisión presentado por Jesús Calleja.
Durante el paseo por el soto, entre los árboles que lo caracterizan, como el fresno, el chopo blanco o el sauce, los escolares han podido aprender que no se puede ver el fondo de los ríos Jarama y Manzanares porque reciben el agua depurada después de ser usada en las ciudades y también en la casa de cada uno de ellos. Aun así el Jarama tiene la fortuna de llevar en su cauce también agua limpia de la sierra y, por este motivo, presenta menor grado de contaminación.

Más puro es el aire que el agua en este lugar. Así lo demuestran los líquenes que crecen pegados en las ramas de los árboles, pues estos organismos solo se desarrollan en zonas con aire limpio, como explica el guía. Los niños tenían encomendado aprovechar para respirar profundamente. Lo mismo hacen muchos habitantes de Rivas Vaciamadrid, que pueden acercarse a este enclave del Parque Regional del Sureste caminando, debido a la cercanía de este pulmón ambiental con la ciudad.
Siguiendo el curso del Manzanares o del Jarama y tras adentrarse por un estrecho camino el visitante puede acercarse a la junta de los ríos que da nombre a esta zona del parque. Allí los dos se convierten en uno, el Jarama, aunque la vegetación solo deja intuirlo, no verlo.